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Kenny Scharf, de la cárcel al ThyssenEl museo dedica una muestra al pionero neoyorquino del arte callejero, padre del surrealismo pop y profeta de los emojis
Regala esta noticia Añádenos en Google 'Jungla Jugosa!'. 2026. Óleo, acrílico y tinta serigráfica sobre lienzo. (Kenny Scharf y Almine Rech)Madrid
28/09/2026 a las 15:02h.Kenny Scharf (Los Ángeles, 1958) dio con sus huesos en la cárcel por pintar grafitis en las calles de Nueva York en los 80. Ahora ... el Museo Thyssen-Bornemisza dedica un muestra a este pionero del arte callejero. Padre del surrealismo pop y profeta de los emojis, su obra a caballo entre el pop y la fantasía aterriza, además, en la colección de Blanca y Borja Thyssen, coleccionistas y patronos del museo público.
Su refrescante obra a caballo entre lo fantástico y lo popular aterriza además en la colección de Blanca y Borja Thyssen
«Pasar de la calle y la cárcel al museo no significa que mi arte se haya domesticado», reivindica risueño un creador que se siente «rebelde» en la frontera de los 70 años. Scharf acabó definiendo su propio lenguaje como «surrealismo pop» y tiene en El Bosco a uno de sus grandes maestros. «Lo admiro, y su 'Jardín de las delicias', que he vuelto a visitar en el Prado, me sigue inspirando. Es una película que se adelantó cientos de años a la psicología del surrealismo», reconoce.
Scharf flanqueado por Blanca y Borja Thyssen ante una de sus obras. (M.Lorenci)
Scharf vivió a tope el desparrame neoyorquino ochentero. Una escena alternativa que mezclaba galerías, clubes, grafiti, música y cultura popular y en la que las dogas y el sida hicieron estragos. Absorbió referencias de los dibujos animados, la ciencia ficción, la publicidad y la estética de consumo. «Pero las transformó en mundos poblados por personajes antropomórficos, rostros imposibles y criaturas que parecen moverse entre lo cómico y lo inquietante», destaca Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen y comisario de la exposición.
'Info Mation', 2024. (Kenny Scharf y Almine Rech)Un documental dirigido por su hija Malia Scharf y Max Basch recorre la azarosa vida de un artista «orgulloso de un pasado en el que ya no vivo». Incluye material de archivo, entrevistas y una mirada al ambiente de los 'happenings', el arte callejero, el legendario antro y cuna del punk CBGB's y otras discotecas de la bulliciosa época.
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