- FRANCISCO PÉREZ BERMEJO
- Los bancos marcarán nuevo récord de beneficios en 2026
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Los resultados de los bancos españoles de 2025, con unos beneficios de 34.000 millones de euros y un crecimiento de un 7%, han confirmado la solidez del sector, incluso en un contexto de moderación de los tipos de interés y una elevada incertidumbre global.
Más allá de los resultados en sí, hay patrones que explican esta buena evolución del sector y que conviene analizar. El primero de ellos ha sido la destacada capacidad de las entidades para compensar la reducción de tipos de interés con un gran dinamismo en las comisiones, especialmente en negocios como la gestión de activos y los seguros. Este fenómeno es la consecuencia de un modelo de negocio que se ha ido adaptando de forma sostenida durante los últimos años, reduciendo su dependencia del ciclo de tipos y reforzando actividades complementarias de alto valor añadido tanto para el cliente como para los propios bancos.
En paralelo, la eficiencia operativa ha continuado mejorando gracias a la disciplina en los costes, a pesar del incremento en las inversiones en digitalización y automatización. La banca española se consolida como la más eficiente de Europa, a la vez que mantiene la evolución positiva en lo que a productividad y calidad del servicio se refiere, con procesos más ágiles y capacidades digitales que permiten mejorar la experiencia del cliente.
A todo lo anterior se suma un comportamiento favorable del riesgo de crédito. La morosidad se ha mantenido e incluso reducido en algunos segmentos y carteras, lo que ha contribuido favorablemente a disminuir el coste del riesgo y ha permitido que las provisiones evolucionen de forma contenida.
Optimismo
En resumen, la combinación de mayores ingresos recurrentes, eficiencia operativa y morosidad contenida ha sido determinante para mantener la positiva evolución de los beneficios, habiéndose superado los niveles récord de 2024, y consiguiendo una rentabilidad sobre el capital que supera claramente su coste. Esto sienta las condiciones propicias para reforzar la política de retribución al accionista y mantener el buen tono de las cotizaciones de los bancos españoles en Bolsa.
Estos fundamentos, junto con unos bajos niveles de endeudamiento de empresas y familias, sugieren que el crédito podría seguir recuperando tracción. Además, el sector cuenta con un importante excedente de capital, cifrado es más de 16.000 millones de euros, lo que proporciona margen para acompañar el crecimiento y absorber eventuales tensiones.
Sin embargo, la prudencia seguirá siendo esencial. El riesgo geopolítico continúa siendo el principal factor exógeno que podría alterar el escenario actual. Tensiones prolongadas en el comercio internacional, correcciones abruptas en los mercados financieros o repuntes inesperados en la inflación pueden tener un impacto directo en el sector. En este contexto, el Banco Central Europeo llevará a cabo un ejercicio de estrés inverso que obligará a las entidades a modelizar escenarios de máxima tensión con un impacto relevante en sus niveles de capital. Se trata de un ejercicio especialmente oportuno en el contexto actual, que permitirá evaluar cómo podrían propagarse distintos riesgos geoeconómicos en el sistema financiero europeo.
Asimismo, la evolución del marco regulatorio será determinante. El proyecto de simplificación normativa impulsado por la Unión Europea avanza con el objetivo de racionalizar un conjunto regulatorio cada vez más complejo, aunque aún sin la concreción suficiente para anticipar sus efectos. Paralelamente, normas en fase de discusión —como la implantación nacional de la Directiva de Crédito al Consumo, FIDA sobre acceso a datos financieros o la arquitectura del euro digital— podrían introducir exigencias adicionales para las entidades en el corto y medio plazo.
Por último, la competencia de neobancos y fintech sigue creciendo, especialmente entre los más jóvenes y en productos transaccionales. Aunque su cuota en créditos e hipotecas sigue siendo limitada, varios de estos nuevos playersvaloran ampliar su oferta hacia estos productos e incluso hacia otros segmentos de negocio poco explorados hasta el momento, como el caso de las pymes. Esto plantea sin duda otro reto a medio plazo para las entidades.
En conjunto y para cerrar este análisis, podemos afirmar que 2025 ha sido un año extraordinario para el sector financiero español, que vuelve a situarse a la vanguardia en Europa. El reto principal continuará residiendo en mantener la consistencia operativa y estratégica en un entorno caracterizado por avances tecnológicos acelerados y riesgos geoeconómicos en evolución. La capacidad del sector para anticiparse, ajustarse y reforzar sus bases será clave para convertir este buen momento en una ventaja sostenible en el tiempo
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