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Economía

La elevada factura del choque con Trump

La elevada factura del choque con Trump
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Las empresas temen subidas de precios, menos inversiones y un encarecimiento de la financiación. Otros gobiernos que tampoco apoyan la ofensiva bélica están actuando de manera más inteligente. Leer
Editorial ExpansiónLa elevada factura del choque con Trump 6 MAR. 2026 - 11:44

Las empresas temen subidas de precios, menos inversiones y un encarecimiento de la financiación. Otros gobiernos que tampoco apoyan la ofensiva bélica están actuando de manera más inteligente.

El choque diplomático entre Donald Trump y Pedro Sánchez a cuenta del conflicto con Irán no será inane para la economía española. Así lo advierten los dirigentes empresariales consultados por EXPANSIÓN sobre las posibles consecuencias de la ruptura de lazos comerciales de Estados Unidos con España anunciada por la Casa Blanca como represalia por la negativa del Gobierno de PSOE y Sumar a permitir el repostaje de las aeronaves norteamericanas que participan en la ofensiva bélica contra el régimen autoritario e inhumano de los ayatolás. Desde Moncloa han intentado tranquilizar a la comunidad empresarial respecto a las consecuencias prácticas de la nueva amenaza comercial de Trump a nuestro país amparándose en el paraguas que ofrece la pertenencia a la Unión Europea. Pero la escalada dialéctica entre ambas partes, reavivada ayer por el presidente norteamericano al calificar de "hostil" la actitud de Sánchez con el conjunto de los socios de la OTAN, inquieta a los empresarios y directivos, que anticipan subidas de precios, menos inversión desde la otra orilla del Atlántico y un encarecimiento de la financiación corporativa.

Un socio clave

La intensidad de las relaciones económicas entre Estados Unidos y España aumentaría el impacto de las represalias de la Casa Blanca por el desafío irresponsable de Sánchez, quien explicitó anteayer su equidistancia respecto a la crisis bélica en Oriente Próximo retomando el eslogan demagogo del "no a la guerra" y cuyo Gabinete se apresuró a negar que, como había anunciado la portavoz de Trump, nuestro país hubiese mostrado disposición a cooperar con el Ejército norteamericano en la ofensiva contra Irán. Sin embargo, los registros de vuelos del uso militar de las bases de Estados Unidos en nuestro país desmienten el relato pacifista del Ejecutivo. En cualquier caso, desafiar públicamente a Washington por puro tacticismo cortoplacista no parece la mejor forma de restablecer la confianza entre dos socios que se necesitan. Otros gobiernos que tampoco están de acuerdo con la operación conjunta de Israel y Estados Unidos contra Irán están actuando de forma más inteligente, expresando sus reservas en privado y sin hacer ostentación de su rechazo a Trump. Sobre todo, porque la primera economía del mundo es el mayor inversor extranjero en nuestro país, con un stock acumulado que ronda los 130.000 millones de euros tras acelerarse a lo largo del año pasado. Por su parte, la incertidumbre arancelaria frenó las exportaciones de las empresas españolas al mercado norteamericano, pero las ventas de productos estadounidenses en España lograron su segundo mejor registro anual, sólo superado por las cifras de 2022.

Urgencia empresarial

Por eso, los directivos y representantes de las empresas españolas urgen al Ejecutivo a restablecer la normalidad en las relaciones bilaterales y mantenerlas al margen de las discrepancias políticas que puedan existir ahora y en el futuro entre ambas administraciones. La economía española corre el riesgo de verse estrangulada entre las repercusiones del conflicto bélico en Oriente Próximo y las represalias que pueda tomar Trump. Las primeras ya están comenzando a sentirse en forma de encarecimiento de los carburantes como contagio de la escalada del petróleo y el gas natural en los mercados financieros, que ayer volvieron a remontar con fuerza. El coste de la gasolina en nuestro país ya es 7 céntimos superior al de antes del ataque contra Irán, si bien desde principios de enero acumulaba importantes subidas a causa del cruce de amenazas entre Washington y Teherán, mientras que para el gasóleo, que utilizan mayoritariamente los transportistas, el aumento es por ahora de 10 céntimos. Los analistas prevén mayores subidas en caso de que se prolongue la crisis bélica. Además, en varios puntos de suministro se han producido problemas de abastecimiento por el acaparamiento de carburantes. También preocupa el posible bloqueo de las cadenas globales de aprovisionamiento y que regresen las subidas de tipos. En este escenario estresante, el Gobierno debería ser un aliado de las empresas, no un lastre.

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Fuente original: Leer en Expansión
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