Imagen del interior de la catedral de Oslo durante la misa funeral de Harald V. EFE
Casas Reales FUNERAL DE ESTADO La despedida de Harald V elimina las barreras de clases: la realeza europea y sus amigos pescadores, juntos en su funeralEl difunto monarca ya está enterrado en el Mausoleo Real en la fortaleza de Akershus en un acto reservado a la Familia Real.
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Cristina Rodrigo Publicada 10 septiembre 2026 02:22h SíguenosHa sido un día histórico para Noruega. Desde primera hora de la mañana el público hacía cola para entrar en el centro de Oslo y despedir a su Rey. Harald V recibía sepultura 13 días después de su fallecimiento en un funeral de Estado multitudinario, sin precedentes en el país.
El difunto monarca, considerado 'el abuelo' de la nación, gozaba de la simpatía de sus súbditos y todos querían decirle adiós de cerca. Finalmente hubo sitio para todos, a pesar de las limitaciones de espacio de las que tanto se había hablado en jornadas anteriores.
Por ejemplo, en la catedral el aforo no llega a las 1.000 personas y allí, entre invitados ilustres nacionales e internacionales, consiguieron sentarse los amigos pescadores del difunto Rey en un funeral sin barreras de clase. El monarca, que era un gran aficionado a la pesca, consiguió integrarse hace años en un grupo de pescadores locales con los que compartió 3 décadas de anécdotas y confidencias lejos de los confines de palacio. No podían no estar.
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Jesús CarmonaMarcaban las 12 en punto del reloj cuando el cortejo fúnebre salía del Palacio Real para dirigirse a la catedral de Oslo, a 1,3 kilómetros de distancia. Un recorrido que la Familia Real noruega hizo a pie junto al resto de miembros reales de todas las monarquías europeas. Las únicas que siguieron el féretro en coche fueron la reina viuda Sonia (89) y Mette-Marit (53) por sus problemas de salud.
Encabezando la comitiva, Haakon (53)junto a sus hijos, los príncipes Ingrid Alexandra (22) y Sverre Magnus (20), y su hermana Marta Luisa (54), que no pudo evitar las lágrimas caminando detrás de los restos mortales de su padre.
1.900 soldados desplegados en todo el trayecto flanquearon la comitiva mientras el pueblo que no podía asistir seguía el adiós a través de pantallas gigantes instaladas por toda la ciudad.
A las 13 horas, como marcaba el estricto protocolo, el cortejo fúnebre hacía su entrada en la imponente catedral de Oslo. Allí esperaban el resto de familiares que no participaron en la procesión como Marius Borg (29), el chamán Durek Verret (51) y las nietas de Harald e hijas de Marta Luisa, Maud, Leah y Emma.
Aunque se esperaba la presencia del primogénito de Mette-Marit, condenado por dos delitos de violación y una agresión, su asistencia no dejó de llamar la atención. Más teniendo en cuenta el lugar privilegiado que ocupó en la iglesia y que es claro reflejo del sitio que ocupa dentro de la propia Familia Real.
Al margen de sus problemas judiciales, ha quedado más que patente que el joven es uno más de ellos. Se sentó en la segunda fila del altar por detrás justo de su hermano Sverre y al lado de sus primas.
Y por si no bastara con ello, en una de las coronas que rodeaban al féretro aparecía el nombre de Marius junto al de Haakon, su madre, Ingrid y Sverre.
Casa Real insiste en que Marius Borg es uno más de la familia: el lugar privilegiado que ha ocupado en la catedral de OsloMarius Borg junto a las hijas de Marta Luisa en el funeral de Harald. Geety Images
La misa funeral, solemne y emotiva a partes iguales, estuvo precedida por un sobrecogedor minuto de silencio que se extendía a todo el país. Olav Fykse Tveit, presidente de la Conferencia Episcopal, con la participación de la obispa de Oslo, Sunniva Gylver, oficiaron la ceremonia religiosa acorde a su confesión evangélica luterana.
El interior del templo dejaba las imágenes de las dos reinas noruegas desoladas ante el ataúd de Harald y una princesa Ingrid que tenía que secarse en varios momentos las lágrimas con un pañuelo blanco.
Especialmente significativo fue el momento en el que la reina Sonia depositó una rosa sobre el ataúd de su difunto marido, al que en su corona de flores le dio las gracias "por una vida maravillosa".
También cuando la princesa Victoria de Suecia (49)subió al altar para leer la oración de San Francisco de Asís. "Señor, hazme un instrumento de tu paz. Permíteme llevar amor donde hay odio", pronunció en sueco la hija de Carlos Gustavo(80)en homenaje a su querido tío Harald.
Al terminar la misa, una segunda procesión, mucho más reducida, acompañó el féretro hasta la capilla de la fortaleza de Akershus, donde se celebró un acto privado destinado a la familia, las casas reales europeas y un pequeño grupo de instituciones oficiales noruegas.
Bajo la iglesia de la fortaleza, en la cripta real, reposan ya los restos de Harald V, junto a los de sus padres y sus abuelos.
De vuelta al Palacio Real, el nuevo rey Haakon VIII y su familia saludaron al pueblo desde el balcón, en un gesto que cerraba la parte pública del duelo y abría simbólicamente una nueva etapa para la monarquía noruega. La familia Real recibió una ferviente ovación.
La nueva Familia Real de Noruega saluda al pueblo desde el balcón del palacio ante una ferviente ovaciónRepresentación española
Aunque no fueron precisamente los primeros en confirmar su asistencia al funeral de Harald V, los reyes de España no quisieron faltar a la despedida del difunto monarca. También querían mostrar su apoyo y su respeto a Haakon con el que Felipe VI (58) siempre ha mantenido una excelente relación. Tanto que es el padrino de la princesa heredera Ingrid.
Los monarcas españoles también hicieron andando el paseíllo hasta la catedral. Ahí se pudo ver a la perfección el último y sentido homenaje de Felipe VI a Harald luciendo sobre su uniforme de gala de la Armada la banda y la placa del Collar de la Orden de San Olaf, la máxima distinción noruega. Esta condecoración le fue otorgada por el propio Harald cuando todavía era Príncipe de Asturias.
Letizia (53), de luto riguroso, escogió una de las joyas de pasar de la reina Victoria Eugenia de Battenberg. Se trata de un espectacular collar de perlas a juego con los pendientes.
La emérita Sofía (87) acompañó a la pareja real, aunque ella no participó en la caminata a la procesión y se desplazó directamente a la catedral donde se la pudo ver sentada compartiendo banco con el príncipe Guillermo (44).
Notables han sido las ausencias de Kate Middleton (44) y del emérito Juan Carlos, que a pesar de ser uno de los grandes amigos de Harald ha preferido no asistir a su sepelio.
Felipe VI rinde un último homenaje a Harald V: luce en Oslo el uniforme de gala con la máxima distinción noruegaLos reyes, Felipe VI y Letizia, en el fuenral de Estado de Harald. EFE
Operativo de seguridad sin precedentes
Todo estaba preparado, hasta el último detalle para la jornada transcurriese sin incidentes. Según la Dirección de Policía de Noruega, se movilizaron alrededor de 3.000 agentes para el funeral del rey Harald apostados en los tejados, las ventanas y en tierra.
El país se ha visto obligado a activar el llamado Plan K, un protocolo secreto de seguridadque los noruegos llevan preparando desde hace décadas para organizar la muerte de su Rey. De hecho, comenzó a desarrollarse en 1991, después del fallecimiento de Olav V, y se ha adaptado ahora a las dimensiones del funeral de Harald.
Ahora se ha sabido que la policía sueca y la de Dinamarca también ha colaborado en el operativo. Noruega se enfrentaba al mayor dispositivo de seguridad de su historia después de que los representantes de todas las casas reales europeas confirmaran su participación en el último adiós a Harald.
La nueva Familia Real saludando desde el balcón de Palacio. Gtres
Haakon VIII es ahora el nuevo Rey. Se convirtió automáticamente en monarca con la muerte de su padre el pasado 28 de agosto a los 89 años, y prestó el juramento constitucional ante el Storting (Parlamento noruego) el 1 de septiembre, como hizo también la princesa Ingrid Alexandra en su calidad de heredera.
Con el funeral de Harald V concluyó simbólicamente el luto por el difunto monarca. Las banderas, que habían permanecido a media asta, fueron izadas y las campanas de todas las iglesias del país tañeron durante una hora para celebrar el ascenso al trono del nuevo rey, en cuyo honor el Ejército disparó dos tandas de 21 salvas de cañonazos.