Ilustración de Isak Andic y su hijo Jonathan durante el paseo por el sendero de Les figueretes
Reportajes EXCLUSIVA La autopsia de Isak Andic no halla en sus manos "lesiones compatibles con un intento de frenar una caída accidental"Fuentes forenses y policiales subrayan que la ausencia de huellas de reacción en las manos no desmiente un accidente, pero sí estrecha el foco de la investigación y obliga a precisar con mayor detalle cómo se produjo la caída y cuál fue la dinámica real del impacto.
Más información: Isak Andic quería "reprender" a su hijo el día que murió por usar recursos de Mango para una boda que no aprobaba.
Julio César Ruiz Aguilar Barcelona Publicada 28 abril 2026 17:15h Actualizada 28 abril 2026 17:29hEl informe forense sobre la muerte deIsak Andic, fallecido tras precipitarse desde una altura en un suceso que desde el primer momento se encuadró como accidental, no detectó "en sus manos ni en sus antebrazos lesiones que sugieran un gesto instintivo de protección o amortiguación en el momento de la caída", según desvelan dos fuentes diferentes y conocedoras de la autopsia en exclusiva a EL ESPAÑOL.
El empresario, fundador del grupo Mango y una de las mayores fortunas del país, murió después de una caída en la montaña de Montserrat mientras paseaba con su primogénito, Jonathan Andic, cuyas circunstancias siguen siendo objeto de reconstrucción por parte de los Mossos d'Esquadra.
Desde el inicio han trabajado con la hipótesis de un accidente, pero no descartan otras.
La ausencia de este tipo de marcas —habituales en muchos desplomes desde altura— no permite por sí sola descartar el accidente, pero introduce un matiz técnico relevante en el análisis de cómo se produjo exactamente el impacto.
El punto exacto por el que cayó Isak Andic antes de fallecer. Julio César R. A.
'Huellas de reacción'
En medicina forense, según explican fuentes especializadas, las manos son uno de los primeros lugares donde se buscan indicios de reacción. No porque siempre los haya, sino porque, cuando aparecen, ayudan a fijar una secuencia.
"En una caída no intencional es frecuente que la víctima intente protegerse, extender los brazos o agarrarse", explican fuentes del ámbito forense, externas a la investigación de Isak Andic.
Ese reflejo puede dejar abrasiones en las palmas, contusiones en los antebrazos o fracturas características en las muñecas, lo que en la práctica se interpreta como lesiones de protección.
En el caso de Andic, esas señales no están. Y ese dato, aislado, no concluye nada. Pero obliga a mirar el contexto con mayor precisión, según la interpretación policial. Porque la ausencia de lesiones en las manos no es excepcional: depende de variables como la altura, la velocidad de la caída, la superficie de impacto o el estado previo de la víctima.
También cabe que no existiera margen de reacción: una pérdida brusca de equilibrio o una caída súbita pueden impedir cualquier gesto instintivo de protección. Y, en todo caso, la propia mecánica del desplome puede hacer irrelevante el papel de las manos; según la trayectoria y la forma de impacto, el cuerpo puede golpear directamente sin que las extremidades superiores lleguen a intervenir.
El hijo de Isak Andic fue a "ver el sendero" de Montserrat días antes de la caída que mató a su padre: "Él organizó la ruta"Conjunto de factores
En cualquier caso, los forenses no interpretan estos hallazgos de forma aislada. El informe de autopsia es sólo una pieza dentro de un engranaje más amplio que incluye la inspección ocular del lugar, la posición final del cuerpo, la naturaleza del terreno y los antecedentes médicos.
"El patrón lesional se analiza como un conjunto, no como una suma de detalles sueltos", señalan fuentes policiales. En ese conjunto, la falta de lesiones en las manos es un elemento más, no una prueba concluyente.
Sin embargo, su valor informativo existe porque acota escenarios. En una caída accidental "típica", sobre todo en entornos donde existe posibilidad de reacción o agarre, es relativamente frecuente encontrar algún tipo de huella en las extremidades superiores.
Que no aparezca orienta el análisis hacia situaciones compatibles con una caída sin reacción: un desvanecimiento previo, una pérdida súbita de equilibrio o una dinámica de caída que no permitió el uso de las manos. Ninguna de ellas es incompatible con un accidente, pero todas requieren ser contrastadas con el resto de indicios.
La investigación avanza en ese terreno; el de construir con precisión los segundos previos al impacto. En ese proceso, los silencios del cuerpo —lo que no aparece— tienen un peso específico.
Y en el caso de Isak Andic, las manos, sin lesiones compatibles con una reacción defensiva o de protección, se han convertido en uno de esos elementos que, sin cambiar por sí solos el sentido del caso, obligan a afinar la mirada sobre lo ocurrido.