Protagonizan 'Tres de más', en la que dan vida a una editora de libros y un chef, tan prestigiosos como egoístas, que de la noche a la mañana deberán lidiar con tres hijos
Regala esta noticia Añádenos en Google Salva Reina, Mar Olid y Kira Miró. (R. C.)Madrid
23/07/2026 a las 00:05h.La cartelera veraniega se nutre fundamentalmente de cintas de terror –ahí están 'Backrooms' y 'Obsession'–, taquilleros blockbusters –'Toy Story 5', 'La Odisea' y, en una ... semana, 'Spider-Man: Brand New Day'– y comedias fresquitas y familiares con las que combatir el calor, como la reciente 'Haciendo amigos'. 'Tres de más', que llega este viernes a las salas de cine, pertenece a este último grupo. Dirigida por Mar Olid, la cinta protagonizada por Kira Miró y Salva Reina adapta 'Tre di troppo', una película italiana que se pregunta qué pasaría si una pareja con aversión a los niños y obsesionada con su carrera profesional, se despertara de la noche a la mañana con tres hijos y varios escalones por debajo de los logros conquistados hasta el momento en su trayectoria.
Dice Kira que lo suyo con Mar Olid fue «amor a primera vista». Fue la directora la que le ofreció el proyecto. Vio la película original y luego recibió el guion: «Me encantó. Me gustó mucho porque los personajes evolucionan y la historia también, y tiene risa y corazón». Pese a que ella y Salva son pareja en la vida real, la posibilidad de que este interpretara a su media naranja en la ficción no estuvo en la mesa desde el primero momento. «No estaba ni pensado, si te digo la verdad», se sincera Olid. «Pero cuando Salva se presentó a la prueba, Rosa Estévez, que es la directora de casting, y yo nos miramos y dijimos: '¿En qué estábamos pensando?'. Nos resistíamos porque es como lo automático, pero en realidad hay que tirarse de cabeza porque Salva es un actor brutal y luego tiene una química muy bestia con Kira».
Por su parte, Salva optó por no ver la cinta original. «Prefiero ir fresco y libre y con un guion que viva de forma independiente», señala quien tuvo la suerte de tratar con David Yárnoz, chef del Molino de Urdániz, que además hace de figurante en la película, para construir su personaje. «Fue un privilegio estar en la cocina de un restaurante con dos estrellas Michelin y, aunque no tuvimos mucho tiempo, sí que le pregunté acerca de cómo se expresa un chef o cómo se dirige a un subordinado en el día a día», comenta.
«Lo bueno que tiene convivir con tu compañera es que en casa también puedes ensayar»
Salva Reina
Más complicado que emplatar o descender a los infiernos del perrito caliente y el ketchup, le resultó convertirse en bailarín para el «potente» número que da pie a los créditos iniciales en una discoteca y con La Casa Azul sonando a todo trapo. «Fue una jornada de rodaje dedicada al baile y fue muy cansado», reconoce Kira. «Pero lo bueno que tiene también convivir con tu compañera es que en casa pudimos ensayar la secuencia y se acabó convirtiendo en una obsesión», añade Salva. No es una escena gratuita, al contrario. Da buena cuenta de la relación que hay entre los personajes, de su estilo de vida hedonista, «y de su competitividad y de su egoísmo», apunta el intérprete.
Arriba, Kira Miró y Salva Reina; debajo, Mar Olid da indicaciones a Ian Cortegoso, y Luna Fulgencio.. (R. C.)Los dos tienen claro que trabajar en pareja hace las cosas más fáciles. «Nos apoyamos bastante», explican. «En la vida real, hacemos muy buen equipo, es complicado no hacerlo con una persona tan espléndida y cariñosa como Kira, y como conocemos nuestra profesión, sabemos cuáles son nuestras debilidades y cómo son los tiempos en el cine, pues aunque como compañero siempre vas a estar a disposición de ella, si encima es tu pareja, pues más. Vas a trabajar para que ella esté al 100%», describe Salva. ¿Puede que eso lleve a una mayor autoexigencia? «No hay autoexigencia –responde Kira–, sino equipo, casa, hogar. Te atreves a pedir cosas que igual a un compañero no se las pedirías y esa cercanía te ayuda a tirarte al barro y a volar porque sabes que el otro te va a seguir y te va a devolver la pelota».
«Nos han robado el tiempo»
Con el humor blanco como arma, la cinta carga contra los prejuicios que muy a menudo enarbolan quienes han decidido no traer descendencia a este mundo y contra una sociedad que cada vez deja menos espacio a los más pequeños y los sobreprotege. Cree Salva que estas circunstancias pueden deberse al «nivel de exigencia y autoexigencia» que hay en todas las facetas de la vida. «No sé en qué momento nos han engañado y nos han robado el tiempo», lamenta el actor con una carcajada que sostiene que buena parte del problema tiene que ver con «cómo el miedo se está inculcando en la población». «Sabemos nosotros qué es lo mejor para el niño sin contar con él y sin preguntarle. Pero es que además al final los padres son padres, nutricionistas, entrenadores personales, psicólogos, dentistas, porque le tienes que quitar el diente de leche, y terapeutas», comenta divertido.
Cabe preguntarles cómo se llevan en la vida real con los niños. «Muy bien, a mí me encantan los niños, pero al lado de Salva, que es su monitor y que se entrega a muerte, pues yo quedo como distante. Yo con mis sobrinos a muerte, pero con los que no conozco... Y Salva es el hermano de todos», dice entre risas Kira. Salva, por alusiones: «Me gustan mucho. Tienen un universo muy particular y especial. Me encanta saber qué es lo que opinan de la vida, su actitud... No tienen filtros, son puros, y aprendo muchísimo de ellos. Si hay una reunión con padres donde hay niños, el 80% del tiempo me verás jugando con ellos».
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