Un parásito presente en alimentos frescos como la lechuga, el tomate y otros vegetales frescos la lechuga podría ser el origen de un brote en EEUU que provoca síntomas gastrointestinales de diversa consideración a miles de estadounidenses, la mayoría en Michigan (Ohio).
El parásito Cyclospora, responsable de la ciclosporiasis que causa, fundamentalmente, diarrea "explosiva" y prolongada, podría estar detrás de un brote por esta enfermedad que afecta ya casi 5.000 personas en Estados Unidos, según el último recuento de este martes.
La mayoría de las infecciones se han producido en el estado de Michigan, donde el Departamento estatal de Salud y Servicios Humanos registra 3.309 contagios, incluyendo 44 hospitalizaciones informa Efe.
El segundo estado más afectado es el vecino Ohio, donde las autoridades sanitarias del Condado de Toledo-Lucas reportaban 1.119 casos positivos en el noroeste del estado.
Nueva York también ha notificado de 470 casos a nivel estatal, lo que se suma a una lista de cerca de 30 estados que están investigando posibles brotes: California, Texas, Florida, Illinois, Georgia y Colorado.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos han confirmado hasta ahora 843 casos e investigan más de 1.500, aunque reconocen que la cifra reportada por los estados es mayor, mientras que el Centro de Investigación y Políticas sobre Enfermedades Infecciosas (CIDRAP) de la Universidad de Minesota advierte que se desconoce el verdadero número de casos porque desde julio de 2025 no existe ya la notificación de declaración obligatoria y el seguimiento de Cyclospora es opcional.
2026 ya es el peor año del país en cuanto a casos reportados, informa Associated Press: más de 30 estados han reportado infecciones y el número de infecciones supera el récord nacional de aproximadamente 4.700 casos establecido en 2019.
Las autoridades sanitarias aún no identifican de manera definitiva cuál es la causa de las infecciones. Funcionarios federales de salud dijeron el martes que puede haber distintos patrones de infección en diferentes lugares, aunque creen que los casos en al menos cuatro estados —Michigan, Ohio, Kentucky y West Virginia— están vinculados.
Las autoridades no creen que todos puedan vincularse a una fuente común. En Illinois, por ejemplo, más de la mitad de las personas con infecciones dijeron habían viajado fuera de Estados Unidos, y al menos algunas podrían haberse infectado en estos destinos, aunque las autoridades de Michigan creen que buena parte del total de casos probablemente se deba a un brote local.
Las autoridades federales y estatales no han concretado por qué consideran que los casos en Michigan, Ohio, Kentucky y West Virginia forman parte del mismo brote, aunque The Washington Post cita a fuentes anónimas que aseguran que la cadena de franquicias Taco Bell podría tener alguna vinculación con el origen del brote que se ha asociado al consumo de vegetales frescos como albahaca, cilantro, lechuga tipo mesclun, frambuesas y guisantes verdes (arvejas). Los funcionarios federales de salud han eludido responder a preguntas de los medios sobre si se está investigan a esta cadena de fast-food a algún proveedor o distribuidor específico de alimentos.
"La FDA sigue rastreando múltiples productos agrícolas, incluyendo también lugares que los pacientes han visitado antes de enfermar", señaló en respuesta Donald Prater, comisionado adjunto interino de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA en sus siglas inglesas), la agencia regulatoria federal de fármacos y alimentos de EE.UU.
Tras realizar más de 1.000 entrevistas a pacientes, Natasha Bagdasarian, directora médica ejecutiva del departamento de salud de Michigan, ha señalado a AP que "la información preliminar ha mostrado que la lechuga es un producto común que aparece con regularidad durante las investigaciones".
Como medida de precaución y ante la alerta generada, la compañía ha anunciado que ha retirado voluntariamente algunos ingredientes empleados en su menú en algunos de sus restaurantes: lechuga, cilantro, cebolla, guacamole y pico de gallo. "Seguiremos monitoreando de cerca la situación y acataremos las orientaciones de las autoridades de salud pública", señaló ayer Taco Bell en un comunicado.
Dado que algunos brotes anteriores de ciclosporiasis se han relacionado con productos agrícolas, las autoridades de Michigan recomiendan a los consumidores que compren lechugas enteras y no hojas, desechen las capas externas y laven a fondo lo que quede. También sugieren evitar la lechuga envasada y los kits de ensalada premezclados.
Un parásito que resiste al lavado
El Cyclospora cayetanensis es un parásito microscópico que resiste al lavado y con impacto en la salud pública: cuando una persona consume agua o alimentos contaminados con este organismo puede contraer la infección intestinal conocida como ciclosporiasis, menos común que las enfermedades transmitidas por alimentos causadas por otros gérmenes, como la salmonella o la E. coli.
Muchos casos nunca se vinculan con un alimento específico u otra fuente. En las últimas décadas se habían reportado pocos brotes de cyclospora en Estados Unidos, pero la cifra empezó a aumentar hace aproximadamente una década, con un repunte particularmente notable en 2018 y 2019.
Los expertos afirman que es probable que ocurran casos sin notificarse, en parte porque algunas de las pruebas que se usan comúnmente para detectar intoxicación alimentaria no están específicamente diseñadas para identificar a ese parásito. Los expertos atribuyen la tendencia al alza de los casos al cambio climático y a una mejor detección.
Este parásito, que prospera con el calor -los brotes tienden a ocurrir con mayor frecuencia a finales de la primavera y en verano-, infecta los intestinos y se propaga a través de las heces. La enfermedad por lo general no pone en riesgo la vida y normalmente se trata con antibióticos.
La Cyclospora se transmite cuando la materia fecal de personas infectadas entra en contacto con agua o cultivos, aunque el contagio directo de persona a persona es sumamente improbable ya que el organismo necesita un largo periodo de maduración fuera del organismo tras ser evacuado para que pueda infectar a otras personas, según explica la FDA en su web.
El riesgo de infección es mayor para quienes residen o viajan a zonas tropicales y subtropicales, donde el patógeno es endémico y puede afectar a cualquiera que consuma alimentos o agua que haya entrado en contacto con el parásito. Los expertos advierten que lavar o enjuagar los alimentos no es suficiente para eliminar el parásito.
Los síntomas de la ciclosporiasis empiezan una semana después de producirse la infección. El parásito se aloja el intestino delgado donde provoca una diarrea acuosa con evacuaciones frecuentes y, en ocasiones, de carácter explosivo.
Entre los síntomas más comunes reportados por los pacientes figuran la pérdida de apetito y drástica pérdida de peso, cólicos y dolores estomacales agudos, hinchazón, gases constantes y náuseas y fatiga extrema.
En casos más graves se pueden producir vómitos, dolores corporales, dolor de cabeza, fiebre leve y otros síntomas similares a los de un cuadro gripal, mientras que algunas personas son completamente asintomáticas.
Sin el tratamiento médico adecuado, la enfermedad puede prolongarse desde unos pocos días hasta un mes o más. Es habitual que los síntomas remitan y reaparezcan más tarde, lo que debilita el organismo.
Un desafío para la hostelería y el comercio
En el historial de brotes registrados en Estados Unidos, la FDA señala que la Cyclospora podría ser resistente a los métodos de desinfección química habituales, como el uso de cloro, por lo que los restaurantes, distribuidores y comercios minoristas deben extremar las medidas básicas de higiene y seguridad alimentaria:
- Desinfección rigurosa: Se recomienda lavar y desinfectar minuciosamente los utensilios y las superficies de trabajo antes y después de manipular cualquier alimento.
- Limpieza de frío: Limpiar a fondo las vitrinas de exhibición y las cámaras refrigeradoras donde se hayan almacenado productos sospechosos de contaminación.
- Tablas de cortar: Higienizar las tablas, superficies y herramientas utilizadas para preparar o servir productos potencialmente expuestos.
- Higiene de manos: El personal debe lavarse las manos con agua tibia y jabón inmediatamente después de realizar las tareas de limpieza.
- Prevención cruzada: Mantener una rutina constante de desinfección en las áreas de preparación de alimentos es la mejor barrera para minimizar el riesgo de contaminación cruzada.
Para protegerse en casa, se aconseja a los ciudadanos seguir un protocolo estricto de higiene:
- Limpieza de la nevera y encimeras: Lave las paredes internas y los estantes del frigorífico, así como las tablas de cortar y las encimeras. Posteriormente, desinféctelas con una solución casera (una cucharada de lejía o cloro por cada galón de agua caliente) y séquelas con un paño limpio o papel de cocina de un solo uso.
- Higiene personal: Lávese las manos con agua templada y jabón durante al menos 20 seconds antes y después de manipular alimentos.
- Atención a los derrames: Limpie de inmediato cualquier líquido derramado dentro del frigorífico y mantenga una rutina constante de limpieza del aparato.
- Lavarse las manos: Concluya siempre el proceso de desinfección lavándose las manos nuevamente con agua caliente y jabón.
- Las personas que sospechen haber contraído la enfermedad tras consumir alimentos bajo sospecha deben acudir de inmediato a su centro de salud o consultar con el médico.
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