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Los mercados, y en especial los metales preciosos, tratan aún de atenuar el terremoto provocado por la designación del próximo presidente de la Fed. Los analistas cuantifican el 'valor seguro' del oro, despojado de sus primas de valoración, para identificar un posible suelo en su caída, mientras firmas como JPMorgan y Deutsche Bank pronostican un fuerte rebote.
"Es probable que el viernes 30 de enero de 2026 pase a la historia como el día más volátil para el oro". La magnitud de la diferencia entre los máximos y mínimos intradía no tiene precedentes, según ponen de relieve los analistas de WisdomTree.
La gestora recalca en este punto que durante las últimas jornadas la cotización del oro ha registrado "oscilaciones de precios (superiores incluso a los dobles dígitos) que normalmente se esperarían a lo largo de un año, no dentro de una sola sesión".
El resultado de estas turbulencias es un desplome de hasta el 20%. A finales de la semana pasada firmó récords al filo de los 5.600 dólares la onza. En el día de ayer tocó mínimos intradía en el umbral de los 4.400 dólares.
La designación de Kevin Warsh como próximo presidente de la Fed desató la tormenta, y la oleada de ventas en mercados como el de los metales preciosos. La previsión de una Fed más independiente frente a las presiones de Trump y más reticente a las bajadas de tipos giró al alza la cotización del dólar, y desinfló a activos denominados en dólares como el oro.
La duda entre los inversores es dónde puede estar el fin de la corrección en uno de los activos, en teoría, más 'defensivos' del mercado.
Soportes
La volatilidad en el metal precioso se ha disparado, según sugiere WisdomTree, porque "los inversores minoristas o los mercados extrabursátiles (OTC) podrían haber registrado un aumento de compras —y ventas posteriores— durante el último mes, amplificando la volatilidad".
El desplome, añaden desde la gestora, "probablemente desincentive la demanda más especulativa", un factor relevante a la hora de moderar las turbulencias, y de reinstaurar su condición de tradicional activo refugio.
A medida que las inversiones especulativas se reducen, los analistas de Bankinter recalcan que "el soporte debe venir de la referencia de estos activos como valor reserva de bancos centrales", sin dejar de lado que "los frentes geoestratégicos siguen abiertos, especialmente en estos momentos el relacionado con Irán".
En un intento por identificar el valor 'seguro' del oro, los analistas de Barclays despojan al metal precioso de sus primas de valoración. El resultado es un precio objetivo, "según nuestro modelo", de 4.000 dólares la onza.
La conclusión de Barclays invita al optimismo a los inversores de oro. Estiman que a estos 4.000 dólares la onza, en la coyuntura actual, se debería añadir "cierta prima" geopolítica, monetaria o fiscal.
La suma de esta prima al precio base de 4.000 dólares la onza "sugiere que el oro no es una burbuja", según afirman los analistas de Barclays. La firma explica que el contexto de inflación impulsa tanto el valor razonable del oro como una firme demanda por parte de los bancos centrales.
El apoyo de los bancos centrales resulta clave también para Lale Akoner. La analista de eToro sostiene que "los fundamentos se mantienen intactos", al valorar que "los bancos centrales continúan anclando la demanda, con unas 800 toneladas de compras previstas para 2026, cada vez más centradas en toneladas en lugar de en valor, lo que hace que la demanda sea inelástica al precio".
Nuevos techos
"La demanda de inversores y bancos centrales promedió alrededor de 750 toneladas por trimestre en 2025, muy por encima de las 380 toneladas históricamente requeridas para respaldar precios más altos". Con estos datos, según la analista de eToro, "incluso con cierta moderación la demanda esperada para 2026 se mantiene como un soporte cómodo".
Al más corto plazo, a juicio de la analista de eToro, "China es la variable clave" en la demanda, a las puertas de la celebración de las fiestas del Año NuevoLunar en China. Al margen de las novedades procedentes del gigante asiático, desde Renta4 apuntan que el riesgo geopolítico y el crecimiento de la deuda pública "siguen presentando apoyos de fondo".
Con estos apoyos de fondo, los analistas de JPMorgan no solo pronostican que el oro recuperará todo lo perdido en este desplome. Ayer mismo afirmaban que "incluso con la reciente volatilidad a corto plazo, mantenemos una firme convicción alcista en el oro a medio plazo, respaldados por una tendencia de diversificación limpia, estructural y continua que aún tiene recorrido en medio de un régimen aún muy arraigado de rendimiento superior de los activos reales frente a los activos en papel".
El resultado de este optimismo es una estimación de JPMorgan de 6.300 dólares la onza como posible cierre de 2026. Muy cerca se sitúan los 6.000 dólares la onza que ayer reiteraron también como previsión para cierre de año los analistas de Deutsche Bank.
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