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Hace unos años, los fabricantes luchaban por el móvil más potente. Ahora luchan porque no salgan ardiendo

Hace unos años, los fabricantes luchaban por el móvil más potente. Ahora luchan porque no salgan ardiendo
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Hace no demasiado, Samsung y Apple trataban de convencernos de algo: el titanio era el mejor material para un móvil de gama alta. Como usuario tanto de los últimos Galaxy como del anterior iPhone, he de decir que estaba de acuerdo: nunca estuvimos ante móviles más resistentes a golpes, desconchones y todo tipo de accidentes del día a día. Con el iPhone 17 Pro, Apple dio marcha atrás para volver al aluminio. Con el Samsung Galaxy S26 Ultra, la compañía coreana sigue la misma senda. ¿Qué está pasando? El aluminio ha vuelto, y todo apunta que llega para quedarse. Una de las principales ventajas que prometía el titanio frente al aluminio era prometer una mayor resistencia, algo que está demostrando el drama de los nuevos iPhone 17 Pro y su desgaste prematuro frente a los modelos anteriores. Pese a ello, las compañías están volviendo al aluminio.  Hay algo que comparten tanto el nuevo Galaxy S26 Ultra como el iPhone 17 Pro Max: ambos tienen los mayores sistemas de disipación jamás incorporados en sus familias. En Xataka Los Galaxy Ultra ya montaban una pantalla de escándalo. La del Galaxy S26 Ultra directamente cambia las reglas del juego Un esfuerzo titánico (hasta el punto de rediseñar por completo el chasis en el caso del iPhone) para evitar que los móviles puedan llegar a quemar en mano. Y es que hay un punto clave en esta fiesta: queremos móviles más y más potentes, pero alguien tiene que enfriarlos. Producir móviles en titanio también es más caro, y dada la actual crisis de componentes, con la RAM disparada y las memorias internas por el mismo camino, uno de los pocos recortes que pueden hacerse sin afectar a la experiencia bruta con el teléfono es cambiar el material empleado. La duda sobre si necesitamos más potencia o no, hace unos años, se respondía con un "sí" tajante. Pero de un tiempo a esta parte no lo tenemos tan claro. Con configuraciones de 12 y 16 GB de RAM, y procesadores que llegan a ser más potentes que algunos chips de sobremesa, nuestros smartphones llevan años aumentando potencia sin determinar demasiado para qué necesitamos esos nuevos límites. La IA requiere RAM y no tanto potencia bruta (al menos, en el uso que se le da a un teléfono), los juegos para móviles ya rozan la calidad de juegos triple AAA de consola, y las mejoras en cámara pasan más por el rediseño de algoritmos y no tanto por IPS (chips de imagen) cada vez más potentes.  En Xataka | Samsung Galaxy S26 Ultra, S26+ y S26, primeras impresiones: corazón partío' en una apuesta sin precedentes por la IA Imagen | Xataka - La noticia Hace unos años, los fabricantes luchaban por el móvil más potente. Ahora luchan porque no salgan ardiendo fue publicada originalmente en Xataka por Ricardo Aguilar .
Hace unos años, los fabricantes luchaban por el móvil más potente. Ahora luchan porque no salgan ardiendo

Aluminio, cámaras de vapor, y tres rosarios a la Virgen

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Ricardo Aguilar

Editor Senior - Tech

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Hace no demasiado, Samsung y Apple trataban de convencernos de algo: el titanio era el mejor material para un móvil de gama alta. Como usuario tanto de los últimos Galaxy como del anterior iPhone, he de decir que estaba de acuerdo: nunca estuvimos ante móviles más resistentes a golpes, desconchones y todo tipo de accidentes del día a día.

Con el iPhone 17 Pro, Apple dio marcha atrás para volver al aluminio. Con el Samsung Galaxy S26 Ultra, la compañía coreana sigue la misma senda. ¿Qué está pasando?

El aluminio ha vuelto, y todo apunta que llega para quedarse. Una de las principales ventajas que prometía el titanio frente al aluminio era prometer una mayor resistencia, algo que está demostrando el drama de los nuevos iPhone 17 Pro y su desgaste prematuro frente a los modelos anteriores. Pese a ello, las compañías están volviendo al aluminio. 

Hay algo que comparten tanto el nuevo Galaxy S26 Ultra como el iPhone 17 Pro Max: ambos tienen los mayores sistemas de disipación jamás incorporados en sus familias.

En XatakaLos Galaxy Ultra ya montaban una pantalla de escándalo. La del Galaxy S26 Ultra directamente cambia las reglas del juego

Un esfuerzo titánico (hasta el punto de rediseñar por completo el chasis en el caso del iPhone) para evitar que los móviles puedan llegar a quemar en mano. Y es que hay un punto clave en esta fiesta: queremos móviles más y más potentes, pero alguien tiene que enfriarlos.

Producir móviles en titanio también es más caro, y dada la actual crisis de componentes, con la RAM disparada y las memorias internas por el mismo camino, uno de los pocos recortes que pueden hacerse sin afectar a la experiencia bruta con el teléfono es cambiar el material empleado.

La duda sobre si necesitamos más potencia o no, hace unos años, se respondía con un "sí" tajante. Pero de un tiempo a esta parte no lo tenemos tan claro. Con configuraciones de 12 y 16 GB de RAM, y procesadores que llegan a ser más potentes que algunos chips de sobremesa, nuestros smartphones llevan años aumentando potencia sin determinar demasiado para qué necesitamos esos nuevos límites.

La IA requiere RAM y no tanto potencia bruta (al menos, en el uso que se le da a un teléfono), los juegos para móviles ya rozan la calidad de juegos triple AAA de consola, y las mejoras en cámara pasan más por el rediseño de algoritmos y no tanto por IPS (chips de imagen) cada vez más potentes. 

En Xataka | Samsung Galaxy S26 Ultra, S26+ y S26, primeras impresiones: corazón partío' en una apuesta sin precedentes por la IA

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