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La Antártida estrena su "Bóveda del Juicio Final": un santuario a -50 °C para salvar la memoria de los glaciares

La Antártida estrena su "Bóveda del Juicio Final": un santuario a -50 °C para salvar la memoria de los glaciares
Artículo Completo 892 palabras
La crisis climática que estamos viviendo no solo está amenazando con rediseñar los mapas mundiales con el aumento del nivel del mar, sino que también está borrando restos de historia del planeta. Tras confirmarse que este 2025 fue el tercer año más cálido de la historia, la comunidad científica ha culminado una misión crítica: inaugurar el Ice Memory Sanctuary en la Antártida, una biblioteca subterránea diseñada para preservar el hielo de los glaciares de montaña antes de que se derritan definitivamente. Un auténtico búnker. A día de hoy contamos en el planeta con un banco de semillas para prepararnos por si hay una ecatombe mundial, y también servidores de datos. Y ahora contamos también con un gran banco destinado al hielo, que lógicamente requiere de una estabilidad térmica extrema.  Este santuario, que se puede considerar como un auténtico cementerio de glaciares, ha sido impulsado por la Ice Memory Foundation y liderado por instituciones como el CNRS francés y el CNR italiano. La ubicación que se ha elegido no podía ser otra que la propia meseta antártica, en concreto la estación Concordia.  En Xataka Hemos encontrado el árbol más antiguo de la UE y lleva 1.500 años instalado en un sitio muy especial: el Teide Lo que se almacena. En su interior no hay simplemente "hielo, sino que encontramos lo que los científicos llaman "testigos de hielo". Para la ciencia hay una diferencia bastante clara, puesto que estos glaciares son auténticos discos duros que contienen la historia química térmica de nuestro planeta. Y por desgracia se estaba perdiendo por culpa del aumento de las temperaturas.  Con estos cilindros de hielo es posible analizar el aire que había hace miles de años o incluso al analizar los isótopos de hidrógeno y oxígeno que hay en su interior calcular la temperatura exacta que hacía en el pasado. Algo que nos permite reconstruir gráficas de temperatura global con una precisión que los anillos de los árboles o los sedimentos marinos no siempre alcanzan.  Un registro de desastre. De manera extra, este hielo también actúa como un filtro que atrapa todo lo que flota en el aire. Es por ello que ya se ha visto, por ejemplo, cenizas volcánicas o polvo del Sáhara que permite estudiar erupciones históricas o el ciclo de movimiento del viento.  Aunque lógicamente la tecnología tiene limitaciones, y en el futuro es bastante probable que estos medios tecnológicos aumenten considerablemente. Es por ello que el objetivo real es dejar este hielo para los científicos del futuro que seguramente tengan muchas herramientas para poder seguir extrayendo información de estos bloques de hielo que a día de hoy no podemos hacer.  Ingeniería detrás del frío. Lógicamente, el hielo no puede estar a temperaturas inestables, por lo que la ubicación en la estación franco-italiana Concordia no es un edificio convencional. Es una cueva excavada directamente bajo al nieve, aprovechando las condiciones extremas del continente blanco. Algo que permite mantener una temperatura estable a -50ºC, que también es fundamental para almacenar el material genético que puede haber en su interior.  Pero a diferencia de los congeladores de los laboratorios europeos, este santuario no depende de la red eléctrica ni de motores. Si hay un apagón o una crisis energética, el hielo permanece intacto. Es por ello que su diseño es perfecto para aguantar durante siglos.  Ya hay inquilinos. Este santuario ya cuenta con varios miembros en su exposición. Ya se encuentra dos núcleos de hielo que provienen de los Alpes, en concreto, un bloque de Col du Dôme perforado en 2016 y del Gran Combin (Suiza) extraído en 2025.  Lógicamente, el problema está en el transporte logístico desde Europa (o cualquier ubicación) hasta la Antártida. Las muestras viajaron durante 50 días en el rompehielos de investigación italiano Laura Bassi desde Trieste hasta la Antártida, completando el último tramo en avión hasta la base Concordia. Algo que lógicamente no es para nada fácil.  En Xataka Los insectos de la Antártida llevaban miles de años viviendo tranquilamente. Hasta que llegaron los microplásticos Qué sigue ahora. La Ice Memory Foundation planea seguir rescatando muestras de glaciares en riesgo en los Andes, el Himalaya y el Pamir. El santuario de Concordia está listo para recibir el legado de un mundo que, año tras año, bate récords de temperatura y esto es lo que ha condicionado que este proyecto vaya tan acelerado a día de hoy para no perder más glaciares que se están derritiendo.  Imágenes |  Cassie Matias  En Xataka | Hace ocho meses un robot desapareció bajo el hielo de la Antártida. Hoy lo hemos recuperado y trae datos inquietantes - La noticia La Antártida estrena su "Bóveda del Juicio Final": un santuario a -50 °C para salvar la memoria de los glaciares fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .
La Antártida estrena su "Bóveda del Juicio Final": un santuario a -50 °C para salvar la memoria de los glaciares

Los cilindros de hielo consiguen preservar la historia pasada de nuestro planeta

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José A. Lizana

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José A. Lizana

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La crisis climática que estamos viviendo no solo está amenazando con rediseñar los mapas mundiales con el aumento del nivel del mar, sino que también está borrando restos de historia del planeta. Tras confirmarse que este 2025 fue el tercer año más cálido de la historia, la comunidad científica ha culminado una misión crítica: inaugurar el Ice Memory Sanctuary en la Antártida, una biblioteca subterránea diseñada para preservar el hielo de los glaciares de montaña antes de que se derritan definitivamente.

Un auténtico búnker. A día de hoy contamos en el planeta con un banco de semillas para prepararnos por si hay una ecatombe mundial, y también servidores de datos. Y ahora contamos también con un gran banco destinado al hielo, que lógicamente requiere de una estabilidad térmica extrema. 

Este santuario, que se puede considerar como un auténtico cementerio de glaciares, ha sido impulsado por la Ice Memory Foundation y liderado por instituciones como el CNRS francés y el CNR italiano. La ubicación que se ha elegido no podía ser otra que la propia meseta antártica, en concreto la estación Concordia. 

En XatakaHemos encontrado el árbol más antiguo de la UE y lleva 1.500 años instalado en un sitio muy especial: el Teide

Lo que se almacena. En su interior no hay simplemente "hielo, sino que encontramos lo que los científicos llaman "testigos de hielo". Para la ciencia hay una diferencia bastante clara, puesto que estos glaciares son auténticos discos duros que contienen la historia química térmica de nuestro planeta. Y por desgracia se estaba perdiendo por culpa del aumento de las temperaturas. 

Con estos cilindros de hielo es posible analizar el aire que había hace miles de años o incluso al analizar los isótopos de hidrógeno y oxígeno que hay en su interior calcular la temperatura exacta que hacía en el pasado. Algo que nos permite reconstruir gráficas de temperatura global con una precisión que los anillos de los árboles o los sedimentos marinos no siempre alcanzan. 

Un registro de desastre. De manera extra, este hielo también actúa como un filtro que atrapa todo lo que flota en el aire. Es por ello que ya se ha visto, por ejemplo, cenizas volcánicas o polvo del Sáhara que permite estudiar erupciones históricas o el ciclo de movimiento del viento. 

Aunque lógicamente la tecnología tiene limitaciones, y en el futuro es bastante probable que estos medios tecnológicos aumenten considerablemente. Es por ello que el objetivo real es dejar este hielo para los científicos del futuro que seguramente tengan muchas herramientas para poder seguir extrayendo información de estos bloques de hielo que a día de hoy no podemos hacer. 

Ingeniería detrás del frío. Lógicamente, el hielo no puede estar a temperaturas inestables, por lo que la ubicación en la estación franco-italiana Concordia no es un edificio convencional. Es una cueva excavada directamente bajo al nieve, aprovechando las condiciones extremas del continente blanco. Algo que permite mantener una temperatura estable a -50ºC, que también es fundamental para almacenar el material genético que puede haber en su interior. 

Pero a diferencia de los congeladores de los laboratorios europeos, este santuario no depende de la red eléctrica ni de motores. Si hay un apagón o una crisis energética, el hielo permanece intacto. Es por ello que su diseño es perfecto para aguantar durante siglos. 

Ya hay inquilinos. Este santuario ya cuenta con varios miembros en su exposición. Ya se encuentra dos núcleos de hielo que provienen de los Alpes, en concreto, un bloque de Col du Dôme perforado en 2016 y del Gran Combin (Suiza) extraído en 2025. 

Lógicamente, el problema está en el transporte logístico desde Europa (o cualquier ubicación) hasta la Antártida. Las muestras viajaron durante 50 días en el rompehielos de investigación italiano Laura Bassi desde Trieste hasta la Antártida, completando el último tramo en avión hasta la base Concordia. Algo que lógicamente no es para nada fácil. 

En XatakaLos insectos de la Antártida llevaban miles de años viviendo tranquilamente. Hasta que llegaron los microplásticos

Qué sigue ahora. La Ice Memory Foundation planea seguir rescatando muestras de glaciares en riesgo en los Andes, el Himalaya y el Pamir. El santuario de Concordia está listo para recibir el legado de un mundo que, año tras año, bate récords de temperatura y esto es lo que ha condicionado que este proyecto vaya tan acelerado a día de hoy para no perder más glaciares que se están derritiendo. 

Imágenes |  Cassie Matias 

En Xataka | Hace ocho meses un robot desapareció bajo el hielo de la Antártida. Hoy lo hemos recuperado y trae datos inquietantes

Fuente original: Leer en Xataka
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