Interior asegura que el incendio no ha avanzado y espera que entre hoy en «fase de liquidación»
Regala esta noticia Añádenos en Google Los bomberos enfrían los rescoldos del incendio en la localidad abulense de Sotillo de la Aldrada. (Óscar Chamorro)Rocío Mendoza e Íñigo Davó
Madrid
28/07/2026 Actualizado 29/07/2026 - 00:03h.Si el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dijo ayer empezar «a ver la luz al final del túnel de los incendios» que arrasan el centro ... y el este de la Península desde el pasado jueves, los cerca de 30.000 evacuados a los que se les permitió regresar a sus casas por la tarde vieron literalmente el cielo abierto. Las horas de incertidumbre tocaron a su fin.
En esta última comunidad, con los dos últimos pueblos que emprendieron el regreso a partir de las ocho de la tarde -Fresnedilla de la Oliva y Zarzalejos-, ya solo quedaban hoy miércoles otros dos que esperan ser tocados por la misma suerte. Se trata de Robledo de Chavela y Valdemaqueda. Ambos coinciden con dos de los focos del incendio forestal que más quebraderos de cabeza dieron a los más de 400 efectivos que trabajaron en la zona durante toda la jornada del martes.
Contexto favorable
La desescalada fue posible gracias a la concurrencia de tres factores: la ausencia total de puntos calientes, la certeza de que no se hubiesen registrado reproducciones de fuegos en las últimas 48 horas, y el hecho de que estuviese garantizada la seguridad en las vías de acceso. Con esto, la situación del gran incendio forestal de Ávila y Madrid era por fin, en palabras del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska «favorable».
Favorable porque la meteorología no estuvo del todo en contra. Pese al aumento de las temperaturas, la bajada de la humedad y el viento del sur y suroeste, las rachas de viento no fueron intensas y permitieron trabajar con medios aéreos, especialmente en la zona de Mijares y al norte del pantano de San Juan. Otros dos puntos donde el fuego de desarrolló con especial virulencia. La conclusión fue ayer que el fuego estaba siendo «contenido». «Lo importante -insistió Marlaska durante su cita diaria para ofrecer la última hora sobre el avance del incendio- es que en las últimas 24 horas no ha habido ningún avance». Se refería con esta frase a que las llamas no habían abarcado más hectáreas que siguiese engrosando la ya escandalosa cifra de cerca de 70.000 hectáreas, el más extenso de la historia de España.
El ministro avanzó además que los equipos seguirían trabajando durante la pasada madrugada con la misma intensidad para intentar que este miércoles pueda iniciarse «la fase de liquidación de los incendios» si la evolución continúa siendo favorable. Así, la jornada de hoy será clave, ya que comienza la escalda de temperaturas de la que será la cuarta ola de calor del verano anunciada por la Aemet. Durará hasta el próximo domingo, afectará especialmente al centro y al noreste del país y por último, elevará los termómetros por encima de los 40º y con ello el riesgo de incendios vuelve a situarse en «niveles extremos». De ahí que el objetivo fuese avanzar rápido antes del día de hoy.
Mientras estas tareas prosiguen durante la jornada, decenas de vecinos evacuados de sus casas regresaron de forma escalonada y ordenada durante toda la tarde. Parte de las más de cuatro mil personas que habían sido alojadas en los espacios públicos habilitados por las comunidades autónomas comenzaron a abandonar estos lugares durante el día, apoyados por el personal que les prestaba información y orientación. Según informó el delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, «no se comunicó ninguna incidencia», más allá de los atascos puntuales en las carreteras nacionales.
Así lo vivieron varios vecinos de Navas del Rey, localidad en la que las llamas entraron de lleno en la zona de viviendas. Una de las más dañadas fue la urbanización El Morro.
Vecinos y familiares víctimas del incendio en Navas del Rey.. (Antonio López)«No me atrevo a entrar»
Allí el fuego el fuego había campado a sus anchas y había acabado con todo lo que había encontrado a su paso de madera y chapa. Sobre todo, no quedaba ningún jardín en pie; aunque sí muchas viviendas. Sobre las 17.10 horas de la tarde comenzaron a llegar las primeras familias, que inquietas, y con lágrimas, corrían a inspeccionar su casa. «No me atrevo a entrar», gritaba desde la puerta uno de los propietarios de edad avanzada, vencido por las circunstancias.
Inmaculada y Daniel, un matrimonio que vive en la citada urbanización con su hija Noa, celebraron que solo se quemara un lateral de la vivienda, aunque presentara las ventanas rotas y no quedara nada del jardín. «Pasamos el fin de semana en casa de unos amigos con gran incertidumbre», hasta que ayer les dejaron pasar para recoger algunos medicamentos. «Aproveché para alimentar a nuestro conejo, que estaba en shock; claro, llevaba dos días sin comer ni beber». También vieron cómo el montón de leña que tenían guardado en el jardín desapareció sin dejar rastro. «Yo, la verdad, viendo las casas vecinas, ya digo hemos tenido mucha suerte», apuntó su marido Daniel.
Igual suerte corrieron otros dos matrimonios que llevan más de cincuenta años viviendo en esta urbanización. Carmen llegó llorando a la casa, desconsolada. La piscina estaba llena de cenizas y pavesas. Eso sí, como muchas otras, la vivienda se encontraba intacta, aunque el jardín totalmente arrasado. «Mira cómo ha quedado esto, la casa de madera ya no está. Ahí teníamos una litera para los niños, y sus muñecas y juguetes, no queda nada. Qué caprichoso es el fuego, mira aquel arcón totalmente fundido, y a su lado el recoge hojas de la piscina intacto. Esta casa, que está intacta, la hicieron mis padres hace más de cincuenta años y aquí hemos venido a pasar los fines de semana desde entonces. Da mucha pena ver todo así, calcinado. Pero hay que ver lo positivo. La casa se ha salvado», quiso zanjar.
Ahora que comienza el regreso a las viviendas, las autoridades podrán comenzar a realizar el balance real de daños, ya que comunidades como la de Madrid ya tienen previsto destinar ayudas a los afectados.
De cualquier modo, desde el puesto de mando central de Navalcarnero los técnicos advirtieron: el fuego sigue activo y se impone continuar aplicando la prudencia.
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