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Helena Resano en Le Château du Clair de Lune de Biarritz, uno de los escenarios de su novela. Álvaro Franco Libros Helena Resano salta de la tele a la novela blindada ante las críticas«A las mujeres con arrojo y empuje no se les perdona», denuncia la autora de 'Las rutas del silencio'
Biarritz (Francia)
Martes, 7 de abril 2026, 12:43 | Actualizado 13:05h.
... 26 años presentando informativos –ahora en La Sexta– publica su primera novela. En 'Las rutas del silencio' (Espasa) narra las vidas de dos mujeres con arrojo, madre e hija, que triunfan en un mundo hostil. Transcurre entre Navarra, París y sobre todo Birarritz, la elegante ciudad francesa donde quiso presentarla la periodista y escritora que se blinda para las criticas.Ampliar
Parte de la paupérrima Navarra rural de finales de los años 40. «Es una novela de amor, traiciones y crimen», precisa Resano. La ha escrito «durante dos años, con desorden, y pagando errores de novata» asegura. Amalia, la protagonista, sobrevive vendiendo ajos en su pueblo, pero deberá huir a Francia con su familia para acabar liderando una empresa de transporte. Su hija Esther investigará años más tarde el legado de su abuela y su madre «para descubrir cosas terribles enterradas por silencios obligados y elegidos».
«Son mujeres muy fuertes, como mi madre y mi abuela, que sufrieron mucho pero crecieron. Salieron adelante afrontando el qué dirán y toda clase de dificultades», precisa. «A las mujeres con empuje y ambición no se les perdona. Una emprendedora está mal vista. Es sibilina, traicionera, tiene malas artes y es una trepa de la que no te puedes fiar, dirán de ella. A un hombre ambicioso lo tildarán de triunfador», denuncia Resano.
Bucear en la historia de la familia removió muchos recuerdos y emociones. Y es que la historia le llegó un año después de la muerte de su padre, navarro de Falces, como su madre, nacida en Tudela. «Lo pasaron muy mal en la guerra, con muchas carencias para labrarse un futuro», explica.
«Esta novela me ha devuelto a mi padre», dice al borde de la lágrima en el bar Napoleón III del lujoso Hotel du Palais de Biarritz. En el piano de cola de su suntuoso y decadente salón interpreta 'Passacaglia', de Handel Halvorsen y 'Soulmate' de Andrea Vanzo. «Escribo en momentos de furia y emoción, en la mesa del comedor y con el piano al lado», explica la pianista ocasional.
En la novela es Esther quien reconstruye el pasado familiar a través de unas cartas que le dejó su fallecida madre. Ese recurso permite a Resano «explorar el peso de lo no dicho» y calibrar «cómo los silencios pueden condicionar a la siguiente generación». «Escribo cartas a mi hija desde que supe que estaba embarazada», explica Resano. Aún no se las ha entregado, pero ese gesto de memoria y transmisión, crucial para ella, lo es también para la novela.
«Mi familia creyó que como periodista me moriría de hambre», recuerda tras casi tres décadas de profesión
«Soy una enamorada de Biarritz, donde disfruto de mi anonimato y desoxido mi francés escolar», explica más distendida. «Situar aquí parte de la historia me daba muchas herramientas literarias», agrega en un paseo por algunos escenarios de la aristocrática ciudad balneario «que es un personaje más de la novela».
La jungla de las redes
Sabe Resano que, como ocurrió con Sonsoles Ónega o Juan del Val, 'planetizados' compañeros de Atresmedia, se cuestionará su salto de la pantalla a la literatura. Pero no será sin red. «Estoy preparada para las críticas, para la prejuiciosa etiqueta que me colgarán como otra cara de la tele con novela», admite. «Solo pido que juzguen al libro, no a mí. Que lo lean. Si les gusta, que lo digan, y si no también», reclama.
Tiene muy claro que «las redes son la jungla» y es consciente de su alto nivel de exposición. «Llevo toda la vida exponiéndome y no voy a sufrir ahora», dice la novelista debutante y autora del ensayo 'La trastienda de un informativo'.
Compañera en TVE de la hoy reina de España, Resano sustituyó en el telediario de La 1 a la entonces periodista y presentadora Letizia Ortiz. Una reina que respaldó a su amiga Sonsoles Ónega ante los crueles embates de la crítica a su novela ganadora del Planeta acudiendo a una firma en unos grandes almacenes como una lectora más. «Es una gran lectora y hemos coincidido alguna vez, pero no le he contado a la reina que he escrito el libro», precisa Resano.
Helena Resano en Le Château du Clair de Lune de Biarritz. Álvaro FrancoPeriodista de larga trayectoria, sigue creyendo en una profesión que no atraviesa sus mejores momentos «pero que sigue siendo muy necesaria». «En mi familia hay ingenieros, arquitectos y médicos. Creyeron que como periodista me moriría de hambre», cuenta risueña. «Si alguien tiene verdadera pasión por este oficio, le animaré a ejercerlo y a que no deje nunca de formarse», dice tras casi tres décadas de ejercicio.
«El buen periodismo es hoy más necesario que nunca. Hace falta explicar y contextualizar más ante unas redes salvajes, los bulos y 'fake news' que salen incluso de instituciones oficiales». «Las ruedas de prensa de la Casa Blanca son a menudo incesantes ruedas de mentiras. Los periodistas debemos poner los puntos sobre las íes y contar lo que de verdad está pasando cuando alguien miente desde el Despacho Oval», reivindica su labor.
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