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«Hay mucha más somatización en el duelo de los niños»

«Hay mucha más somatización en el duelo de los niños»
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La psicooncóloga de la AECC Coral García Peláez asegura que hay que ser honesto con los menores y pronunciar las palabras «muerte» y «fallecido» al comunicarles que una persona allegada se ha ido

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Coral García Peláez, psicooncóloga de la AECC. SUR «Hay mucha más somatización en el duelo de los niños»

La psicooncóloga de la AECC Coral García Peláez asegura que hay que ser honesto con los menores y pronunciar las palabras «muerte» y «fallecido» al comunicarles que una persona allegada se ha ido

José Antonio Sau

Domingo, 25 de enero 2026, 00:34

... Dolor de cabeza, de barriga, hay conductas regresivas, que se llaman: por ejemplo, si ya no se hacía pipí en la cama, ahora se empieza a hacer pipí. Hay alteraciones del sueño, insomnio, pesadillas, alteraciones del apetito». Y, claro, también hay culpa, «porque el niño piensa que todo pasa por algo que él ha hecho, incluso un fallecimiento: hay ansiedad por separación, tiene miedo de que le pase algo, por ejemplo si hay una pérdida de la figura parental siempre es algo traumático para un niño, piensa que le puede pasar algo al otro padre o a la otra madre», reflexiona.

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«Un niño de seis años entiende que la muerte forma parte de la vida, pero piensa que es reversible, algo así como quedarte dormido», explica Coral García Peláez

Con los pequeños en consulta se trabaja más con lo simbólico, lo artístico, con el juego. «Tienen un mundo interior muy rico, dinámico y complejo, se hacen preguntas existenciales como de dónde venimos y a dónde vamos, la espiritualidad también hay que abordarla», dice. Seis meses o un año es lo que se estima una media de tiempo suficiente para superar el duelo, aunque si la pérdida es traumática el proceso se alarga más, hasta que la sintomatología se normaliza y decaen la ansiedad, el llanto, la irritabilidad.

Fases del duelo infantil

Las fases del duelo infantil son negación, anhelo del ser querido, desesperación o desorganización y reorganización, que es la superación de este proceso: «Es cuando hay una reorganización vital, emocional, interna y también desapego».

Al decirle a un niño que ha muerto un familiar, lo recomendable es usar un mensaje sencillo y directo, «ser honesto: decir la palabra muerte, fallecido, hacerle partícipe de lo que quiera o necesita» e, incluso, que pueda participar de los rituales que se hagan, porque eso facilitará el duelo.

Testimonio de Alicia Aranda

Alicia Aranda Martínez, de 24 años, perdió a su padre por un cáncer cerebral a punto de cumplir la mayoría de edad, tras seis años de enfermedad. Su duelo ha sido complicado, pero su valentía en el proceso ha hecho que esté en vías de superarlo. Cuando lo diagnosticaron, se fueron a vivir con sus abuelos y el padre recayó en varias ocasiones. «Los nervios están a flor de piel de todo el mundo, y yo no sabía estar sin mi padre, porque yo había vivido la sensación de que lo perdía en un momento y no era consciente: entonces yo quería despegarme de mi familia, venía la gente y rechazaba planes y demás», subraya.

Había tenido una mala experiencia con un psicólogo, pero con Coral todo fue diferente: «Quería abrir el cajoncito y que saliese todo, recuerdo que la necesitaba, era como un apoyo, tengo todas las cosas que me ayudaban, desde las respiraciones, las pinturas, etc. Mi padre falleció hace cinco años, era una montaña rusa, yo recuerdo que siempre al principio que todo el mundo me decía 'nunca se va a superar, se aprende a vivir con ello' y no puede ser más real la frase».

«Con la pandemia, estar encerrada en casa me vino bien porque me daba mucho miedo salir de mi círculo», dice Alicia Aranda, de 24 años, que perdió a su padre tras una larga enfermedad

«Yo siempre decía no quiero crecer, no quiero cumplir los dieciocho», reseña. Luego vino la pandemia, pero estar encerrada en casa «me vino muy bien porque pude seguir los estudios on line, no tenía que ver a la gente y podía seguir con mi padre y mis hermanos, me daba mucho miedo salir de mi círculo», reflexiona, para recordar que muchas veces piensa que su padre sigue en el cuarto.

¿Qué consejo da a quienes pasen una situación tan complicada como la suya? «Que acepten la ayuda, es muy necesario hablar, expresarte, dibujarlo, mostrar tu sentimiento». Ella estudia ahora Educación Primaria para ayudar a los más pequeños, «yo a raíz de esto siento que me fijo mucho más en los gestos que hace un niño para ver si está bien». Tras lo sufrido, se ha generado una dependencia que puede evitar. «Desde que se fue mi padre solo he hecho trabajar y estudiar, supongo que para mantener la mente ocupada y, ahora, en un mes, me voy a Irlanda a trabajar en una escuela infantil para trabajar de lo mío y eso es un reto muy grande», confirma sus avances ante la tierna mirada de Coral, que aprieta con fuerza una de sus manos.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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