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Imputados 5 cargos municipales de Bilbao por la denuncia por ruido de un vecino

Imputados 5 cargos municipales de Bilbao por la denuncia por ruido de un vecino
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El afectado presenta 1.500 mediciones de sonómetros públicos en el centro de la villa que superan el límite de decibelios permitido

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El denunciante sitúa 2019 como inicio de su «calvario» por la estrategia municipal de convertir Bilbao en polo de atracción para grandes eventos. E. C. Imputados 5 cargos municipales de Bilbao por la denuncia por ruido de un vecino

El afectado presenta 1.500 mediciones de sonómetros públicos en el centro de la villa que superan el límite de decibelios permitido

Ainhoa de las Heras

Domingo, 5 de abril 2026, 12:33

... afectado, un vecino de Abando de 60 años. El juzgado de instrucción número 4 de Bilbao ha citado a declarar como investigados por dos delitos de contaminación acústica y prevaricación administrativa el próximo mayo a cinco cargos municipales, entre ellos los actuales y anteriores directores de las áreas de Espacio Público, Movilidad y Sostenibilidad, Planificación y Proyectos Estratégicos y a un jefe del subárea de Medio Ambiente y responsable del control de ruidos, a raíz de la denuncia que este ciudadano ha interpuesto por la vía penal. «El ruido provoca daños, es nocivo para la salud», afirma.

Tal como cuenta El Correo, en su alegato, preparado por su letrado, el vecino presentaba como pruebas cerca de 1.500 mediciones que superaban con creces el límite de decibelios permitido por la normativa, de 65 durante el día y 55 por la noche, durante horas, que ha ido recopilando en sonómetros públicos instalados en las calles de Bilbao. También incorporó como prueba una pericial realizada por una empresa de ingeniería acústica cántabra contratada por él, que instaló un aparato homologado en su balcón durante varios meses para recoger el exceso de ruido que padece, especialmente los fines de semana, aunque en ocasiones también días laborables.

Según el denunciante, este «calvario» se prolonga desde 2019, cuando el Ayuntamiento emprendió una campaña «desaforada de eventos con potentes altavoces» para hacer de Bilbao «la capital de la cultura», sin tener en cuenta que «vulneraban la normativa acústica de manera sistemática». Entre otros ejemplos, cita el Bilbao Blues Fest, actos electorales, carnavales, barracas, Aste Nagusia, Santo Tomás, celebraciones deportivas como la Final Four o el Tour, la celebración del Orgullo, conciertos, ensayos, el festival Gentes del mundo o las manifestaciones de Bilbobus o del día del trabajador. En alguno de estos actos ha llegado a contar hasta 44 altavoces en un radio de 600 metros y sus mediciones han alcanzado los 90 decibelios.

La denuncia inicial se dirigía contra 15 responsables políticos municipales. Entre ellos, el alcalde Juan Mari Aburto, el entonces teniente de alcalde, Alfonso Gil, ocho concejales y tres directores. Además de los delitos de contaminación acústica y prevaricación administrativa, esta parte entiende que concurren otros tres de lesiones, coacciones (porque no le dejan vivir en su casa) y abandono ilegal del servicio público. Incluía informes médicos de las lesiones físicas y psíquicas que le han producido la exposición al ruido durante estos años. Sufre gastritis crónica y ha desarrollado un trastorno por estrés postraumático que los especialistas asocian directamente a la contaminación acústica. «Mi tolerancia al ruido ya es nula. Noto hasta el arrastre de los muebles de arriba o cualquier sonido en la escalera», confiesa en una charla con este periódico.

«Si vives encima, te amarga»

En una primera fase, la instructora dictó el sobreseimiento libre de la causa al entender que debía ser tramitada por la jurisdicción contencioso-administrativa, y no por la penal. Sin embargo, tras recurrir el afectado ante la Audiencia provincial, la actual presidenta y magistrada de la Sección Primera, Reyes Goenaga, ha dictado un auto que da un vuelco al caso, con fecha de 16 de septiembre de 2025, y al que ha tenido acceso EL CORREO. La sala corrige a la jueza de instancia, revoca el archivo y le ordena investigar los hechos al entender que «presentan caracteres del delito del artículo 325 del Código Penal, por su gravedad y riesgo para las personas» y «por la continuidad e intensidad del ruido generado».

Valora la extensa aportación probatoria de mediciones que exceden durante horas y días tanto la ley del ruido como la normativa autonómica y las propias ordenanzas municipales, que lo limitan a 70 decibelios medidos desde cinco metros de distancia durante un máximo de 45 minutos, aunque luego no se controle. Por este motivo, a su juicio, «la actuación pública, responsable de la inspección, merece un reproche penal».

No obstante, la Audiencia entiende que no es competente como tribunal penal para censurar la política del Ayuntamiento en materia de eventos realizados en un espacio público, sino que la investigación debe centrarse, «en este momento procesal», no tanto en los políticos como en los responsables técnicos directos del Ayuntamiento, con competencias de inspección y control.

Una vez que devolvió la causa al juzgado de instrucción número 4, la titular llamó a declarar a los cinco cargos municipales ya mencionados. El denunciante ha pedido además que se incluya a los responsables de la Policía Municipal de Bilbao, que al final son «los garantes de que se cumpla la normativa, pero no actúan». Ha llamado infinidad de veces al 092, muchas de las cuales comunicaba o no obtenía respuesta. También reclama que se tome declaración tanto a él como a otros residentes de Ripa y Viuda de Epalza, y a la portavoz de una asociación de Uribitarte.

Mención aparte merecen para el afectado los músicos callejeros, que se acompañan de bafles, algo que «en Madrid está prohibido». El denunciante ha llegado a hablar con algunos de ellos, que le han confirmado que desconocen cuáles son los niveles máximos de sonido a los que pueden tocar. «Necesitan una licencia, pero luego nadie lo controla», protesta. «Al que pasa por delante, le alegra, pero si vives encima, te amarga».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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