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Fundadores europeos que triunfan en EEUU

Fundadores europeos que triunfan en EEUU
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El atractivo estadounidense sigue captando todo el talento europeo. Casi la mitad de los nuevos unicornios fundados por emprendedores de Europa nacen en Estados Unidos, empujados por la falta de financiación local avanzada. Leer
EmprendedoresFundadores europeos que triunfan en EEUUActualizado 28 SEP. 2026 - 17:47Olivier Pomel y Alexis Lê-Quôc, fundadores de Datadog.Seguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

El atractivo estadounidense sigue captando todo el talento europeo. Casi la mitad de los nuevos unicornios fundados por emprendedores de Europa nacen en Estados Unidos, empujados por la falta de financiación local avanzada.

Europa es el lugar donde crecieron algunos de los fundadores de las tecnológicas más valiosas de las últimas décadas. Los hermanos Patrick y John Collison, creadores de Stripe, son irlandeses; Olivier Pomel y Alexis Lê-Quôc, fundadores de Datadog, franceses; y también crecieron en Francia Clément Delangue, Julien Chaumond y Thomas Wolf, los tres fundadores que pusieron en marcha Hugging Face. Sus empresas tienen algo más en común: se construyeron fuera de Europa, principalmente en Estados Unidos.

Dealroom ha intentado medir la dimensión de ese fenómeno en su European Diaspora Index. El valor de los unicornios construidos fuera del continente atribuible a fundadores que crecieron en Europa alcanza los 1,8 billones de dólares.

Dealroom toma como referencia el país en el que creció cada emprendedor, no simplemente su nacionalidad, y reparte el valor de las compañías entre sus cofundadores. Si en una empresa sólo una parte del equipo fundador procede de Europa, únicamente esa proporción entra en el índice. Rusia queda fuera de su definición del continente.

Con ese método, Stripe aporta unos 159.000 millones de dólares al índice; Snowflake, 111.000 millones; Datadog, 77.000 millones, y Hugging Face, 13.000 millones.

La evolución por generaciones dice mucho más que la cifra acumulada. Entre los unicornios fundados antes de 2010 por emprendedores europeos, el 21% se creó en Estados Unidos. El porcentaje aumentó al 38% entre los fundados de 2010 a 2016 y alcanza el 49% entre los nacidos desde 2017. Si se consideran todas las generaciones, el 42% de los unicornios creados por emprendedores de origen europeo se construyó en Estados Unidos.

No se trata sólo de start up que empiezan en París, Berlín o Estocolmo y trasladan después su sede. Muchas nacen directamente al otro lado del Atlántico.

Siga el dinero

Una parte de la explicación aparece al comparar el tamaño de los mercados de capital riesgo. El Banco Central Europeo calculó en agosto que los fondos de venture capital domiciliados en Estados Unidos sumaban 930.000 millones de euros.

Los de la Unión Europea reunían unos 150.000 millones. La relación es aproximadamente de seis a uno.

Esa diferencia adquiere otra dimensión cuando una start up deja atrás las primeras rondas. Conseguir cinco o diez millones no plantea el mismo problema que buscar 100, 200 ó 500 millones para financiar una expansión internacional. El BCE sitúa precisamente en esas etapas avanzadas una de las principales debilidades del mercado europeo de venture capital.

El Banco Europeo de Inversiones ha estudiado durante años la evolución de las scale up de la UE y la ha comparado con compañías semejantes de San Francisco. Diez años después de su nacimiento, una scale up europea había conseguido de media alrededor de un 50% menos de capital. Más de cuatro de cada cinco operaciones analizadas en Europa contaban además con un inversor líder o único extranjero; en San Francisco se daba sólo en el 14% de los casos.

La distancia se aprecia también en el tamaño de los propios fondos. Entre 2013 y 2023 se crearon en Estados Unidos 137 vehículos de venture capital con más de 1.000 millones de dólares. En la UE fueron once.

El dinero coincide además con un momento delicado en la vida de las empresas. En la muestra estudiada por el BEI, aproximadamente el 41% de las compañías europeas que trasladó su sede lo hicieron después de una Serie A y otro 27% después de una Serie B. El banco no establece que la entrada de inversores extranjeros provoque la mudanza pero constata que muchas de esas decisiones llegan cuando las necesidades de financiación empiezan a crecer con rapidez.

El peso del mercado

Estados Unidos ofrece algo más que fondos grandes. Allí se concentran algunos de los principales clientes tecnológicos del mundo, posibles compradores de start up y mercados bursátiles capaces de absorber compañías de gran tamaño.

Europa cuenta con un mercado único, pero las fronteras nacionales siguen teniendo consecuencias económicas. El BCE sigue señalando la fragmentación de los mercados de capitales y la insuficiente inversión transfronteriza entre los obstáculos para desarrollar un venture capital comparable al estadounidense.

El FMI ha detectado también una mayor tendencia de los inversores europeos a financiar compañías de su propio país que la que existe entre inversores y empresas de diferentes estados norteamericanos.

Hugging Face siguió ese camino. Delangue, Chaumond y Wolf crecieron en Francia y fundaron la compañía en 2016, pero la empresa se construyó en Nueva York. El pasado 3 de septiembre, Nvidia acordó comprarla por 12.930 millones de dólares, frente a los 4.500 millones en los que había sido valorada durante su ronda de financiación de 2023.

La compra refuerza la presencia de Nvidia en el mercado de los modelos abiertos de inteligencia artificial, según explicó Reuters al informar de la operación. La compañía fundada por tres franceses pasará así a formar parte del gigante estadounidense de los chips de inteligencia artificial.

Stripe ofrece una historia diferente. Patrick y John Collison crecieron en Irlanda, pero levantaron la compañía en Estados Unidos. Con el tiempo, la empresa ha reforzado su presencia en su país de origen. En 2025 inauguró en Dublín una sede de 14.500 metros cuadrados que funciona, junto con la de San Francisco, como uno de sus dos grandes centros mundiales.

El juego del talento

El recorrido de Stripe sirve también para no confundir diáspora con pérdida definitiva. El talento puede marcharse y regresar años después convertido en empleo, oficinas, inversión o conocimiento. En este caso, sin embargo, el nacimiento de una de las fintech más valiosas del mundo se produjo dentro del ecosistema estadounidense.

Para el BEI, las scale up tienen una importancia especial porque son más productivas que la media y algunas pueden convertirse en líderes de nuevas tecnologías. Retenerlas permitiría además a Europa capturar una mayor parte del rendimiento de las inversiones realizadas durante sus primeras etapas. El banco observa que las compañías europeas que trasladan su sede presentan también una mayor probabilidad de acabar adquiridas o de salir a Bolsa.

La brecha aparece también en la productividad. El FMI calcula que la de las tecnológicas estadounidenses cotizadas aumentó cerca de un 40% durante las dos últimas décadas, mientras permanecía prácticamente estancada entre sus equivalentes europeas. La distancia es considerable también en investigación: las tecnológicas europeas analizadas han destinado alrededor del 3% ó el 4% de sus ventas a I+D, mientras las estadounidenses alcanzaron aproximadamente el 12% en 2023.

La salida de start up europeas no explica por sí sola esa diferencia. El propio FMI señala otros factores estructurales, desde el tamaño de las empresas hasta la inversión tecnológica.

El dinero que llega de Estados Unidos tiene también otra cara. El BCE señala que el capital extranjero puede aportar financiación, experiencia especializada y acceso a nuevos mercados.

La situación cambia cuando las grandes rondas sólo pueden encontrarse fuera. En esos casos, una empresa puede mantener en Europa parte de su equipo mientras la sede o una futura salida a bolsa terminan desplazándose hacia el mercado que financia su crecimiento.

No todas las start up que buscan crecer en Estados Unidos trasladan allí su centro de decisión. Index Ventures, que ha estudiado la expansión norteamericana de tecnológicas europeas, ha encontrado modelos en los que los equipos comerciales cruzan el Atlántico mientras producto e ingeniería permanecen en Europa.

Europa dispone hoy de mucho más capital riesgo y de ecosistemas tecnológicos bastante más desarrollados que hace quince años. París, Berlín, Estocolmo, Ámsterdam o Barcelona albergan hoy compañías tecnológicas de una escala mucho menos habitual una generación atrás. Sin embargo, los datos de Dealroom no muestran que la atracción estadounidense se esté debilitando.

Ocurre lo contrario. Entre los unicornios fundados antes de 2010 por emprendedores que crecieron en Europa, el 21% se construyó en Estados Unidos. Para los nacidos entre 2010 y 2016 fueron el 38%. Entre los nacidos desde 2017, la proporción alcanza ya el 49%.

La cara española del talento que cruza el Atlántico

La diáspora empresarial que Dealroom ha detectado en Europa tiene una versión española. La plataforma identifica 49 fundadores nacidos en España detrás de 29 unicornios y calcula que el 38% de esas compañías se construyeron en Estados Unidos. Es algo menos que el 42% correspondiente al conjunto europeo, pero suficiente para revelar un fenómeno que adopta formas muy diferentes. Los casos españoles muestran recorridos muy distintos. Hay fundadores que crean directamente sus empresas en Estados Unidos y compañías nacidas en España que trasladan allí su sede después de haber crecido.

Flywire es el caso español más reconocible de la primera ruta. Iker Marcaide llegó a Estados Unidos para estudiar y allí sufrió personalmente las dificultades de realizar pagos internacionales. En 2009 creó PeerTransfer, origen de Flywire. El negocio tomó forma en Estados Unidos y situó en Boston su sede estadounidense, aunque mantuvo desde temprano una importante estructura en Valencia. El 26 de mayo de 2021 comenzó a cotizar en el Nasdaq y la compañía opera hoy en más de 240 países.

Capchase pertenece a una generación posterior, pero sigue una trayectoria comparable. Fue fundada en 2020, de la mano de Miguel Fernández, Luis Basagoiti, Ignacio Moreno y Przemek Gotfryd. Los tres primeros compartían ya experiencia profesional y Fernández había conocido a Gotfryd durante su etapa en Harvard Business School. Fue en Estados Unidos donde el proyecto terminó tomando forma. Instalada en Nueva York, aunque con presencia también en Madrid, ofrecía financiación a empresas de software que buscaban alternativas a las rondas convencionales de capital riesgo. Seis años después de su fundación, Capchase consiguió otros 200 millones de dólares, entre una ampliación de capital y una línea de crédito. Su recorrido tiene una diferencia respecto al de otras tecnológicas nacidas en España que posteriormente hicieron las maletas: a diferencia de otras tecnológicas españolas que trasladaron después su centro de gravedad, Capchase nació ya como una compañía basada en Nueva York.

El recorrido de Devo fue distinto. La compañía nació en Madrid como Logtrust y posteriormente trasladó su sede al área de Boston. En 2021, ya establecida allí, levantó una Serie E de 250 millones de dólares liderada por TCV y acompañada por General Atlantic y Eurazeo, que la valoró en unos 1.500 millones.

Algo parecido ocurrió con Carto. Javier de la Torre y Sergio Álvarez construyeron desde España una tecnología de análisis de datos geoespaciales que terminó convirtiéndose en una compañía con sede en Nueva York y oficinas en Madrid y Sevilla. Entre sus inversores aparecen firmas internacionales como Insight Partners, Accel y Salesforce Ventures, además de la española Kibo Ventures. El caso complica la idea de una fuga completa: la sede está en Estados Unidos, pero Madrid y Sevilla siguen formando parte de la estructura de la compañía.

El recorrido de Seedtag fue diferente. Jorge Poyatos y Albert Nieto, antiguos empleados de Google, fundaron la compañía en Madrid en 2014. Tras expandirse por Europa y Latinoamérica, en 2022 Advent International invirtió más de 250 millones de euros para acelerar su crecimiento, con Estados Unidos entre sus principales objetivos. Nieto se trasladó al país y Seedtag abrió oficinas en Nueva York, Miami, Chicago y Los Ángeles, además de establecer en Nueva York su sede estadounidense. Para entonces ya era una 'scale up' internacional. Su expansión al otro lado del Atlántico llegó, por tanto, después de varios años de crecimiento desde España y llevó también hasta Estados Unidos a parte de su dirección y de su estructura empresarial.

Fever encaja peor en la idea clásica de diáspora, pero ayuda a entender hasta qué punto una tecnológica española puede crecer en Estados Unidos sin necesidad de trasladar allí su centro corporativo. Nacida en Madrid en 2011, ha desarrollado una fuerte presencia internacional, incluida Nueva York, mientras mantiene su vinculación empresarial con España. El 17 de septiembre levantó 250 millones de dólares (217 millones de euros) en una ampliación de capital liderada por EQT, con una participación significativa de Point72 Private Investments y Baillie Gifford.

Su trayectoria ofrece así un contrapunto a compañías como Devo o Carto: el mercado estadounidense y los grandes inversores internacionales pueden resultar decisivos para alcanzar una dimensión global sin que la sede tenga que cruzar también el Atlántico.

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Fuente original: Leer en Expansión
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