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Hay quien asegura que la IA va a matar el software. Lo más probable es que ocurra justo lo contrario

Hay quien asegura que la IA va a matar el software. Lo más probable es que ocurra justo lo contrario
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Era 1993 y un joven llamado Marc Andreessen, aún con el pelo intacto y mucha ambición, se lanzó a crear un navegador web junto a un compañero que trabajaba con él en el Centro Nacional de Aplicaciones de Supercomputación (NCSA) en la Universidad de Illinois.   Lo llamaron Mosaic.  Aquel navegador permitía explorar la recién nacida World Wide Web a golpe de ratón, algo alucinante porque hasta la fecha los navegadores que se habían desarrollado eran en modo texto y se usaban con el teclado. De repente la web podía incluir imágenes e incluso contenido multimedia.  Poco más tarde Andreessen conoció a Jim Clark, fundador de la mítica Silicon Graphics, y este le animó a que se lanzara a la aventura con su navegador web, así que juntos decidieron montar su propia startup y aquello derivó en la creación de uno de los navegadores míticos de la historia: Netscape. Marc Andreessen. Fuente: Wikimedia. Aquello convirtió a Andreessen en multimillonario, y a partir de 2005 su interés cambió. Ya no quería emprender, sino ayudar a que otros emprendieran. Acabó fundando la firma de capital riesgo Andreessen Howoritz y se hizo más y más rico (mientras iba perdiendo más y más pelo). Sus aciertos y apuestas en la industria tecnológica son notables, pero también dejó algunas frases célebres. La más notable probablemente es la que pronunció en 2011 al decir "El software se está comiendo el mundo".  Su argumento era contundente: las empresas que más estaban creciendo eran de software o tenían el software como uno de sus pilares clave. No se equivocaba —hoy en día esas empresas son absolutos gigantes tecnológicos— y aquella cita se convirtió en una de esas leyes aparentemente inmutables. Y entonces llegó la IA. ¿Se está comiendo la IA al software? La aparición en noviembre de 2022 de ChatGPT causó un impacto extraordinario, aunque hacía año y medio que quedó claro que algo estaba cambiando en el mundo del software. En julio de 2021 hablábamos de GitHub Copilot cuando la conversación sobre la IA generativa aún estaba despertando. Aquel proyecto permitía que las máquinas programaran por nosotros. Ese concepto se ha convertido con los años en el ejemplo más claro de que la IA puede cambiar las cosas: los desarrolladores han abrazado esta herramienta como ningún otro sector, pero saben que no se pueden fiar al 100% de ella. Aun así, estamos viviendo una época fascinante para el software. Una en la que el auge del vibe coding es absoluto. Andrej Karphaty reflexionaba sobre ello estos días y explicaba que cuando acuñó el término hace un año quizás se equivocó con esa forma de llamarlo. Ahora proponía cambiarlo a "ingeniería agéntica" ('agentic engineering') para reflejar el tipo de herramienta que ha acabado siendo. Sea como fuere, el vibe coding/ingeniería agéntica ha despertado una fiebre por el desarrollo software. En muchos sentidos lo ha democratizado y nos ha convertido a todos en potenciales desarrolladores.  En Xataka He vivido el "milagro" del vibe coding: así es como he programado una app de Android TV sin tener ni idea de programar Yo mismo lo estoy experimentando con herramientas Open Source que estoy modificando a mi gusto, yotros están haciendo exactamente lo mismo en esta era de las "microaplicaciones a medida". Pero es que además en los últimos días hemos vivido un fenómeno inquietante. La amenaza del "SaaSpocalypse" Los modelos de IA generativa y los agentes de IA que han aparecido en los últimos meses han acabado provocando un impacto extraordinario en el mundo del software. De hecho no nos referimos al vibe coding como tal, más dirigido a programadores ocasionales o a usuarios sin conocimientos que se animan a crear sus propias apps. Nos referimos a lo que ha pasado con las grandes empresas de software que durante años han controlado el mercado con la filosofía SaaS (Software as a Service).  Este modelo ha permitido convertir por ejemplo Photoshop u Office no ya en software que se vendía en cajas y tú instalabas en tu PC, sino en aplicaciones que corren en la nube y que tú puedes usar desde un navegador. Las aplicaciones ya no son aplicaciones, son servicios. Y no los pagas comprándolos en caja de una vez: te suscribes a ellos. En Xataka Hasta ahora “el software se estaba comiendo el mundo”. Ahora la IA se está comiendo el software Pero la IA parece amenazar ese modelo. la semana pasada las empresas de software perdieron en total 300.000 millones de dólares en la bolsa de la noche a la mañana. Las acciones de MongoDB, Salesforce, Shopify o Atlassian perdían entre un 15 y un 20% de valor en unas pocas horas, y empezaba hablarse del "apocalipsis SaaS" ("SaaSpocalypse"). Fuente: Perplexity Esas caídas son patentes si os dais una vuelta por Google Finance o cualquier plataforma de seguimiento de estas compañías. O si le preguntáis a Perplexity como he hecho yo, que te crea un bonito (y preocupante) gráfico sobre algunas de las empresas consultadas: el desplome en el último mes es realmente terrible, aunque parece que la tendencia parece haberse refrenado. Sea como fuere, ese "apocalipsis SaaS", exista o no, plantea una pregunta que precisamente va en la línea de aquello que decía Andreessen. Si el software se acabó comiendo el mundo, ¿se comerá la IA al software? ¿Lo matará? El software no va a morir. Justo lo contrario Lo que está pasando a nivel corporativo con esas caídas tiene que ver desde luego con la IA, pero también con el propio modelo y la filosofía de estas empresas. Esas plataformas SaaS que dominan el mundo no han parado de abusar durante años de su posición dominante con subidas de precios agresivas y contratos rígidos. Lo hemos visto con empresas como Salesforce, cuyos clientes han visto cómo los precios han subido un 35% en los últimos dos años, o el alucinante caso de Broadcom, cuyos clientes en Europa se enfrentaban a subidas de precio del 1.500% en sus licencias del software de virtualización VMware.  Eso ha creado un caldo de cultivo ideal para que los clientes de esas y otras muchas empresas con plataformas SaaS busquen alternativas, y las busquen además en la IA. La inteligencia artificial no solo está ofreciendo eficiencia, sino que está entregando a muchos clientes esa "llave de la celda" que les permite escapar de sus proveedores, que los trataban como rehenes.  De hecho, la corrección actual de las valoraciones en bolsa puede entenderse también como una resaca post-burbuja de 2021, cuando la pandemia impulsó todas esas empresas.  Lo vimos con el fenómeno de la repatriación a la nube, y ahora comenzamos a verlo con esos clientes que cambian de proveedor e incluso se plantean crearse uno a medida gracias a las herramientas de IA actuales. Por supuesto hacerlo implica riesgos importantes: poner en producción sistemas en los que solo ha intervenido la IA es hoy en día inaceptable, y debe haber una fuerte revisión humana para evaluar cómo se comportaría ese software en entornos reales. En Xataka Adiós a la nube: por qué las empresas están volviendo a ser dueñas de su infraestructura ¿Estamos entonces en peligro de que la IA se coma y mate el software? No parece probable. De hecho parece mucho más probable lo contrario. Lo explicaba en un largo y detallado artículo Steven Sinofsky, exdirectivo de Microsoft y máximo responsable del desarrollo de Windows 7 y Windows 8.  Sinofsky explicaba cómo en transiciones pasadas tuvimos esa misma sensación. Cuando llegaron el PC o el comercio electrónico hubo un cambio radical, sí, pero esos procesos llevaron décadas y siguen de hecho transformando nuestro día a día. Lo que se suele predecir como el "fin" de una tecnlogía acaba siendo un catalizador que la vuelve más grande y compleja.  Así, el PC no mató al mainframe, sino que lo integró y lo hizo crecer. Mientras, el comercio online no mató a la tienda física, sino que creó gigantes multicanal como Walmart en EEUU o Amazon a nivel global. Con la IA, opina Sinofsky, no habrá menos software, sino muchísimo más. Por una sencilla razón: será necesario satisfacer una demanda que aún no ha sido cubierta. Hay más procesos en el mundo que aún no han sido optimizados por software que los que sí lo han sido. Pero eso tampoco eliminará a corto plazo al programador humano. La IA automatiza tareas repetitivas de entrada, pero el futuro parece pertenecer a aquelos que pivoten a una arquitectura de sistemas con supervisión humana en la que el valor no estará en escribir el código, sino en garantizar su funcionalidad.  Ahí es donde precisamente los expertos tendrán más relevancia. Excel no eliminó a los contables, sino que los convirtió en analistas financieros. Parece que la IA está planteando una transición similar de los desarrolladores, que están convirtiéndose en arquitectos de soluciones.  Así pues, el "SaaSpocalypse" no es un apocalipsis, sino una metamorfosis. El software está dejando de ser un producto estático controlado por unos pocos para convertirse en un producto dinámico y autónomo. El reto para los desarrolladores y empresas no será el de vender líneas de código o licencias, sino resultados y autonomía garantizada.   El software no está muriendo. Está rompiendo sus límites. Hay retos enormes por delante, por supuesto. Para empezar, el de la deuda técnica de usar IA. El vibe coding genera código que funciona hoy, pero ¿quién lo mantendrá en tres años? Quienes usan estas herramientas a menudo no entienden la base de lo que despliegan, y eso puede acabar siendo terrible. Como dijo Linus Torvalds recientemente: "La IA será una herramienta, y hará que la gente sea más productiva. Creo que el vibe coding es genial para lograr que la gente comience a programar. Creo que [el código que genere] va a ser algo horrible de mantener... así que no creo que los programadores desaparezcan. Aún querrás tener a gente que sepa cómo mantener el resultado". También hay una cuestión crítica con la soberanía de datos y la seguridad. Si el software se genera y ejecuta mediante agentes de terceros (como los de OpenAI o Anthropic), ¿dónde queda la propiedad intelectual y la privacidad de los datos corporativos? Esa cuestión, unida a las necesidades energéticas y de hardware y a la educación del desarrollador del futuro son preguntas que sin duda influirán  Imagen | Chris Ried - La noticia Hay quien asegura que la IA va a matar el software. Lo más probable es que ocurra justo lo contrario fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .
Hay quien asegura que la IA va a matar el software. Lo más probable es que ocurra justo lo contrario

El software no se está muriendo. Está rompiendo sus límites

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Javier Pastor

Editor Senior - Tech

Javier Pastor

Editor Senior - Tech Linkedintwitter9854 publicaciones de Javier Pastor

Era 1993 y un joven llamado Marc Andreessen, aún con el pelo intacto y mucha ambición, se lanzó a crear un navegador web junto a un compañero que trabajaba con él en el Centro Nacional de Aplicaciones de Supercomputación (NCSA) en la Universidad de Illinois.  

Lo llamaron Mosaic

Aquel navegador permitía explorar la recién nacida World Wide Web a golpe de ratón, algo alucinante porque hasta la fecha los navegadores que se habían desarrollado eran en modo texto y se usaban con el teclado. De repente la web podía incluir imágenes e incluso contenido multimedia. 

Poco más tarde Andreessen conoció a Jim Clark, fundador de la mítica Silicon Graphics, y este le animó a que se lanzara a la aventura con su navegador web, así que juntos decidieron montar su propia startup y aquello derivó en la creación de uno de los navegadores míticos de la historia: Netscape.

Marc Andreessen. Fuente: Wikimedia.

Aquello convirtió a Andreessen en multimillonario, y a partir de 2005 su interés cambió. Ya no quería emprender, sino ayudar a que otros emprendieran. Acabó fundando la firma de capital riesgo Andreessen Howoritz y se hizo más y más rico (mientras iba perdiendo más y más pelo). Sus aciertos y apuestas en la industria tecnológica son notables, pero también dejó algunas frases célebres. La más notable probablemente es la que pronunció en 2011 al decir

"El software se está comiendo el mundo". 

Su argumento era contundente: las empresas que más estaban creciendo eran de software o tenían el software como uno de sus pilares clave. No se equivocaba —hoy en día esas empresas son absolutos gigantes tecnológicos— y aquella cita se convirtió en una de esas leyes aparentemente inmutables.

Y entonces llegó la IA.

¿Se está comiendo la IA al software?

La aparición en noviembre de 2022 de ChatGPT causó un impacto extraordinario, aunque hacía año y medio que quedó claro que algo estaba cambiando en el mundo del software. En julio de 2021 hablábamos de GitHub Copilot cuando la conversación sobre la IA generativa aún estaba despertando.

Aquel proyecto permitía que las máquinas programaran por nosotros. Ese concepto se ha convertido con los años en el ejemplo más claro de que la IA puede cambiar las cosas: los desarrolladores han abrazado esta herramienta como ningún otro sector, pero saben que no se pueden fiar al 100% de ella.

Aun así, estamos viviendo una época fascinante para el software. Una en la que el auge del vibe coding es absoluto. Andrej Karphaty reflexionaba sobre ello estos días y explicaba que cuando acuñó el término hace un año quizás se equivocó con esa forma de llamarlo. Ahora proponía cambiarlo a "ingeniería agéntica" ('agentic engineering') para reflejar el tipo de herramienta que ha acabado siendo.

Sea como fuere, el vibe coding/ingeniería agéntica ha despertado una fiebre por el desarrollo software. En muchos sentidos lo ha democratizado y nos ha convertido a todos en potenciales desarrolladores. 

En XatakaHe vivido el "milagro" del vibe coding: así es como he programado una app de Android TV sin tener ni idea de programar

Yo mismo lo estoy experimentando con herramientas Open Source que estoy modificando a mi gusto, yotros están haciendo exactamente lo mismo en esta era de las "microaplicaciones a medida". Pero es que además en los últimos días hemos vivido un fenómeno inquietante.

La amenaza del "SaaSpocalypse"

Los modelos de IA generativa y los agentes de IA que han aparecido en los últimos meses han acabado provocando un impacto extraordinario en el mundo del software. De hecho no nos referimos al vibe coding como tal, más dirigido a programadores ocasionales o a usuarios sin conocimientos que se animan a crear sus propias apps.

Nos referimos a lo que ha pasado con las grandes empresas de software que durante años han controlado el mercado con la filosofía SaaS (Software as a Service). 

Este modelo ha permitido convertir por ejemplo Photoshop u Office no ya en software que se vendía en cajas y tú instalabas en tu PC, sino en aplicaciones que corren en la nube y que tú puedes usar desde un navegador. Las aplicaciones ya no son aplicaciones, son servicios. Y no los pagas comprándolos en caja de una vez: te suscribes a ellos.

En XatakaHasta ahora “el software se estaba comiendo el mundo”. Ahora la IA se está comiendo el software

Pero la IA parece amenazar ese modelo. la semana pasada las empresas de software perdieron en total 300.000 millones de dólares en la bolsa de la noche a la mañana. Las acciones de MongoDB, Salesforce, Shopify o Atlassian perdían entre un 15 y un 20% de valor en unas pocas horas, y empezaba hablarse del "apocalipsis SaaS" ("SaaSpocalypse").

Fuente: Perplexity

Esas caídas son patentes si os dais una vuelta por Google Finance o cualquier plataforma de seguimiento de estas compañías. O si le preguntáis a Perplexity como he hecho yo, que te crea un bonito (y preocupante) gráfico sobre algunas de las empresas consultadas: el desplome en el último mes es realmente terrible, aunque parece que la tendencia parece haberse refrenado.

Sea como fuere, ese "apocalipsis SaaS", exista o no, plantea una pregunta que precisamente va en la línea de aquello que decía Andreessen. Si el software se acabó comiendo el mundo, ¿se comerá la IA al software? ¿Lo matará?

El software no va a morir. Justo lo contrario

Lo que está pasando a nivel corporativo con esas caídas tiene que ver desde luego con la IA, pero también con el propio modelo y la filosofía de estas empresas. Esas plataformas SaaS que dominan el mundo no han parado de abusar durante años de su posición dominante con subidas de precios agresivas y contratos rígidos.

Lo hemos visto con empresas como Salesforce, cuyos clientes han visto cómo los precios han subido un 35% en los últimos dos años, o el alucinante caso de Broadcom, cuyos clientes en Europa se enfrentaban a subidas de precio del 1.500% en sus licencias del software de virtualización VMware. 

Eso ha creado un caldo de cultivo ideal para que los clientes de esas y otras muchas empresas con plataformas SaaS busquen alternativas, y las busquen además en la IA. La inteligencia artificial no solo está ofreciendo eficiencia, sino que está entregando a muchos clientes esa "llave de la celda" que les permite escapar de sus proveedores, que los trataban como rehenes. 

De hecho, la corrección actual de las valoraciones en bolsa puede entenderse también como una resaca post-burbuja de 2021, cuando la pandemia impulsó todas esas empresas. 

Lo vimos con el fenómeno de la repatriación a la nube, y ahora comenzamos a verlo con esos clientes que cambian de proveedor e incluso se plantean crearse uno a medida gracias a las herramientas de IA actuales. Por supuesto hacerlo implica riesgos importantes: poner en producción sistemas en los que solo ha intervenido la IA es hoy en día inaceptable, y debe haber una fuerte revisión humana para evaluar cómo se comportaría ese software en entornos reales.

En XatakaAdiós a la nube: por qué las empresas están volviendo a ser dueñas de su infraestructura

¿Estamos entonces en peligro de que la IA se coma y mate el software? No parece probable. De hecho parece mucho más probable lo contrario. Lo explicaba en un largo y detallado artículo Steven Sinofsky, exdirectivo de Microsoft y máximo responsable del desarrollo de Windows 7 y Windows 8. 

Sinofsky explicaba cómo en transiciones pasadas tuvimos esa misma sensación. Cuando llegaron el PC o el comercio electrónico hubo un cambio radical, sí, pero esos procesos llevaron décadas y siguen de hecho transformando nuestro día a día. Lo que se suele predecir como el "fin" de una tecnlogía acaba siendo un catalizador que la vuelve más grande y compleja. 

Así, el PC no mató al mainframe, sino que lo integró y lo hizo crecer. Mientras, el comercio online no mató a la tienda física, sino que creó gigantes multicanal como Walmart en EEUU o Amazon a nivel global. Con la IA, opina Sinofsky, no habrá menos software, sino muchísimo más. Por una sencilla razón: será necesario satisfacer una demanda que aún no ha sido cubierta. Hay más procesos en el mundo que aún no han sido optimizados por software que los que sí lo han sido.

Pero eso tampoco eliminará a corto plazo al programador humano. La IA automatiza tareas repetitivas de entrada, pero el futuro parece pertenecer a aquelos que pivoten a una arquitectura de sistemas con supervisión humana en la que el valor no estará en escribir el código, sino en garantizar su funcionalidad. 

Ahí es donde precisamente los expertos tendrán más relevancia. Excel no eliminó a los contables, sino que los convirtió en analistas financieros. Parece que la IA está planteando una transición similar de los desarrolladores, que están convirtiéndose en arquitectos de soluciones. 

Así pues, el "SaaSpocalypse" no es un apocalipsis, sino una metamorfosis. El software está dejando de ser un producto estático controlado por unos pocos para convertirse en un producto dinámico y autónomo. El reto para los desarrolladores y empresas no será el de vender líneas de código o licencias, sino resultados y autonomía garantizada.  

El software no está muriendo. Está rompiendo sus límites.

Hay retos enormes por delante, por supuesto. Para empezar, el de la deuda técnica de usar IA. El vibe coding genera código que funciona hoy, pero ¿quién lo mantendrá en tres años? Quienes usan estas herramientas a menudo no entienden la base de lo que despliegan, y eso puede acabar siendo terrible. Como dijo Linus Torvalds recientemente:

"La IA será una herramienta, y hará que la gente sea más productiva. Creo que el vibe coding es genial para lograr que la gente comience a programar. Creo que [el código que genere] va a ser algo horrible de mantener... así que no creo que los programadores desaparezcan. Aún querrás tener a gente que sepa cómo mantener el resultado".

También hay una cuestión crítica con la soberanía de datos y la seguridad. Si el software se genera y ejecuta mediante agentes de terceros (como los de OpenAI o Anthropic), ¿dónde queda la propiedad intelectual y la privacidad de los datos corporativos? Esa cuestión, unida a las necesidades energéticas y de hardware y a la educación del desarrollador del futuro son preguntas que sin duda influirán 

Imagen | Chris Ried

Fuente original: Leer en Xataka
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