Gianni Infantino, junto a Emilio García Silvero FIFA
Fútbol La denuncia que prepara UEFA sitúa al español García Silvero como clave en la trama de FIFA e Infantino con el MundialDesde su jefatura jurídica avaló un proyecto destinado a traspasar activos comerciales hacia una sociedad participada por capital privado.
Más información:García Silvero, el español que susurra a Infantino: del Waldorf Astoria a la 'Operación Rabat', clave en FIFA y el Mundial 2030
David Vicente Publicada 29 agosto 2026 06:25hLa denuncia que UEFA prepara contra Gianni Infantino sitúa a Emilio García Silvero, máximo responsable jurídico de FIFA, como una figura clave en la aprobación interna del proyecto para abrir al capital privado el negocio comercial del Mundial.
El directivo español fue uno de los tres integrantes de la cúpula que dieron su visto bueno a FIFA Forward Enterprise (FFE). Su participación presenta una particularidad: también dirigía el departamento encargado de controlar que FIFA respetase sus estatutos y sus normas de gobernanza.
EL ESPAÑOL ha tenido acceso al documento que UEFA presentó el 27 de agosto ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York. Se trata de una solicitud judicial para obtener pruebas de Thrive Capital y de su fundador, Joshua Kushner, antes de emprender posibles acciones penales en Suiza.
El punto final a 10 años de alianza entre Infantino y Ceferin: crónica de una era de poder, dinero y desencuentrosLa denuncia todavía no ha sido formalizada. UEFA estudia acudir contra Infantino y, si las pruebas lo justifican, contra otros dirigentes o asesores de FIFA por un posible delito de administración desleal contemplado en el artículo 158 del Código Penal suizo.
El escrito identifica a García Silvero como uno de los responsables que autorizó el plan y deja abierta una pregunta central: qué asesoramiento prestó el jefe jurídico antes de respaldar una operación que presuntamente había avanzado al margen de los órganos competentes.
La reunión del Waldorf
La decisión se produjo el 18 de julio de 2026, un día antes de la final del Mundial, en el hotel Waldorf Astoria de Nueva York. Cinco altos responsables fueron convocados para examinar un proyecto que, según la documentación presentada por UEFA, solo unos pocos conocían.
La votación terminó tres a dos. El secretario general, Mattias Grafström; el jefe de Legal y Cumplimiento, Emilio García Silvero; y el jefe de Gabinete, Dan O'Toole, dieron su aprobación. El director de Operaciones, Kevin Lamour, y el responsable financiero, Thomas Peyer, se negaron a respaldarla.
El rechazo del PP a organizar el Mundial 2030 si la final no se disputa en España deja fuera de juego al GobiernoEl apoyo del español resultaba especialmente relevante. FIFA atribuye a la división que dirige todos los asuntos legales, regulatorios, de gobernanza y cumplimiento.
UEFA sostiene que el Consejo de FIFA quedó fuera del proceso. El artículo 59 de los estatutos establece que este órgano decide cómo se utilizan los derechos comerciales y si su explotación se realiza en exclusiva, junto a un tercero o completamente a través de otra entidad.
Pese a ello, el proyecto ya contaba con un inversor principal, una valoración económica, una presentación de 25 páginas y un acuerdo preliminar. También había recibido esa ajustada autorización de la dirección, según reconstruyó la solicitud judicial.
Gianni Infantino, junto a Emilio García Silvero, en la oficina de la División Legal y de Cumplimiento de la FIFA en Miami FIFA
Dos funciones enfrentadas
García Silvero ocupaba así dos posiciones potencialmente enfrentadas. Como integrante de la cúpula debía pronunciarse sobre la conveniencia del proyecto.
Como responsable jurídico tenía que advertir de sus límites, comprobar quién podía autorizarlo y examinar cualquier posible conflicto de interés.
El documento no revela si Legal y Cumplimiento elaboró un dictamen escrito. Tampoco recoge qué interpretación hizo García Silvero de las competencias de la dirección ni si recomendó consultar al Consejo antes de avanzar.
Esa ausencia convierte su intervención en uno de los puntos sensibles. Si existió un informe favorable, falta conocer sus argumentos.
El dardo de Infantino a Ceferin y todos sus opositores: "Algunos no quieren que otros crezcan"Si contenía advertencias, queda por determinar cómo influyeron en su voto. Si nunca se redactó, el proyecto habría avanzado sin que hubiera un análisis jurídico formal.
El plan contemplaba crear una filial comercial controlada por FIFA y vender cerca del 20% a inversores externos por unos 4.200 millones de dólares.
La valoración alcanzaba aproximadamente 20.000 millones e incluía los Mundiales masculino y femenino y los Mundiales de Clubes de ambas categorías.
Thrive Eternal, vehículo vinculado a Thrive Capital y controlado por Joshua Kushner, estaba llamado a liderar el grupo inversor.
UEFA cuestiona que la valoración naciera sin una subasta abierta, un proceso competitivo o una opinión independiente sobre el precio.
Infantino insiste en un Mundial de 64 países en 2030 como maniobra en su búsqueda desesperada de apoyosEn busca de pruebas
La petición estadounidense busca reconstruir la operación desde el lado del inversor. UEFA reclama las comunicaciones de Thrive y Kushner con Infantino, con el asesor Greg Maffei y con otros empleados, intermediarios o responsables de FIFA desde las primeras conversaciones.
También solicita la presentación para inversores, los modelos de valoración, las proyecciones financieras y los análisis internos de Thrive. Reclama además acuerdos preliminares, cartas de intenciones y borradores contractuales.
La lista alcanza la rentabilidad prevista, los derechos de salida y las facultades de gobernanza. UEFA quiere conocer también a los otros posibles inversores y la secuencia entre los compromisos de capital y la aprobación de las federaciones.
La confederación europea pide interrogar a Joshua Kushner y a un representante de Thrive. Pretende averiguar qué explicaciones recibieron sobre las autorizaciones internas necesarias para vender una participación permanente y quién aseguró que el proceso podía continuar.
El cargo de García Silvero lo coloca en el centro de ese interrogante, aunque el expediente no precisa si habló directamente con los inversores. Su posición obliga a examinar si actuó como contrapeso jurídico de Infantino o como uno de los ejecutores de la iniciativa.
La extrema debilidad de Sánchez permite a Infantino negociar la entrega a Marruecos de la final del Mundial 2030El posible conflicto
UEFA también busca comunicaciones sobre eventuales remuneraciones o beneficios para responsables de FIFA.
El escrito recoge informaciones según las cuales Infantino estudiaba ocupar un puesto similar al de presidente o comisionado de la nueva sociedad, con una retribución aproximada de 30 millones de dólares anuales.
Ese escenario añade otra cuestión al papel de García Silvero: si su departamento examinó el posible interés personal del presidente y si recomendó alguna medida para separarlo de las decisiones.
El documento afirma que los miembros y las confederaciones no conocieron ese posible acuerdo y que no se implantó ningún mecanismo para evitar que influyera en el proceso.
UEFA busca determinar si la estructura se diseñó en beneficio de FIFA y sus 211 federaciones o para favorecer a un grupo de inversores y a quienes negociaron con ellos.
De vender el Mundial a la rendición de Zúrich: las 80 horas que acorralaron a la FIFA y dejan a Infantino en el abismoPara ello quiere conocer el contenido económico del proyecto y también las garantías jurídicas ofrecidas durante su gestación.
La futura denuncia no determina responsabilidades de García Silvero. Su voto impide reducir su participación a la de un asesor periférico.
El español que debía vigilar las reglas formó parte de la mayoría que permitió avanzar al proyecto más controvertido de Infantino.
La clave reside en saber si el control jurídico condicionó la operación o se limitó a avalarla.