LA TRIBUNA
Francisco Villalba, in memoriamSu aportación ha sido fundamental para el análisis de la economía andaluza
Regala esta noticia Añádenos en GoogleJOSÉ M. DOMÍNGUEZ MARTÍNEZ
CATEDRÁTICO DE HACIENDA PÚBLICA DE LA UNIVERSIDAD DE MÁLAGA
04/10/2026 a las 02:00h.Se ha ido uno de los grandes» (del análisis económico regional). Cuando uno oye una frase como esta con ocasión de una triste despedida, puede ... pensar que es fruto de una generosidad aflorada en un momento de aflicción. Sin embargo, cuando quien la pronuncia es un economista tan acreditado como Joaquín Aurioles no puede sino calibrar el aserto.
En este trance marcado por la tristeza, cuando se echa la vista atrás, se toma conciencia de la labor realizada, en una larga y fecunda trayectoria de casi cinco décadas de actividad, por dicho economista cordobés, nacido en La Rambla, que cursó sus estudios en una de las primeras promociones de la Facultad de Económicas de Málaga. Una sólida formación, que amplió posteriormente con distintos programas relacionados con la dirección y la gestión empresarial, fue uno los rasgos de su perfil, en el que se sustentó su desempeño, y se cimentó el prestigio que fue acumulando.
Francisco Villalba no rechazaba el tratamiento de ninguna cuestión económica, por muy compleja o desconocida que fuera
Comenzó su carrera profesional, en la primera mitad de los años setenta, como estadístico en el entonces existente Servicio Sindical de Estadística, que en aquella lejana época nutrió de algunos competentes docentes a la mencionada Facultad de Económicas. Más adelante, tras sendas estancias en el Ministerio de Trabajo y en la Junta de Andalucía, en el área de entidades financieras, ocupó puestos de dirección -hasta llegar a ser su máximo responsable- en Eseca, sociedad de estudios económicos constituida por diversas cajas de ahorros andaluzas, con sede en Granada.
Ya en el año 1995, cuando la caja de ahorros Unicaja crea su propia sociedad de estudios, Analistas Económicos de Andalucía, se traslada a Málaga para hacerse cargo de la dirección, posición que mantendría hasta su jubilación, y desde la que desplegó una ingente y destacada actividad en el ámbito del análisis económico regional. En la doble vertiente de administrador de dicha sociedad, designado por el accionista único, y de economista, durante muchos años tuve la oportunidad de compartir con él en numerosos proyectos e iniciativas de investigación, generación y difusión del conocimiento económico. Eran aquellos tiempos ilusionantes, en los que el entusiasmo se aliaba con el anhelo de ir desbrozando, una tras otro, los temas que se iban suscitando en una relación inagotable.
Su aportación ha sido fundamental para el análisis de la economía andaluza. Bajo su dirección, Analistas Económicos de Andalucía, sociedad dotada de un equipo de cualificados técnicos (complementado con la colaboración de significados investigadores, en su mayoría profesores de la Facultad de Económicas de Málaga), ha llevado a cabo innumerables estudios e informes sobre el sector agrario, el turismo, el deporte, la vivienda, la empresa, el comercio, el mercado de trabajo o el sistema financiero, entre muchos otros apartados. Sus boletines de coyuntura económica han sido y son una referencia clave para el seguimiento del curso de la economía andaluza, como los análisis económico-financieros para el diagnóstico de las empresas.
Igualmente, Francisco Villalba dirigió estudios y dictámenes acerca del impacto de grandes proyectos públicos como la Expo-92, el Tren de Alta Velocidad, los planes comarcales, los programas de infraestructuras, la autovía A-92, el Museo Picasso Málaga, o los planes estratégicos municipales. La cuantificación de los indicadores socioeconómicos ha sido otra innovadora línea de trabajo, que permitió disponer, por primera vez, de una visión granular de la realidad municipal andaluza. La lista de sus publicaciones, artículos y documentos de trabajo es interminable. Desde las cifras macroeconómicas hasta la aproximación más desagregada, describen un arco inmenso y variopinto del que difícilmente escapa alguna faceta de la estructura económica regional.
Francisco Villalba no rechazaba el tratamiento de ninguna cuestión económica, por muy compleja o desconocida que fuera. No rehuía ningún reto intelectual, y era capaz de encontrar, procurando siempre unir la teoría con la práctica, alguna vía de aproximación analítica que pudiera aportar cierta luz o vislumbrar un camino. Sí, uno de los grandes nos ha dejado, pero queda su legado, que no debería caer en el olvido. Sería una pérdida irreparable.
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