El imputado se jacta en el Supremo de su papel contra el terrorismo: «Desde Intxaurrondo, a La Salve o Navarra»
Regala esta noticia Koldo García en una imagen de archivo a su llegada al Supremo cuando estaba en libertad. (Efe)Melchor Sáiz-Pardo y Almudena Santos
30/04/2026 Actualizado a las 14:16h.Una de las pruebas de cargo contra Koldo García fueron los 27 teléfonos móviles desechables y de prepago que la Unidad Central Operativa (UCO) ... de la Guardia Civil encontró en febrero de 2024 en su casa de Alicante. Pero lejos de ver en esos terminales un indicio de criminalidad, el exasesor trató de argumentar en el Supremo que son la prueba de que él era, todavía hace dos años, una suerte de agente encubierto o colaborador de la Guardia Civil y que esos aparatos eran para conectar con confidentes y otros colaboradores en la lucha yihadista y, sobre todo, contra ETA.
teléfonos móviles son para eso», afirmó ante el magistrado, en respuesta a las preguntas de su letrada, Leticia de la Hoz.El exasesor insistió en que la posesión de esa cantidad de móviles no respondía a una actividad ilícita, sino a «protocolos de seguridad» propios de operaciones sensibles. «Cuando había una persona que quería colaborar, lo que se intentaba es que permaneciera en el anonimato», explicó. Según su versión, a esos colaboradores «se les entregaba un teléfono desechable» que «solo podía llamar a otro», y que «se cambiaba cada dos meses por seguridad». «Lo único importante era la seguridad de quien facilitaba la información», añadió.
Durante su declaración, García aseguró que su relación con la Guardia Civil y la Policía Nacional se remonta a 1991. «Todo el trabajo que hice para ellos, desde el año 1991...», subrayó, antes de enumerar destinos y contextos en los que, según dijo, participó: «Desde Intxaurrondo, La Salve o Navarra». En ese contexto, vinculó su actividad tanto a la lucha contra ETA –ya fuera como escolta como «colaborador»- como al terrorismo yihadista.
El interrogatorio también abordó su etapa más reciente en el Ministerio de Transportes, donde, según su relato, mantenía contactos periódicos con mandos policiales. «Yo me reunía con altos cargos una vez a la semana estando en el Ministerio», declaró. «Intentaba ayudarles en todo lo que necesitaban», añadió, insistiendo en que su colaboración continuaba incluso en fechas cercanas a su detención en 2024.
«A mí no me están haciendo un favor diciendo que colaboraba con las Fuerzas de Seguridad»
En ese punto, García defendió que llegó a mediar con empresas para facilitar contrataciones ficticias con el objetivo de encubrir a personas durante supuestas operaciones antiyihadistas. «Había que conseguir que ciertas personas trabajaran, y entonces había que pedir el favor a la empresa», explicó. «A mí me pedían que hubiera personas que estuvieran dadas de alta, sin ir a trabajar», sostuvo. Según su versión, esas personas «colaboraban con la Guardia Civil» en tareas vinculadas a la seguridad. «Yo pedí el favor a una empresa para que contratara a una persona, para salvar vidas en España», remachó.
El tono de su declaración fue, en varios momentos, reivindicativo. «A mí no me están haciendo un favor diciendo que colaboraba con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado», señaló, visiblemente molesto. «Sin cobrar un duro, lo he hecho, con los riesgos que acarrean para mi familia. Lo hice porque quise», añadió. En la misma línea, lamentó que su trayectoria no haya sido reconocida: «Lo que no puede hacer es decir que tú has colaborado 27 años gratuitamente, sacando tu tiempo y dando la cara…».
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