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Recogida de aceitunas. Archivo La amenaza comercial de Trump a España golpea al aceite, el vino y los cochesEspaña exporta a EE UU más de 16.000 millones al año, pero también depende de sus importaciones de energía y materias primas
Miércoles, 4 de marzo 2026, 10:50 | Actualizado 11:02h.
... de Estados Unidos, tensó ayer nuevamente las relaciones bilaterales con Madrid. No es la primera vez que utiliza el comercio como herramienta de presión, ni tampoco la primera que lo hace contra los intereses españoles. Ya aseguró que el país pagaría «el doble» por no elevar el gasto militar al 5% del PIB. Ahora amenaza con «cortes de suministros» y «embargos», más allá de los conocidos aranceles. Unas declaraciones que ponen en alerta a sectores como la alimentación -aceite de oliva y jamón, especialmente-, la maquinaria o la industria farmacéutica. tumbó esas medidas el pasado febrero. Mientras tanto, España importó productos de EE UU por valor de 30.174 millones de euros, el 6,79% del total de importaciones.Esa cifra refleja que, más allá de las ventas españolas, también existe una fuerte dependencia en sentido inverso. «España no tiene absolutamente nada que necesitemos», aseguró Trump. Pero la pregunta también puede formularse al revés: ¿Qué tiene Estados Unidos que España sí necesita?
Una parte importante de esas compras está vinculada a la energía. España importa grandes volúmenes de gas natural licuado (GNL) estadounidense, un suministro que ganó peso tras la invasión rusa de Ucrania y la búsqueda de nuevos proveedores energéticos en Europa. También compra petróleo y derivados energéticos, además de productos químicos y farmacéuticos, maquinaria industrial y materias primas agrícolas como la soja o el maíz, utilizadas principalmente para la alimentación animal.
30.174 millones de euros
es la cantidad de importaciones de productos procedentes de EE UU en 2025
Entre los productos españoles más demandados por los consumidores estadounidenses destacan el aceite de oliva y el vino, que juntos suman alrededor de 1.300 millones de euros en exportaciones. Los aranceles aplicados a ambos productos han encarecido su precio final, lo que ha provocado una caída de las ventas del 27,7% en el caso del aceite y del 14% en el del vino. En concreto, las exportaciones de aceite de oliva han bajado hasta los 732 millones de euros desde los 1.000 millones de un año antes, según datos de Datacomex. El vino, por su parte, pasó de 335 millones en 2024 a 288,3 millones en 2025.
El mercado estadounidense concentra aproximadamente la mitad del consumo mundial de aceite de oliva fuera de la Unión Europea. España envió a este país 144.546 toneladas por valor de 732,7 millones de euros, una caída del 38% respecto al año anterior. Estados Unidos también es un mercado clave para el vino español, tanto por volumen como por precio de venta, y es, además, el principal destino de los espumosos.
El mercado estadounidense concentra aproximadamente la mitad del consumo mundial de aceite de oliva fuera de la Unión Europea
Más allá del sector agroalimentario, la exposición también es significativa en el ámbito industrial. Estados Unidos absorbe una parte relevante de las exportaciones españolas de maquinaria, bienes de equipo y material eléctrico, partidas que en conjunto superan los 4.000 millones de euros anuales. Algunos de estos segmentos estuvieron entre los de mejor comportamiento en 2025, con crecimientos a doble dígito, según datos de la Cámara de Comercio. En máquinas y aparatos mecánicos, las ventas al mercado estadounidense alcanzaron unos 2.600 millones de euros, mientras que los materiales eléctricos sumaron 1.765 millones.
También destacan los productos cerámicos, con 590 millones de euros exportados, y las manufacturas de piedra y yeso, con 335 millones. El automóvil, otro de los pilares de las exportaciones españolas, también muestra señales de debilidad: sus ventas cayeron un 7,1% en 2025 a nivel mundial, con descensos del 6% en vehículos y del 10% en componentes.
¿Ilegal? El precedente de las aceitunas
Aunque la política comercial entre Estados Unidos y España se rige por el marco de la Unión Europea, existen precedentes de aranceles específicos durante la Administración Trump. En 2018 Washington impuso gravámenes a las aceitunas de mesa españolas apoyándose en la sección 771B de la Ley Arancelaria de 1930. La medida fijó derechos antisubvención y antidumping de entre el 30% y el 44%, al considerar que las ayudas públicas que recibía el sector -a través de la Política Agraria Común (PAC)- perjudicaban a los productores estadounidenses.
La Organización Mundial del Comercio (OMC) falló en 2021 que esos aranceles vulneraban sus normas. Sin embargo, Estados Unidos mantuvo la medida, lo que en la práctica redujo drásticamente el acceso de las aceitunas españolas al mercado estadounidense.
En 2018 Trump impuso gravámenes específicos a las aceitunas de mesa españolas apoyándose en una Ley Arancelaria de 1930
La legislación comercial estadounidense contempla además varios instrumentos para imponer restricciones. Entre ellos figuran la sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, que permite aplicar aranceles cuando determinadas importaciones se consideran una amenaza para la seguridad nacional, y la sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que permite imponer aranceles tras investigar prácticas comerciales consideradas injustas. Sin embargo, estas herramientas suelen aplicarse a productos o sectores concretos y no permiten bloquear de forma general el comercio con un país.
«Un arancel es básicamente un impuesto que se cobra cuando un producto entra en Estados Unidos. Un embargo es algo mucho más amplio: implica prohibir transacciones con el país objetivo», explica Omar Rachedi, profesor de Economía y senior fellow de EsadeGeo (Esade Center for Global Economy and Geopolitics).
En otras palabras, mientras los aranceles encarecen los productos que llegan al mercado estadounidense, un embargo puede impedir directamente que empresas y ciudadanos de ambos países comercien entre sí. Además, un arancel general contra España chocaría con el principio de no discriminación del sistema de la OMC, que impide aplicar a un socio comercial tarifas peores que a otros países para productos similares.
Si el objetivo fuera paralizar el comercio con un país, la herramienta más amplia sería la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA), aprobada en 1977. Esta ley permite al presidente declarar una emergencia nacional y restringir transacciones económicas con un país extranjero, lo que puede incluir congelar activos, limitar importaciones y exportaciones o prohibir pagos y contratos con determinadas entidades.
La IEEPA es la base legal de la mayoría de los regímenes modernos de sanciones estadounidenses y se ha utilizado contra países como Irán, Rusia o Venezuela. Aplicar una medida de este tipo contra España sería, sin embargo, altamente excepcional, tanto por tratarse de un aliado dentro de la OTAN como por el hecho de que la política comercial española forma parte del marco común de la Unión Europea.
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