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IU sentencia que Sumar "no es un instrumento capaz de aglutinar" y exige cambios, hasta de nombre, en la mesa de negociación con Díaz, Comunes y Más Madrid

IU sentencia que Sumar "no es un instrumento capaz de aglutinar" y exige cambios, hasta de nombre, en la mesa de negociación con Díaz, Comunes y Más Madrid
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Maíllo sentencia así y sin citarla el liderazgo de Yolanda Díaz como la cabeza visible del proyecto Leer

La izquierda alternativa al PSOE acelera en su afán por construir en los próximos meses la candidatura que el espacio presentará en las elecciones generales y también en las autonómicas y municipales de 2027. Pero el objetivo es levantar un proyecto nuevo o, al menos, con muchos cambios respecto al que hoy encabeza Yolanda Díaz. Izquierda Unida (IU), una de las principales fuerzas de este espacio político, considera que Sumar, "tal y como lo conocemos ahora", ya "no es un instrumento capaz de aglutinar al conjunto de organizaciones políticas y personas conjuradas para evitar un gobierno de PP y Vox". Esta es una sentencia, que sin citarla, apunta también a la vicepresidenta segunda del Gobierno y derrumba su liderazgo como la cabeza visible del proyecto común.

El líder de IU, Antonio Maíllo, expone estas reflexiones para superar lo que hoy en día es Sumar en el borrador del Informe Político que presentará este sábado ante la Coordinadora Federal de la formación (máximo órgano de debate y dirección entre asambleas), y al que ha tenido acceso EL MUNDO.

En éste, relata que IU y las organizaciones que conforman la coalición Sumar con presencia en el Gobierno -Comunes, Más Madrid y Movimiento Sumar- están dialogando desde hace tiempo para alcanzar un acuerdo electoral así como sobre las condiciones de éste para llegar lo mejor posible a las elecciones generales.

En este sentido, Maíllo recalca que no sólo se trata de tener voluntad de pactar, sino que también se trata de construir un proyecto propio y más diferenciado del PSOE. "No valen las políticas de un PSOE cuya alma neoliberal y atlantista impide una agenda de gobierno de avance real que frene al trumpismo en España", dice.

Para conseguir esta nueva coalición electoral y con sello propio y para favorecer que se integren otros partidos políticos, IU pone en la mesa de negociación con Movimiento Sumar (el partido de Díaz), Comunes y Más Madrid una plan, o una serie de deberes, para garantizar que en esta ocasión se hacen las cosas mejor que en el pasado y que se consigue, gracias a eso, que surja un proceso que movilice al electorado progresista en el desafío de frenar a la derecha.

Entre los grandes cambios que reclama IU está el desterrar la marca "Sumar" como reclamo electoral. Es decir, que las izquierdas busquen otro nombre para su candidatura y que esta nueva denominación no lleve a equivocación, como ahora sucede entre Movimiento Sumar (partido) y Sumar (coalición). Maíllo, que lleve más de año y medio con esto, es rotundo en este momento decisivo. Hay que pactar "bajo el paraguas de un nombre diferente a la de las organizaciones parte, para que no vuelva a ocurrir la confusión del todo por la parte".

En su Informe Político, el cambio de la marca electoral aparece en el punto uno de cosas que hacer. Lo que da cuenta de la relevancia que se le da. A partir de ahí, el líder de IU descuelga otra serie de cambios y peticiones que ya ha expuesto en la mesa de negociación.

"Acelerar la posibilidad de acuerdo entre organizaciones y empezar a trabajar para incorporar a más organizaciones, con un método democrático de funcionamiento", pide Maíllo en el punto dos. Método democrático significa primarias en la confección de las candidaturas y mecanismos de deliberación reglados y democráticos para la toma de decisiones.

El buscar a otras organizaciones para pactar con ellas se refiere implícitamente a Podemos, cuya aventura en solitario amenaza gravemente al espacio político por las dramáticas consecuencias a la hora de conseguir escaños que tendría que el espacio fuera dividido en dos candidaturas. Es algo que dinamitaría las opciones electorales y reduciría enormemente el número de diputados de ambos.

Hoy en día, Sumar tiende la mano a los morados para la reconciliación y un pacto, pero Ione Belarra e Irene Montero lo rechazan porque vetan cualquier acuerdo con Díaz, con la que mantienen un enfrentamiento político y visceral.

Esto podría enlazarse con la frase inicial con la que arrancaba este artículo y que Maíllo expone así en su informe: "Es evidente que la coalición Sumar, tal y como la conocemos ahora, no es un instrumento capaz de aglutinar al conjunto de organizaciones políticas y personas conjuradas para evitar un gobierno de PP y de Vox". No cita a Díaz pero apunta implícitamente a ella.

Tiene especial relevancia también un eje que alude al rumbo político del espacio. Maíllo pide ahondar en la diferenciación con el PSOE y en confrontar como se viene haciendo últimamente. Así, exige "intensificar el trabajo de coordinación en el seno del Gobierno para marcar posición política propia, como en el caso de las guerras, la OTAN o la vivienda". Asuntos que han llevado al espacio a un choque frontal con Sánchez.

Este eje se plasma en la acción política y en la puesta en marcha de un "programa común" que permita a las fuerzas políticas cohesionarse, a la vez que debe compatibilizar la autonomía y soberanía de las organizaciones que formen parte de la alianza.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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