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"Julio, el Rey te quiere conocer": el viaje en coche con el "ángel" de Adamuz y la abuela que "graba todo" para saludar a Felipe VI

"Julio, el Rey te quiere conocer": el viaje en coche con el "ángel" de Adamuz y la abuela que "graba todo" para saludar a Felipe VI
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Felipe VI y Letizia quisieron ver personalmente al joven que auxilió a los heridos. Le ofrecieron, además, ayuda para superar el impacto de lo vivido Leer

«Julio, venga vamonos, que no vamos a llegar», arengaba ayer Elisabet a su hijo. No todos los días Casa Real llama al Ayuntamiento preguntando por ti, ni tampoco una cita con Felipe VI sirva de justificante para faltar a clase. Menos aun cuando eres un chaval de 16 años que hasta hace escasas 24 horas era un completo desconocido. Pero Julio Rodríguez, el ya bautizado «ángel» de Adamuz, de la noche a la mañana se ha convertido en el rostro de la solidaridad española, después de que EL MUNDO descubriese el lunes su historia. «El Rey ha dicho que quiere conocerlo en persona», cuenta su madre. Los dos protagonistas, el padre, una abuela -que ya advierte con orgullo «lo voy a grabar todo»- y este periódico se suben al pequeño coche blanco de la familia para volver al lugar donde ocurrió la historia que lo cambió todo para tantos.

Diez minutos de carretera y camino de tierra para volver al punto negro. Los nervios ante una situación tan desconocida hacen eterno los poco más de cuatro kilómetros de trayecto. «Nunca me imaginé que conocería al Rey», confiesa Julio, «estoy un poco nervioso». En todos los controles de la Guardia Civil, la familia explica que los monarcas van a recibirlos y, tras hacer las comprobaciones pertinentes, los dejan pasar.

Al bajar del coche la familia recorre el mismo camino de tierra, a la izquierda de la carretera, que hace dos días Julio atravesó corriendo con su amigo y su madre sin saber lo que encontrarían. Ya no hay barro, ni gritos, ni confusión; ahora, hay varias grúas de gran tonelaje y un amplio dispositivo policial custodiando el acceso al lugar donde saludará a los Reyes de España. «Tú eres Julio, ¿verdad?», pregunta a pie de vía la jefa de protocolo de la Casa Real. «Ven conmigo y que nos acompañen tus padres».

A los tres los sitúan en el centro de una larga fila conformada por operarios, autoridades y servicios de Emergencia. De frente, los raíles y dos vagones del fatídico Iryo: uno, volcado, y otro, peligrosamente inclinado. Pasan 10 minutos hasta que aparecen Felipe VI y Doña Letizia, sobre, las doce y media pasadas del medio día.

Son directos, correctos y cercanos, como ya demostraron en Paiporta tras el desastre de la Dana en octubre de 2024. Avanzan saludando a la fila hasta llegar al más joven. «He leído tu historia», le dice el Rey al adolescente. «Veo en ti reflejada la juventud de España», añade frente al joven de 16 años que afronta con humildad y su ya característica templanza el peso de las palabras que le brinda el Jefe de Estado. Julio comienza a detallar lo vivido y señalar los vagones, frente a la atenta mirada y el silencio de los monarcas -«amables» y «bastante comprensivos»- que escuchan con atención.

Más allá de lo simbólico del gesto, le impacta la cercanía de la Familia Real, como confiesa después. «Me ha dicho que es normal que, tras un episodio traumático, pueda necesitar ayuda», relata, «y que de ser así, pondrían a mi disposición cualquier tipo de apoyo y medios a su alcance».

Este encuentro, que nunca habría imaginado el chaval, termina. La abuela Marina ya tiene la galería rebosante de vídeos de su nieto. Todos del día de hoy, la mayoría atendiendo a la prensa, pero estos últimos con los monarcas serán, posiblemente, sus favoritos. «Me hace mucha ilusión que el Rey quiera conocerlo», confesaba antes. Ya es casi la una de la tarde y los cuatro, con los nervios ya fuera, se alejan poco a poco del lugar. Julio, sin embargo, se gira una última vez hacia la escena que deja a sus espaldas. Una imagen que quedará grabada en su retina para siempre, frente a la preocupación de una madre que espera con miedo las posibles secuelas que asegura «no tardarán en llegar».

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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