Alemania y Francia dieron carpetazo al proyecto este lunes y los títulos de la cotizada española se desploman más de un 5% al inicio de la jornada bursátil
Regala esta noticia Añádenos en Google Prototipo del avión de combate europeo en una feria de muestras. (AFP) 09/06/2026 a las 10:04h.Indra sufrefeste martes un fuerte castigo en Bolsa durante los primeros minutos de negociación, con caídas próximas al 5%, después de conocerse que Alemania y ... Francia habrían decidido poner fin al desarrollo conjunto del FCAS, el ambicioso programa europeo destinado a crear un avión de combate de sexta generación.
Hacia las 9.40 horas, las acciones de Indra retrocedían un 4,5%, hasta los 54,38 euros, lo que situaba a la compañía de defensa como el valor más penalizado del mercado en ese momento. En la apertura, el descenso había sido algo menos acusado, del 3,66%, con los títulos en 54,82 euros.
El FCAS había sido impulsado inicialmente en 2017 por Francia y Alemania, bajo el liderazgo de Emmanuel Macron y la entonces canciller Angela Merkel. España se incorporó posteriormente, en 2019, con Indra como representante nacional en el programa. La compañía española tenía asignadas áreas vinculadas a sistemas como sensores y otros componentes tecnológicos, mientras que el núcleo del proyecto giraba en torno al nuevo avión de combate.
Sin acuerdo
Según fuentes gubernamentales alemanas, el canciller Friedrich Merz y el presidente francés, Emmanuel Macron, habrían asumido que Airbus, por parte alemana, y Dassault, por parte francesa, no lograrían alcanzar un acuerdo sobre quién debía liderar el desarrollo del caza. El desacuerdo entre ambos grupos industriales habría terminado por hacer inviable la continuidad del proyecto en los términos planteados hasta ahora.
Desde el entorno del Gobierno alemán se apunta a que el bloqueo no se atribuye directamente al Ejecutivo francés, sino a la falta de entendimiento entre las empresas implicadas. En concreto, se señala la negativa de Dassault a aceptar una colaboración con Airbus en igualdad de condiciones. Merz incluso habría tratado de mediar personalmente para desbloquear la situación, aunque sin éxito.
Pese al fracaso del avión conjunto, Berlín y París no descartan mantener la cooperación en otros apartados del programa. Uno de los elementos que podría seguir adelante es la llamada nube de combate, concebida como una red capaz de conectar aviones, drones, sensores, sistemas de armas y otras plataformas dentro de un ecosistema militar integrado.
El Gobierno español ya había mostrado en los últimos meses su impaciencia ante el bloqueo del FCAS
La ruptura supone un revés para las aspiraciones europeas de reforzar su autonomía en defensa. En la actualidad, Europa dispone de cazas propios de cuarta generación, como el Eurofighter, fabricado por Airbus, o el Rafale, desarrollado por Dassault, pero no cuenta con un modelo de quinta generación comparable al F-35 estadounidense de Lockheed Martin.
Este contexto da ventaja a Estados Unidos, que ya ha vendido el F-35 a distintos países europeos, incluida Alemania, que ha adquirido 35 unidades y espera recibir las primeras a partir de 2027. La ausencia de un desarrollo europeo intermedio ha reabierto el debate sobre la necesidad de impulsar un futuro avión de sexta generación propio.
Airbus, tras la ruptura de la cooperación con Dassault, podría optar por avanzar en el diseño de un nuevo caza por su cuenta o junto a otros socios. En ese escenario, España tendría incentivos para mantenerse cerca de la estrategia de Airbus, dado el peso industrial que la compañía tiene en el país, con instalaciones relevantes en Getafe, Sevilla, Cádiz, Toledo y Albacete.
El Gobierno español ya había mostrado en los últimos meses su impaciencia ante el bloqueo del FCAS. Pedro Sánchez llegó a reclamar que el programa se desbloquease, después de que el Ejecutivo aprobara un contrato de 700 millones de euros adjudicado a Airbus e Indra para desarrollar la participación española en el proyecto.
Aunque el futuro del FCAS queda ahora muy comprometido, los socios europeos aún podrían intentar preservar algunas de sus tecnologías asociadas. La prioridad pasaría por reformular la cooperación hacia proyectos más concretos, viables y estratégicamente útiles, especialmente aquellos relacionados con la interconexión de sistemas de combate.
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