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Irán fija su precio para poner fin a la guerra

Irán fija su precio para poner fin a la guerra
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El régimen islámico se prepara para un conflicto prolongado mientras quiere asegurarse de que Estados Unidos e Israel no vuelvan a atacarle. Leer
Financial TimesIrán fija su precio para poner fin a la guerra
  • ANDREW ENGLAND Y NAJMEH BOZORGMEHR
19 MAR. 2026 - 14:05Misiles de fabricación iraní.CONTACTO vía Europa PressEXPANSION

El régimen islámico se prepara para un conflicto prolongado mientras quiere asegurarse de que Estados Unidos e Israel no vuelvan a atacarle.

Donald Trump ha declarado que la guerra de Estados Unidos con Irán terminará cuando él lo decida, "cuando lo sienta en mis huesos".

Pero esto no dependerá únicamente del presidente estadounidense. Durante la última semana, a medida que el conflicto se ha intensificado y ha sacudido la economía global, los líderes y comandantes militares iraníes han dado señales de que, lejos de una capitulación rápida, la república islámica planea poner fin a la guerra en sus propios términos.

"Todos están obsesionados con las vacilaciones de Trump, pero pasan por alto por completo que se trata de un país enorme con capacidad de decisión propia. Lo que está en juego es mayormente la razón de ser del régimen: sobrevivir y resistir", señala un funcionario occidental..

Irán considera el conflicto como una amenaza existencial, está desesperado por restablecer su capacidad disuasoria y quiere asegurarse de que sus adversarios no vayan a volver a atacarle en el futuro.

Todo esto indica que se está preparando para una guerra de desgaste prolongada y que sólo se detendrá si recibe garantías, como parte de cualquier acuerdo de alto el fuego, de que Estados Unidos e Israel no reanudarán los ataques en el futuro.

Según un iraní cercano al régimen, "Irán necesita una garantía y no retrocederá aunque la guerra dure un año. Si Irán es destruido, toda la región será destruida".

Al frente de la represalia del régimen se encuentra el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, la fuerza de élite de 180.000 efectivos que ha sembrado el caos en la región con ataques con misiles y drones contra bases militares estadounidenses, infraestructuras del Golfo Pérsico y transporte marítimo internacional.

"Los miembros de la Guardia Revolucionaria están motivados ideológicamente, no tienen miedo a morir. Están convencidos de que la guerra puede implicar un cambio de régimen y que si aceptan un alto el fuego, Estados Unidos e Israel volverán a atacar", declara un iraní.

Esto significa que, si Trump declarase la "victoria" y detuviera los bombardeos estadounidenses sobre Irán, el peligro reside en que Teherán podría continuar sus ataques contra Israel y los países del Golfo, incluso en un estado debilitado, y seguir manteniendo como rehenes a los buques en el estrecho de Ormuz.

Trump, quien ha declarado que el ejército iraní está "diezmado", afirmó el fin de semana que Teherán deseaba dialogar, pero que aún no había llegado a un acuerdo "porque las condiciones todavía no son lo suficientemente buenas".

Pero Abbas Araghchi, ministro de Asuntos Exteriores de Irán, respondió con contundencia, calificando de "ilusorias" las afirmaciones de que la república quiere conseguir una tregua o entablar negociaciones. También negó un informe que indicaba que había reanudado la comunicación con el enviado estadounidense Steve Witkoff, afirmando que dicha declaración tenía como objetivo calmar a los mercados energéticos, que se encuentran en una situación delicada.

Altos cargos de la región afirman que no hay avances en los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra por ninguna de las partes. Además, se espera que el asesinato el martes por parte de Israel de Ali Larijani, un veterano del régimen conservador pero pragmático, frustre aún más las esperanzas de reanudar las conversaciones.

Según sostiene un diplomático de la región, su figura habría sido fundamental para cualquier proceso diplomático. Espera que Irán ponga fin a sus ataques contra objetivos estadounidenses si Trump se retira del conflicto, lo que permitiría a Teherán alegar que obligó a EEUU a retirarse.

Sin embargo, cree que Irán continuaría atacando a Israel, país al que culpa de la guerra. También existiría el riesgo de que el estrecho de Ormuz se utilizase "parcialmente como arma" y que Irán decidiese qué barcos podrían transitar por él, añade el diplomático.

Dirigentes israelíes también han declarado que están dispuestos a continuar el conflicto el tiempo que sea necesario, pero la dependencia de Israel del apoyo militar estadounidense implica que se espera que siga las órdenes de Trump.

El diplomático regional afirma que el problema radica en que es improbable que Estados Unidos e Irán detengan los ataques sin un acuerdo. No obstante, no cree que Teherán acepte un alto el fuego temporal como el alcanzado entre Hamás e Israel el año pasado, tras el cual Israel ha continuado atacando Gaza incluso mientras las partes negocian.

"No está nada claro cómo sería un acuerdo", señala. "Una vez que empiecen las negociaciones de un acuerdo, serán muy complicado de alcanzar".

Sanam Vakil, de Chatham House, opina que a Irán no le conviene detenerse a menos que el régimen reciba las garantías que desea y el levantamiento de las sanciones como parte de cualquier acuerdo de posguerra.

"Ambos son objetivos muy difíciles de lograr", afirma. "Si Irán no obtiene el levantamiento de las sanciones y garantías de que los ataques no volverán a ocurrir, no se detendrá".

A medida que el conflicto se acerca a su tercera semana, los líderes de la república islámica intentan convencer a los iraníes de que el régimen está preparado para una guerra prolongada.

"Estados Unidos no sabe cómo empezar ni cómo terminar una guerra en esta región. No nos vamos a quedar de brazos cruzados ni a permitir que el régimen sionista (Israel) y Estados Unidos establezcan un nuevo orden", afirma Mohamed Bagher Ghalibaf, persona cercana a la Guardia Revolucionaria, portavoz del Parlamento y uno de los máximos dirigentes de la república.

En declaraciones a la televisión estatal esta semana, Ghalibaf afirmó: "Para que Irán cese sus hostilidades, no debe haber ninguna amenaza de guerra. Esta es nuestra exigencia clara y definitiva. No aceptaremos un alto el fuego para luego volver a la guerra en cinco meses".

Estados Unidos e Israel han prometido destruir la capacidad de producción y lanzamiento de misiles de Irán y han bombardeado la república día y noche desde el 28 de febrero. El Pentágono ha declarado que ha alcanzado casi 8.000 objetivos, mientras que Israel afirma haber lanzado un número similar de ataques. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ha prometido "desestabilizar el régimen y provocar un cambio".

Rob Malley, enviado especial del presidente Joe Biden para Irán, afirma que Teherán maneja dos argumentos. Uno es el deseo de poner fin a la guerra debido a los enormes costes para la infraestructura y el ejército del régimen, lo que con el tiempo podría socavar su seguridad interna. Pero también quiere asegurarse de que Estados Unidos y la economía mundial paguen un precio suficiente alto para que se lo piensen dos veces antes de reanudar la guerra.

El arma más poderosa de Irán es su capacidad para cerrar el estrecho de Ormuz, por donde normalmente transita aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas natural del mundo.

Aunque Irán ya había amenazado con cerrar el estrecho, señala el funcionario occidental, "nunca supieron que podían hacerlo hasta que lo intentaron".

"Ahora lo saben y es bastante efectivo", prosigue. El riesgo es que sigan manteniendo al mundo como rehén".

Si Estados Unidos pone fin a la guerra, Teherán podría verse presionado para detener los ataques de países de la región y aliados tradicionales como Rusia y China, que dependen en gran medida del petróleo y el gas del Golfo y son los principales compradores de crudo iraní, según Malley.

No obstante, señala, "no veo futuro para una república islámica próspera y desconozco qué hará falta para que el régimen detenga las hostilidades, ponga fin a la guerra y reconstruya el país. No estoy seguro de que puedan reconstruir, lo que nos lleva a una situación muy sombría".

La fuente iraní cercana al régimen afirma que la Guardia Revolucionaria se está comportando más como una milicia en su intento por enfrentarse a los ejércitos más sofisticados y poderosos del mundo: abandonando sus bases y dispersándose para reducir el riesgo de ser atacados mientras lanzan ataques como represalia.

"La Guardia conoce muy bien la guerra asimétrica y eso es lo que está haciendo: no se puede derrotar a los guerrilleros con ataques aéreos", explica, comparando sus tácticas con las de Hezbolá en Líbano y los hutíes en Yemen".

También añade que Irán sigue produciendo misiles y lanzaderas en ubicaciones ocultas, a menudo a gran profundidad, a pesar de haber sido bombardeado por miles de ataques estadounidenses e israelíes. Irán está ajustando su cadencia de ataques para asegurarse de no quedarse sin munición y poder sostener una "guerra prolongada".

Sin embargo, Estados Unidos e Israel afirman que han reducido notablemente la capacidad de misiles y drones de Irán y que la cantidad de ataques desde el inicio del conflicto ha disminuido un 90% o más.

Pero Teherán continúa lanzando ataques diarios. "Se puede hacer daño a Dubái con un misil al mes", declara la fuente iraní cercana al régimen.

Los ataques de los hutíes contra buques en el Mar Rojo durante los últimos dos años han puesto de manifiesto el gran impacto que puede tener la amenaza de ataques durante un período prolongado.

Tulsi Gabbard, directora de inteligencia nacional de Trump, declaró el miércoles: "Irán y sus aliados siguen siendo capaces de atacar los intereses de Estados Unidos y sus aliados, y continúan haciéndolo".

"Si el régimen hostil sobrevive, intentará reconstruir sus capacidades de misiles y drones, un esfuerzo que durará años", afirmó ante el comité de inteligencia del Senado estadounidense.

El funcionario occidental opina que es "realmente difícil" determinar cuánto tiempo podrá Irán mantener sus ataques con misiles y drones.

"No sorprende que Irán esté reaccionando con tanta agresividad; lo que sí sorprende es que siga haciéndolo", afirma. "Ahora conocemos mejor las capacidades de Irán y eso es mejor".

En lugar de bombas estadounidenses o israelíes, el factor clave para determinar el futuro de Irán será "la dinámica entre el régimen y su pueblo", sostiene el funcionario. Eso no está sobre la mesa por el momento; el pueblo iraní se mantiene completamente al margen".

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Fuente original: Leer en Expansión
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