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Maqueta realizada en terracota por el escultor José María Ruiz Montes. Sur Humildad y Paciencia confía el grupo escultórico de su Cristo a Ruiz MontesEl escultor malagueño, que ha avanzado el resultado en una maqueta, ha afirmado que se trata de un proyecto «muy importante para mí, por la iconografía, por la complejidad y porque es para mi ciudad»
Málaga
Jueves, 5 de febrero 2026, 22:05
... ni siquiera ha acumulado cuatro décadas de historia y dio sus primeros pasos encadenando cambios constantes, incluso de templo e imágenes, la que fue conocida como la cofradía 'del Monaguillo', en alusión a su promotor, Juan Manuel Sánchez Quiñones, ha permutado en los últimos años en una corporación que cuida el más mínimo detalle en todas sus acciones, en sus cultos, internos y externos, y hasta en su forma de comunicar. El resultado del giro experimentado salta a la vista, pero si hay que destacar un aspecto claramente visible sobre lo demás este tiene que ver con su patrimonio artístico. La ejecución, a la par, de dos nuevos tronos para los titulares ya de por sí merecen el reconocimiento de la Málaga cofrade, que aplaude la valentía de afrontar casi en el mismo espacio de tiempo dos proyectos de este calado. Sin embargo, la llegada de la nueva imagen del Cristo de la Humildad y Paciencia, obra del escultor malagueño José María Ruiz Montes y bendecida el 15 de octubre de 2022, puede considerarse como el motor que ha dado pie a esta revolución patrimonial de la cofradía.Noticia relacionada
Para el artista malagueño, se trata de un encargo de especial significado. «Llevar a cabo un grupo completo, desde el titular hasta las imágenes secundarias que conforman la escena, llevarlo a una realidad tangible, supone una satisfacción enorme», ha explicado. Y es que, como reconoce Ruiz Montes, hoy día no es habitual poder desarrollar un proyecto global, concebido de manera unitaria desde su origen. «En este caso se ha dado pie a realizar un proyecto completo, y eso para mí es algo muy especial. Redondea y da continuidad a un trabajo del que estoy muy orgulloso», ha recalcado.
Aunque ha sido este jueves cuando la hermandad ha dado luz verde al proyecto, en realidad, el grupo escultórico del Cristo de la Humildad y Paciencia viene de lejos. Según ha detallado el propio autor a este periódico, su gestación se remonta a 2018, cuando comenzaron a tomar forma los primeros bocetos, incluso antes de que se aprobara la sustitución de la anterior imagen del Señor. «Los primeros bocetos que hice en papeles, el frontal y uno de los costados, ya los tenía en 2018. Luego hice el costado derecho, el que se ve el centurión a caballo, ya en 2019, para tener completa la vista frontal y lateral, y finalmente hice un estudio más concienzudo con la vista desde arriba, desde la planta. Este lo hice, además, con unos pequeños cambios de ajustes en el espacio y en la escala para que Fernando Prini hiciera el proyecto del nuevo trono», ha recordado el imaginero, al tiempo que ha añadido que, tanto el trono como el grupo escultórico, con el Cristo, por supuesto, «van todo de la mano», ha comentado. «Queríamos que hubiese armonía. Tenía que destacar la imagen del protagonista, el Cristo de la Humildad y Paciencia. Queríamos que todo fuese un monte en sí. Que trono y monte donde pisan las esculturas sea una pirámide, que remata en lo más alto el mayor diamante del monte, que es el Señor, que es la piedra angular, como reza en el relicario de bronce que contiene una piedra del monte Gólgota. El evangelio más cercano a este pasaje representado es el de San Lucas», ha aclarado.
Dibujos previos, realizados por Ruiz Montes. Sur De igual modo, el artista ha precisado que el trasfondo espiritual y teológico de la obra en su totalidad «es muy profundo», porque el Señor «está entregado absolutamente, esperando pacientemente ese momento de la crucifixión, en el que un soldado está preparando los orificios de la cruz con la broca manual; hay otro soldado en ademán de reverencia irónica y hasta se quita el casco y le ofrece el vinagre mezclado con hiel, mientras que los otros dos soldados, de rango superior, el centurión y el sargento, le hacen entrega de la sentencia en el 'Titulus Crucis'. Esa conexión, todo el conjunto, es como una gran espiral de asedio, en la que cada figura aporta una carga psicológica y moral distinta», ha descrito el autor de la obra. «Empieza con el que está preparando la cruz, asciende por el que está ofreciéndole el vinagre, continúa justo con el que está detrás recibiendo el título y termina con el Señor», ha señalado. Por tanto, esta contraposición entre la serenidad del Redentor y la vorágine que lo rodea se refuerza mediante la citada composición helicoidal que concibe su artífice.
Uno de los elementos más llamativos del conjunto será la presencia del centurión a caballo. La figura ecuestre, inspirada en la morfología del pura raza española y captada en un instante de movimiento contenido, introduce un potente dinamismo barroco en la escena. El animal, en un gesto casi instintivo, gira el cuello y aparta la mirada del reo, un detalle cargado de simbolismo que eleva la obra a la categoría de monumento escultórico.
Inspiración
Desde el punto de vista técnico, el grupo conjuga la tradición de las imágenes de vestir con una talla de la anatomía de las figuras muy desarrollada. Así todas ellas presentarán amplias zonas talladas –piernas, brazos y partes del torso– de manera que la integración de las vestimentas resulte natural y coherente. «Me inspiro mucho en los conjuntos alegóricos monumentales del siglo XIX», ha explicado el escultor a SUR. «Me interesa ese carácter decimonónico, retratista y naturalista de la Europa central, donde las figuras parecen de talla completa aunque estén vestidas», ha añadido.
La maqueta presentada y aprobada por el cabildo está realizada en terracota, a escala 1:6, la misma que se utilizó en su día para el Cristo. Incluye ya el diseño del trono, con carpintería, arbotantes y cartelas, y ofrece una visión muy cercana a la realidad final del conjunto. «Para mí va a ser una herramienta fundamental a la hora de proyectar todo en tres dimensiones», ha reconocido Ruiz Montes, quien ha destacado también la estrecha colaboración que tuvo con el recordado diseñador del trono, Fernando Prini, para lograr una armonía total entre monte, imágenes y andas procesionales.
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Vista lateral de la maqueta realizada por Ruiz Montes. Sur Por último, hay que subrayar que este encargo supondrá el primer grupo escultórico completo que realizará el artista malagueño. Y es que, aunque hace años realizó un proyecto de conjunto para el Señor de la Humillación, «que no sé si se hará en algún momento», y diseñó el trono y un nuevo grupo escultórico de Jesús de la Sentencia, a excepción de la imagen del Señor, que finalmente no lo acometió, el encargo de la Hermandad de Humildad y Paciencia supone un hito personal y profesional. «Es un proyecto muy importante para mí, por la iconografía, por la complejidad y porque es para mi ciudad», ha afirmado. «Cuando hice la imagen del Cristo ya fue especial, pero ahora se completará la obra», ha concluido el imaginero.
El grupo escultórico del Cristo de la Humildad y Paciencia será una realidad en un tiempo todavía lejano, quizá en 2032, como se baraja, aunque todo dependerá del proceso y de lo que, definitivamente, acuerde la hermandad para el estreno de todas las piezas en la tarde y noche del Domingo de Ramos.
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