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«Frente a una situación de demanda especulativa no puedes responder construyendo más vivienda»

«Frente a una situación de demanda especulativa no puedes responder construyendo más vivienda»
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Ha participado en estudios que indican que el mercado se polariza: cada vez hay más gente que no tiene acceso a la propiedad al tiempo que aumentan quienes acumulan más de dos inmuebles

Javier Gil, sociólogo, científico del CSIC y autor de 'Generación Inquilina'

«Frente a una situación de demanda especulativa no puedes responder construyendo más vivienda»

Ha participado en estudios que indican que el mercado se polariza: cada vez hay más gente que no tiene acceso a la propiedad al tiempo que aumentan quienes acumulan más de dos inmuebles

Regala esta noticia Javier Gil, autor de 'Generación Inquilina'. (Cristina Candel)

Cristina Vallejo

03/05/2026 a las 23:32h.

Javier Gil (Madrid, 1985) es doctor en Sociología, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y es uno de los autores de los dos ... informes que ha publicado el Ministerio de Consumo sobre las dinámicas de la propiedad inmobiliaria que concluyen que el mercado se polariza porque, por un lado, el número de hogares sin ningún inmueble crece, los que disponen de una sola propiedad –la base histórica del modelo residencial español– comienzan a disminuir y que a cambio los hogares con dos o más propiedades aumentan. La otra gran conclusión tiene que ver con que más de la mitad de las viviendas arrendadas por particulares pertenecen a caseros que tienen dos o más pisos en alquiler. Javier Gil es además el autor del libro 'Generación Inquilina. Un nuevo paradigma de la vivienda para acabar con la desigualdad' (Capitán Swing) y vendrá a Málaga a presentarlo el próximo 7 de mayo invitado por Librería Suburbia.

–De lo que hablo en el libro es de que el sentido común está cambiando. Analizo muchas encuestas que indican que hay una amplia mayoría social que quiere regulación; por ejemplo: el 50% de la población está a favor de que nadie tenga más de dos viviendas en propiedad. Así que me planteo cómo puede ser esto en una sociedad en la que la vivienda en propiedad ha formado parte de su ADN. Y concluyo que la gente quiere otro tipo de política de vivienda, quiere regulación... aunque, en realidad, el mercado ya está regulado, pero para favorecer la especulación, el rentismo: ahora mismo, un fondo de inversión que compra y alquila vivienda en España paga menos impuestos que si lo hacemos tú y yo. Así que necesitamos que cambie la regulación. Hay una gran mayoría a favor. Pero la democracia está secuestrada. Y el sistema está generando muchos beneficios en muy pocas manos: la generación inquilina está excluida de la propiedad porque hay inversores que se están quedando con esas propiedades y la desigualdad en España se ha disparado por causa de la vivienda, por esa relación doble de exclusión de la propiedad para unos y concentración de propiedades en otros.

–Pero las encuestas electorales muestran un sólido respaldo a los partidos que votaron en contra del decreto que limitaba la subida del alquiler y extendía la duración de los contratos. Lo vemos en Andalucía.

–La dinámica electoral es muy compleja: no hay una traslación inmediata entre la principal crisis que sufre la población y el Parlamento. En Andalucía, además, las elecciones son muy particulares, tienen una dinámica propia. Pero veremos a ver cuál es el resultado de Junts en las próximas elecciones; ese partido ha sido el que ha tenido la llave para tumbar el decreto: las encuestas dicen que va a tener un hundimiento espectacular. Probablemente, de los partidos que votaron en contra (PP, Vox y Junts), a quien más factura le va a pasar va a ser a Junts. Y al PSOE también le va a afectar. Llevo diciendo mucho tiempo que la principal causa de la pérdida del Gobierno por parte de Pedro Sánchez va a ser la política de vivienda. Si se atreviera a impulsar políticas más estructurales como piden sus votantes, como la regulación de los alquileres, ir a por los pisos turísticos o a por la vivienda vacía, eso se traduciría en un apoyo espectacular del electorado que ahora está perdiendo.

«La sociedad de propietarios se está rompiendo a una velocidad espectacular y la generación inquilina se está consolidando»

–El libro se llama 'Generación inquilina', pero tal y como la describe, más que una generación, es una nueva clase social.

–Es que no es una generación como la 'millenial', sino que es la que nace a partir de 2008 y que va a ir englobando a todas las que vienen detrás. Así que es un nuevo grupo social o una nueva clase social, si se quiere llamar así. Y cada vez va a ir a más: la sociedad de propietarios se está rompiendo a una velocidad espectacular y la generación inquilina se está consolidando.

–Pero dice que en el inquilinato hay una gran diversidad, igual que dentro de los propietarios.

–La generación inquilina es heterogénea: algunos esperan heredar para acceder a la propiedad, ya sea una herencia o una entrada. Otros van a ser generación inquilina permanente. Y un tercer grupo va a estar excluido incluso del mercado del alquiler y va a tener que vivir de manera muy precaria en el chabolismo, albergues, ocupación y otras formas de habitar. ¿Qué sucede? Lo que planteo es que aunque sean realidades muy distintas, hay experiencias comunes que hacen que esta población se quiera organizar y quiera defender unos intereses propios, porque hay una sensación común de que da igual lo que se haga, lo que se esfuerce, lo que se trabaje: el rentismo, el mercado del alquiler, es lo que está destrozando mi vida y me impide acceder a un cierto grado de bienestar.

–En el libro también habla de las vidas líquidas de los arrendatarios, de su inestabilidad.

–Sí, la situación genera una inestabilidad vital, una inestabilidad permanente, provocada por que cada pocos años te tengas que mudar de casa o de repente sufrir una subida del alquiler muy por encima de lo que puedes pagar. O, simplemente, no sabes si va a ocurrir, o no, pero vives con la incertidumbre de no saber si al año que viene el casero te echará, o no. O lo que me pasa a mí: que tu hija empiece a ir a un colegio y no saber dónde vas a vivir dentro de tres años, si vas a tener que cambiarla de colegio o si vas a tener que cruzar toda la ciudad para llevarla. Eso sucede también con el centro de salud, con los médicos, sobre todo gente que requiere de tratamientos más permanentes. La gente busca vivir cerca de donde trabaja, donde tiene amigos, donde tiene familia... y de repente cada cinco años se tiene que cambiar... esto va haciendo la vida cada vez más difícil simplemente por el hecho de que unos quieren ganar más dinero.

«La población que vive en una vivienda de su propiedad y la generación inquilina son expresiones distintas de la clase trabajadora en distintos momentos históricos: en los ochenta para comprar un piso necesitabas el salario de tres años y ahora necesitas el de veinte»

–Entre los inquilinos hay diferentes tipologías. También entre los propietarios hay una realidad interclasista. Quien más o quien menos tiene cerca a un rentista, según los términos que usted usa, es decir, a alguien que tiene un piso alquilado.

–No, no tanto rentista como alguien que tiene un piso en propiedad, que no es lo mismo. Lo que yo planteo es que la población que vive en una vivienda de su propiedad y la generación inquilina son expresiones distintas de la clase trabajadora en distintos momentos históricos: en los años ochenta para comprarte una vivienda en este país necesitabas el salario de tres años y ahora necesitas el de quince o veinte. Esto hace que matemáticamente sea imposible que te compres una vivienda solo con tu sueldo. La población trabajadora, en los años ochenta, noventa, 2000, de manera generalizada se podía comprar una casa, y ahora eso ya no sucede. No somos diferentes clases sociales, pero tenemos distintas posiciones socioeconómicas. Lo que vemos cuando el CIS refleja que la vivienda es el principal problema del país es que incluso población propietaria dice que esto se ha ido de las manos, y cambia el discurso: a ti no te interesa que suba la vivienda porque esa en la que vives mañana costará 300.000 euros y luego 400.000 y luego medio millón; ¿y qué más te da que esto siga subiendo si necesitas la casa para vivir y encima ves que tus hijos, tus sobrinos, tu barrio, la sociedad... están fatal?. Entonces el mito de que todos nos beneficiamos de la subida de la vivienda y la alianza entre la población trabajadora y los intereses rentistas se están empezando a romper.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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