“Es muy difícil saber qué decir y qué hacer ahora mismo”, continuó Eilish, acompañada por su hermana Finneas al momento de recibir el Grammy por 'Canción del Año'. “Me siento muy esperanzada en esta sala, y siento que solo necesitamos seguir luchando y protestando, y nuestras voces realmente importan, y la gente importa”. La artista estadounidense cerró su discurso con una expresión dirigida al ICE que fue censurada por la televisora.
Olivia Dean, la cantante y compositora británica que ganó el Grammy por ‘Mejor Artista Nuevo’, ofreció algunas palabras a favor de las aportaciones culturales de los migrantes. “Estoy aquí como nieta de una inmigrante, soy producto de la valentía y creo que esas personas merecen ser celebradas”, dijo.
El anfitrión también bromeó sobre la polémico plataforma de apuestas Polymarket, y sobre Nicki Minaj, seguidora de Trump, pero fue su broma sobre Jeffrey Epstein la que despertó la ira del mandatario. Al momento de felicitar a Billie Eilish por ganar la categoría ‘Canción del Año’, Noah dijo: “Ese es un Grammy que todo artista quiere, casi tanto como Trump quiere Groenlandia, lo que tiene sentido, porque la isla de Epstein ya no está y necesita una nueva para pasar el rato con Bill Clinton”.
A la mañana siguiente, Donald Trump publicó una de sus extensas diatribas en Truth Social para quejarse del chiste. “Noah dijo, INCORRECTAMENTE sobre mí, que Donald Trump y Bill Clinton pasaron tiempo en la isla de Epstein. ¡INCORRECTO! No puedo hablar por Bill, pero yo nunca he estado en la isla de Epstein, ni cerca de ahí, y hasta el falso y difamatorio comentario de esta noche, nunca se me había acusado de estar allí, ni siquiera por los Medios de Noticias Falsas”.
El presidente terminó por insultar al presentador y amagó con presentar acciones legales: “Parece que voy a enviar a mis abogados para demandar a este pobre, patético, inepto maestro de ceremonias, y demandarlo por mucho$”, escribió Trump. “Prepárate Noah, voy a divertirme contigo”.
Los Globos de Agua Tibia
Los discursos de protesta contra el Gobierno de Trump y las expresiones de solidaridad con los migrantes en los Premios Grammy contrastaron con el tono más mesurado que ha adoptado Hollywood en las más recientes ceremonias de premiación enfocadas al cine y a la televisión. Por ejemplo, en los Globos de Oro fueron pocas las declaraciones políticas que los artistas expresaron frente a las cámaras, limitándose algunos a portar pines con la leyenda “Be Good”, en referencia a Renee Good, la mujer asesinada por agentes federales en Minneapolis.
La insistencia de los artistas en los Globos de Oro a abstenerse de hacer comentarios políticos, en contraste a los Grammys, se puede deber a varios factores.
- A mediados de enero, cuando los Globos de Oro se llevaron a cabo, las tensiones en Minnesota y en el resto del país aún no habían alcanzado la escala que registrarían unas semanas más tarde, a raíz del homicidio de Alex Pretti.
- Los Globos de Oro no gozan de los niveles de audiencia que los Oscars, por lo que es posible que los artistas quieran esperar a hacer sus declaraciones en una plataforma más grande.
- Los artistas de la industria cinematográfica tienden a enfrentar castigos más severos que los músicos cuando hacen declaraciones públicas que pueden resultar políticamente incómodas. Por ejemplo, actores que se pronunciaron en contra del genocidio en Gaza han perdido proyectos.
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ArrowLuego de la transmisión de los Grammys, el propio Ricky Gervais retuiteó en su cuenta de X esta misma parte de su monólogo.
No obstante, así como existe la presión de ser políticamente correctos en este tipo de ocasiones, también hay cierta expectativa de parte del público de hacer un pronunciamiento de indignación o denuncia. Paul Thomas Anderson, quien ganó el Globo de Oro este año a ‘Mejor director’ por su película Una batalla tras otra, decepcionó a muchos al no condenar en su discurso las políticas migratorias de Estados Unidos, a pesar del fuerte contenido político en su película, cuya historia sirve de sátira sobre la crisis migratoria en el país.
De igual forma, es fácil argumentar que toda expresión artística, sea una película o una canción, debe ser capaz de exponer sus posturas por sí misma, si es que las tiene, mientras los discursos ajenos a la obra salen sobrando.