La Comisión Europea pide calma y asegura que «no hay movimientos desde Ceuta hacia otros Estados miembros»
Regala esta noticia Añádenos en Google La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (EFE)Olatz Hernández y Rosalía Sánchez
31/07/2026 Actualizado a las 19:54h.Italia ha anunciado este viernes que suspende el acuerdo Schengen de libre circulación con España, tras la llegada de miles de personas a Ceuta desde ... Marruecos, a nado y saltando la valla fronteriza. La medida, que afectará a los ciudadanos de ambos países que viajen en avión o barco, llega después de que la primera ministra italiana, la ultraderechista Giorgia Meloni, pidiera (junto a Finlandia) cerrar el Espacio Schengen a España por la crisis en la ciudad autónoma. La decisión del Gobierno italiano va en contra del criterio de la Comisión Europea, que este mismo viernes ha destacado que «no estamos viendo movimientos hacia la Península Ibérica ni hacia otros Estados miembros».
Bruselas sigue muy de cerca la situación en Ceuta, desbordada con la llegada de miles de personas que han cruzado la frontera con Marruecos a nado y saltando la valla fronteriza en los últimos días. La presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, considera que las imágenes que llegan desde la ciudad autónoma son «inaceptables» y exigió ayer «devoluciones rápidas» a Marruecos. La Comisión también se ha mostrado dispuesta a «aumentar el apoyo a España», con un despliegue de la Agencia Frontex para «controlar las fronteras». Con todo, la institución comunitaria ha querido acallar las peticiones de varios países como Italia y Finlandia, que han exigido cerrar el Espacio Schengen de libre circulación a España. «No estamos viendo movimientos hacia la Península Ibérica ni hacia otros Estados miembros», han zanjado fuentes oficiales del Ejecutivo comunitario.
El comisario de Interior y Migración, Magnus Brunner, mantiene «un estrecho contacto» con el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y se ha mostrado dispuesto a viajar a los «puntos críticos» a medida que la situación se desarrolla. Mientras, la comisaria para el Mediterráneo, Dubravka Suica, permanece en contacto con el Gobierno de Rabat. Von der Leyen confía en que «nuestra estrecha asociación con Marruecos ayudará a obtener resultados concretos» y la situación se estabilice.
El Ejecutivo comunitario pide calma. El comisario Brunner ha reiterado que «no se están registrando otros movimientos hacia el continente europeo o hacia otros Estados miembros» desde Ceuta y Melilla. Y es que países como Italia y Finlandia temían que la situación en la ciudad autónoma se descontrolara y supusiera un riesgo migratorio para el bloque comunitario, lo que llevó a los dos países a plantear cerrar el Espacio Schengen a España. Horas después, el Gobierno de Roma -bajo el mando de la ultraderechista Giorgia Meloni- ha anunciado este viernes que suspende el acuerdo Schengen con España.
El principio de confianza
Sin embargo, el Derecho europeo no contempla una acción de este tipo. Schengen funciona bajo el principio de «confianza mutua», por lo que no existe una base jurídica que permita expulsar a un Estado miembro. La Comisión, expertos de diferentes países europeos y agencias europeas como Frontex o Europol pueden llevar a cabo evaluaciones sobre la gestión de fronteras; y, en caso de que se detecten deficiencias graves, preparar un plan de acción para subsanar esas carencias. Sólo en situaciones excepcionales y cuando está en riesgo el funcionamiento de Schengen, pueden autorizarse controles temporales en las fronteras interiores por parte de los Estados miembros.
Brunner ha destacado que tanto Ceuta como Melilla están sujetas a «reglas especiales», que conllevan controles en frontera que se realizan a las personas que abandonan las ciudades autónomas en dirección a España o a otros países del bloque. Y que, a día de hoy, esos chequeos «siguen en vigor».
Fuentes oficiales de la Comisión apuntan que aún no han recibido una petición por parte del Gobierno español para llevar a cabo un despliegue de Frontex. Actualmente, unos treinta trabajadores de esta agencia europea se encuentran en el puerto de la ciudad autónoma, controlando las salidas hacia la península y otros países.
En cuanto a los retornos, Bruselas ve positivo que muchas personas hayan vuelto voluntariamente a Marruecos. Para aquellos que han pedido asilo en Ceuta, la Comisión recuerda que el país africano es considerado por la UE como «un país de origen seguro» por lo que cree que la mayoría de estas solicitudes se gestionarán por la vía rápida y serán rechazadas.
Finlandia e Italia no son los únicos países que han reaccionado ante la crisis en Ceuta. El canciller alemán, Friedrich Merz, ha asegurado que considera «crucial» reforzar las fronteras exteriores de la UE e instó a Rabat a que «implemente de inmediato la orden de retorno de sus nacionales». Merz ha reclamado a las autoridades marroquíes que realicen «todos los esfuerzos necesarios» y adopten «medidas inmediatas» para impedir «estas peligrosas travesías» hacia territorio europeo.
Críticas a la gestión española
Fuentes del Ministerio de Exteriores alemán sospechan que Marruecos está presionando deliberadamente a Madrid y compara la situación actual con la de 2021, cuando los guardias fronterizos miraron hacia otro lado deliberadamente ante una avalancha masiva para enviar una señal política. Señalan también que el detonante de estas nuevas tensiones podría ser una planificada ley española para conceder la ciudadanía a los saharauis desde la época colonial, así como el reciente acercamiento de Sánchez a Argelia, archienemigo de Marruecos, y el gasoducto en fase de planificación.
El gobierno danés, por su parte, achaca la situación a la política migratoria española, muy concretamente a la regularización masiva de inmigrantes. La primera ministra danesa Mette Frederiksen ha expresado reiteradamente su desacuerdo explícito con la regularización española en el Consejo Europeo, donde Dinamarca lidera el bloque partidario de endurecer la política migratoria y lamenta que España vaya «contra corriente».
El Ministro danés de Inmigración, el socialdemócrata Morten Bødskov, asegura que Copenhague «sigue de cerca la situación en España tras la llegada masiva de miles de migrantes al enclave español de Ceuta» y recuerda que «la cooperación Schengen es crucial para asegurar las fronteras de la UE».
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