El cadáver fue hallado por la Policía Local poco antes de las dos del mediodía después de que la expareja de la víctima y madre del presunto homicida diera la voz de alarma. La mujer acudió al retén de la Tercera Comisaría de Proximidad (Patraix) de la Policía Local para pedir que le acompañaran a la vivienda, ya que sospechaba que había ocurrido «algo malo» tras el ingreso de su hijo por problemas de salud mental. También avisó a los padres de la víctima.
Cuando accedieron al domicilio, los agentes encontraron el cadáver de Antonio y una mancuerna muy cerca, por lo que todo parece indicar que podría tratarse del arma homicida. Tras recibir el aviso del macabro hallazgo, el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional de Valencia se hizo cargo de las investigaciones. El crimen fue descubierto este martes al mediodía, pero aún no ha trascendido cuándo Danil R. mató, presuntamente, a su padre a golpes.
La tragedia se había fraguado apenas doce horas antes en ese mismo vecindario. Sobre las tres y media de la madrugada de este martes, dos patrullas de la Policía Local y un equipo del Servicio de Ayuda Médica Urgente (SAMU) ya tuvieron que intervenir por otro incidente protagonizado por el joven ruso en el barrio de San Isidro. Allí vive la víctima, Antonio Gómez, con su hijastro, Danil R., hijo de su anterior pareja.
Los policías y los sanitarios tuvieron que intervenir como consecuencia del violento estado en que se encontraba el joven, quien propinó un puñetazo a un vecino sin mediar palabra. Tras ser inmovilizado por cuatro policías locales, fue asistido por los sanitarios del SAMU y trasladado al Hospital General, pero se fugó mientras valoraban su ingreso en la Unidad de Psiquiatría.
Cuando fue identificado como presunto autor de la agresión, el padrastro de Danil colaboró con los policías locales e intentó tranquilizar a su hijastro, un varón corpulento de casi dos metros de altura, que parecía encontrarse bajo la influencia de una sustancia estupefaciente.
Antonio manifestó a los policías que Danil no era una persona violenta, y que necesitaba atención médica, pero el joven rechazó varias veces la asistencia sanitaria e insinuó que tenía que haberse suicidado hace ya tiempo. También se enfadó e increpó a Antonio, porque había comentado delante de los sanitarios y los policías que su hijastro a veces consumía marihuana, y que podría estar bajo los efectos de esta droga.
Tras valorar la situación, los policías decidieron que era necesaria la intervención de un equipo del SAMU. Como Danil no quería subir a la ambulancia, había propinado un puñetazo a un vecino sin motivo e incluso dijo que iba a suicidarse el próximo jueves en un campo de tiro, el médico pidió a los agentes que le ayudaran a trasladar al joven al Hospital General. Y fue entonces cuando tuvieron que inmovilizarlo entre cuatro policías debido a la resistencia que ofreció.
Tras inyectarle un tranquilizante, los sanitarios trasladaron a Danil al Hospital General. Sin embargo, el protocolo de custodia sanitaria no impidió que el joven lograse escapar del Servicio de Urgencias. Y Danil regresó a su domicilio, donde mató a su padrastro, presuntamente, al golpearlo con la mancuerna que usaba para hacer ejercicio en casa.
Fuentes del caso han señalado que el prófugo, que mide casi dos metros de altura, se encuentra en tratamiento psiquiátrico y ha sido catalogado de «muy peligroso»
El sospechoso del crimen, que tiene permiso de residencia y trabajo en España, aún no ha sido localizado. La Policía Nacional y Policía Local desplegaron un operativo en el barrio de San Isidro para tratar de localizar a Danil.
El médico forense llegó a la calle Arquitecto Segura del Lago minutos antes de las cuatro de la tarde. La Policía Científica realizó una minuciosa inspección en la escena del crimen antes y después de que el cadáver fuera trasladado al Instituto de Medicina Legal de Valencia, donde un equipo forense le realizará la correspondiente autopsia. Los especialistas de la Policía se llevaron la mancuerna para analizarla en el laboratorio y determinar si fue el objeto contundente que utilizó el homicida.
Aunque Danil no está considerado un «joven violento», la Policía cree que puede ser peligroso debido a su estado de nerviosismo y el grave delito que ha cometido. Varios vecinos del barrio de San Isidro, consternados por los violentos hechos, han acudido al lugar tras enterarse del horrendo crimen.
Tras romper este con su pareja rusa, el joven inicialmente dejó de convivir con su padrastro durante un tiempo, aunque luego regresó al domicilio. Antonio le ayudaba en su formación para que pudiera trabajar como vigilante de seguridad. La víctima iba casi todos los días al gimnasio, porque tenía problemas de movilidad en una pierna debido a una enfermedad degenerativa, según los vecinos de su finca.
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