El pontífice empieza este viernes un viaje religioso y político de cuatro días por el territorio galo, donde será el primer Papa en entrar en una reconstruida catedral de Notre Dame
Regala esta noticia Añádenos en Google Francia se prepara para la visita del Papa. (EFE) 24/09/2026 a las 19:40h.Tras décadas de pérdida de influencia, la religión católica ha recuperado cierta vitalidad en Francia. El número de bautizos ha aumentado en los últimos cuatro ... años, pasando de poco más de 100.000 en 2020 a más de 175.000 en 2024. Este interés renovado se explica en gran parte por los jóvenes y adultos ateos o no practicantes que se convierten al cristianismo. El número de mayores de edad que se bautizan en el país vecino se ha incrementado de manera significativa. La cifra de aquellos que lo hacen en Semana Santa ha subido de 4.124 en 2016 a 13.234 este año. Este renacer incipiente del catolicismo ha contribuido, sin duda, a la gran expectación que hay en París por la visita del Papa.
Espera que haya 600.000 asistentes en los Campos Elíseos en la misa gigante que dará el sábado en la Plaza de la Concordia. También prevé un lleno del Estadio de Francia con 85.000 jóvenes en otra ceremonia el viernes por la noche, cuyo formato recuerda la celebrada en el Santiago Bernabéu. De hecho, se trata del primer viaje de un Papa a la capital gala desde el realizado por Benedicto XVI en 2008. Y se palpa un gran interés por parte de los católicos franceses.
Primer discurso en la Unesco desde 1980
A diferencia de su predecesor, Francisco, quien antepuso los márgenes y el Mediterráneo en sus viajes a Francia —por ejemplo, con sus actos en Marsella en septiembre 2023 y en Córcega a finales de 2024—, el pontífice estadounidense y peruano no duda en reivindicar el cristianismo desde las capitales europeas y sus catedrales monumentales. Tras bendecir en Barcelona la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia, ahora homenajeará otra joya arquitectónica: Notre Dame. Se convertirá este viernes por la tarde en el primer Papa en entrar en el monumental templo gótico, destrozado parcialmente por un gigantesco incendio en abril de 2019 y que renació de sus cenizas hace casi dos años. Sin duda, será uno de los momentos más simbólicos del viaje.
Otro momento destacado consistirá en su discurso en la sede de la Unesco, en la primera comparecencia de un pontífice en esa institución de la ONU desde Juan Pablo II en 1980. No resultaría ninguna sorpresa que aproveche esa intervención para reflexionar sobre la IA, a la que dedicó su primera encíclica ('Magnifica humanitas'). El libro editado con esas reflexiones ha vendido más de 120.000 ejemplares en las librerías francesas. En el país vecino, de hecho, ha caído con buen pie el actual Papa. La mayoría de su comunidad cristiana —con una orientación más bien moderada y centrista— valora de manera positiva que siga con la línea social de Francisco, mientras que los sectores tradicionalistas lo ven con mejores ojos que a su predecesor.
Después del probable baño de masas en París, León XIV viajará a Lourdes. En esa ciudad santa cercana al País Vasco galo, el Vaticano prevé la presencia de unos 200.000 creyentes, peregrinos o curiosos. Entre otros actos, el pontífice se reunirá allí con siete víctimas de agresiones sexuales dentro de la Iglesia. Cinco de ellas fueron agredidas en el internado de Notre Dame de Bétharram. La parte más política tendrá lugar al final. Ante representantes de la mayoría de los países de la Unión Europea, pronunciará el lunes en Metz —ciudad históricamente disputada entre Alemania y Francia— un discurso sobre «la paz» y «la unidad de Europa».
Ausencia de Macron en las misas
Esta visita representa un desafío en materia de seguridad para Francia. El país vecino fue hace una década el escenario de una oleada de atentados yihadistas multitudinarios. Desde entonces, sufrió ataques recurrentes —con un número menor de víctimas—, que en algunos casos tuvieron como diana figuras o lugares católicos; por ejemplo, la decapitación del padre Jacques Hamel en julio de 2016 o un ataque con cuchillo en la basílica de Notre Dame de Niza en octubre de 2020. Actualmente, la amenaza terrorista es «elevada», pero «nuestros servicios de inteligencia no han identificado ninguna amenaza terrorista específica respecto al viaje del Papa», indicó esta semana el ministro del Interior, Laurent Nuñez.
No obstante, el Gobierno ha previsto un imponente dispositivo de las fuerzas de seguridad, parecido al que hubo durante los Juegos Olímpicos de 2024. Han previsto el despliegue de 15.000 agentes en París y la misma cifra en Lourdes. Las autoridades eclesiásticas han pedido, sin embargo, que esas medidas de seguridad no sean un incordio para los fieles. «Aquellos que vienen a Lourdes para ver al Papa, cuando vuelvan a casa el domingo por la noche, tienen que hacerlo con el sentimiento de que han pasado el día con él y no con policías, barreras y otros impedimentos», explicó Jean-Marc Micas, obispo de Tarbes y Lourdes, durante una rueda de prensa.
Curiosamente, el primer viaje de León XIV a Francia no ha venido precedido prácticamente por ninguna polémica. Es casi una novedad en el país vecino, marcado por una fuerte tradición laica y donde les encantan las discusiones sobre la separación entre la religión y el Estado. La principal controversia ahora no se ha visto motivada por las críticas de la oposición —así sucedió con el desplazamiento de Francisco a Marsella—, sino por ciertas tensiones entre el Vaticano y el Elíseo.
Al presidente francés le hubiera gustado que el Papa se reuniera con los bomberos que salvaron Notre Dame de las llamas y los artesanos que la restauraron. También hubiera querido que le diera más peso a la parte política de este viaje; por ejemplo, con una cena de Estado entre el dirigente galo y el pontífice. El Vaticano, sin embargo, rechazó esas propuestas. Y el jefe de Estado galo, a diferencia de lo que hizo en 2023, no asistirá a ninguna de las misas que oficiará León XIV. Durante al menos cuatro días, Macron no atraerá los focos ni será el protagonista en su país.
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