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La ciencia está a las puertas de lograr algo que terminaría con nuestra experiencia humana tal como la conocíamos: el sufrimiento

La ciencia está a las puertas de lograr algo que terminaría con nuestra experiencia humana tal como la conocíamos: el sufrimiento
Artículo Completo 840 palabras
El Santo Grial de la medicina moderna contra el dolor ha sido siempre el mismo: lograr la potencia analgésica de la morfina sin sus efectos secundarios como la depresión respiratoria, la adicción o la tolerancia. Y aunque hasta ahora parecía algo imposible, un estudio ha sugerido que la clave no está en 'adormecer' el cuerpo, sino en 'atacar' la forma en la que el cerebro procesa el sufrimiento.  El estudio. Un equipo liderado por Gregory Corder, de la Universidad de Pensilvania, ha desarrollado una terapia génica que actúa como un "interruptor" para el dolor crónico.  Lo revolucionario no es solo que funciona, sino cómo lo hace: elimina la angustia emocional del dolor sin borrar la sensación física protectora, manteniendo al paciente a salvo pero libre de sufrimiento. En Xataka Tras seguir la pista a 13.000 personas, unos investigadores han descubierto algo crucial: el gen del dolor crónico El problema no es sentir, es sufrir. El dolor tiene dos componentes muy claros: uno que es sensorial, que es necesario para la supervivencia del humano (como es retirar la mano cuando nos quemamos), y el otro es el afectivo o el emocional. Este segundo es el que genera la sensación de sufrimiento constante que puede destrozar la calidad de vida de un paciente que vive con dolor crónico o con dolor neuropático que afecta al sistema nervioso como por ejemplo la odiada 'ciática'.  Según el estudio, titulado, los investigadores identificaron un grupo específico de neuronas en la corteza cingulada anterior (ACC). Estas neuronas son sensibles a los opioides y son las responsables de codificar la "desagradabilidad" del dolor, y es aquí donde se ha tratado de atacar, pero de manera quirúrgica y sin pastillas.  La herramienta usada. Los científicos utilizaron una herramienta conocida como DREADD (Receptores de Diseño Activados Exclusivamente por Drogas de Diseño). Para ello, a través de un vector viral, insertaron receptores sintéticos específicamente en las neuronas de la corteza cingulada de ratones con dolor neuropático.  A partir de ahí, administraron un fármaco que no tienen ningún efecto llamado DCZ. Este compuesto, pese a no hacer nada al cuerpo en los ratones, actúa como una llave que “apaga” las neuronas que se han modificado en su cerebro de manera muy específica.  El resultado. El comportamiento del dolor crónico desapareció y comenzaron a actuar como animales completamente sanos. Sin embargo, cuando se les expuso a un estímulo térmico agudo, pudieron retirar la pata. De esta manera, su sistema de supervivencia estaba funcionando, pero el de la angustia estaba completamente apagado.  La IA que lee el dolor. Uno de los mayores retos en la investigación del dolor es que los ratones no pueden decirnos "me duele un 7 sobre 10", y es por ello que de manera clásica los científicos dependían de pruebas sesgadas. Pero esto se ha acabado gracias a una IA llamada LUPE, que es una plataforma de Deep Learning y tiene la capacidad de analizar cientos de horas de vídeo de ratones moviéndose libremente.  Pero lo relevante aquí es que tiene la capacidad de detectar micro-comportamientos espontáneos asociados al dolor que el ojo humano pasaría por alto. Gracias a LUPE, el equipo pudo confirmar objetivamente que el alivio de dolor era real y no un error de la interpretación humana.  En Xataka El dolor de regla en la adolescencia no es "normal": un estudio masivo lo vincula con un mayor riesgo de dolor crónico en el adulto La crisis de los opioides. Lo más prometedor del estudio publicado hace escasos días es el perfil de seguridad. Al contrario que la morfina, que genera tolerancia, es decir, se necesita cada vez más dosis de medicamento para poder tener efecto, y adicción, esta terapia génica es totalmente lo contrario.  De esta manera, no genera adicción, haciendo que el ratón no tenga que buscar una mayor dosis para mantener esa sensación y el efecto se mantuvo estable.  La llegada de humanos. Aunque el éxito en ratones es rotundo, el salto a humanos es complejo, puesto que somos realmente diferentes y requiere de muchos más estudios de seguridad. Sin embargo, el camino está trazado. El equipo ya está planeando los siguientes pasos hacia ensayos clínicos, aunque es algo que se puede retrasar muchos años en ser una realidad en nuestro día a día.  Imágenes | Sasun Bughdaryan  En Xataka | Hemos aceptado que el deporte es "medicina" para el cuerpo. Ahora la ciencia está descubriendo sus efectos secundarios - La noticia La ciencia está a las puertas de lograr algo que terminaría con nuestra experiencia humana tal como la conocíamos: el sufrimiento fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .
La ciencia está a las puertas de lograr algo que terminaría con nuestra experiencia humana tal como la conocíamos: el sufrimiento

El tratamiento del dolor con opiáceos es algo que se quiere evitar a toda costa 

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José A. Lizana

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José A. Lizana

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El Santo Grial de la medicina moderna contra el dolor ha sido siempre el mismo: lograr la potencia analgésica de la morfina sin sus efectos secundarios como la depresión respiratoria, la adicción o la tolerancia. Y aunque hasta ahora parecía algo imposible, un estudio ha sugerido que la clave no está en 'adormecer' el cuerpo, sino en 'atacar' la forma en la que el cerebro procesa el sufrimiento. 

El estudio. Un equipo liderado por Gregory Corder, de la Universidad de Pensilvania, ha desarrollado una terapia génica que actúa como un "interruptor" para el dolor crónico. 

Lo revolucionario no es solo que funciona, sino cómo lo hace: elimina la angustia emocional del dolor sin borrar la sensación física protectora, manteniendo al paciente a salvo pero libre de sufrimiento.

En XatakaTras seguir la pista a 13.000 personas, unos investigadores han descubierto algo crucial: el gen del dolor crónico

El problema no es sentir, es sufrir. El dolor tiene dos componentes muy claros: uno que es sensorial, que es necesario para la supervivencia del humano (como es retirar la mano cuando nos quemamos), y el otro es el afectivo o el emocional. Este segundo es el que genera la sensación de sufrimiento constante que puede destrozar la calidad de vida de un paciente que vive con dolor crónico o con dolor neuropático que afecta al sistema nervioso como por ejemplo la odiada 'ciática'. 

Según el estudio, titulado, los investigadores identificaron un grupo específico de neuronas en la corteza cingulada anterior (ACC). Estas neuronas son sensibles a los opioides y son las responsables de codificar la "desagradabilidad" del dolor, y es aquí donde se ha tratado de atacar, pero de manera quirúrgica y sin pastillas. 

La herramienta usada. Los científicos utilizaron una herramienta conocida como DREADD (Receptores de Diseño Activados Exclusivamente por Drogas de Diseño). Para ello, a través de un vector viral, insertaron receptores sintéticos específicamente en las neuronas de la corteza cingulada de ratones con dolor neuropático

A partir de ahí, administraron un fármaco que no tienen ningún efecto llamado DCZ. Este compuesto, pese a no hacer nada al cuerpo en los ratones, actúa como una llave que “apaga” las neuronas que se han modificado en su cerebro de manera muy específica. 

El resultado. El comportamiento del dolor crónico desapareció y comenzaron a actuar como animales completamente sanos. Sin embargo, cuando se les expuso a un estímulo térmico agudo, pudieron retirar la pata. De esta manera, su sistema de supervivencia estaba funcionando, pero el de la angustia estaba completamente apagado. 

La IA que lee el dolor. Uno de los mayores retos en la investigación del dolor es que los ratones no pueden decirnos "me duele un 7 sobre 10", y es por ello que de manera clásica los científicos dependían de pruebas sesgadas. Pero esto se ha acabado gracias a una IA llamada LUPE, que es una plataforma de Deep Learning y tiene la capacidad de analizar cientos de horas de vídeo de ratones moviéndose libremente. 

Pero lo relevante aquí es que tiene la capacidad de detectar micro-comportamientos espontáneos asociados al dolor que el ojo humano pasaría por alto. Gracias a LUPE, el equipo pudo confirmar objetivamente que el alivio de dolor era real y no un error de la interpretación humana. 

En XatakaEl dolor de regla en la adolescencia no es "normal": un estudio masivo lo vincula con un mayor riesgo de dolor crónico en el adulto

La crisis de los opioides. Lo más prometedor del estudio publicado hace escasos días es el perfil de seguridad. Al contrario que la morfina, que genera tolerancia, es decir, se necesita cada vez más dosis de medicamento para poder tener efecto, y adicción, esta terapia génica es totalmente lo contrario. 

De esta manera, no genera adicción, haciendo que el ratón no tenga que buscar una mayor dosis para mantener esa sensación y el efecto se mantuvo estable. 

La llegada de humanos. Aunque el éxito en ratones es rotundo, el salto a humanos es complejo, puesto que somos realmente diferentes y requiere de muchos más estudios de seguridad. Sin embargo, el camino está trazado. El equipo ya está planeando los siguientes pasos hacia ensayos clínicos, aunque es algo que se puede retrasar muchos años en ser una realidad en nuestro día a día. 

Imágenes | Sasun Bughdaryan 

En Xataka | Hemos aceptado que el deporte es "medicina" para el cuerpo. Ahora la ciencia está descubriendo sus efectos secundarios

Fuente original: Leer en Xataka
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