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La escuela española tiene un tercio de alumnos que son analfabetos matemáticos: "La asignatura exige frustración y atención, lo que más falta"

La escuela española tiene un tercio de alumnos que son analfabetos matemáticos: "La asignatura exige frustración y atención, lo que más falta"
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El 20% de los estudiantes excelentes tampoco disfruta de la materia, que se imparte por docentes que también la rechazan Leer

El 34% de los alumnos de 15 años está por debajo del umbral mínimo de rendimiento requerido en Matemáticas para poder finalizar la educación obligatoria y desenvolverse con soltura en la vida real. Estos críos sólo saben ejecutar procedimientos de rutina o instrucciones directas muy simples. Pero no alcanzan a interpretar fórmulas elementales o a extraer conclusiones de una sola fuente de datos. El analfabetismo matemático llega al 43% de los adolescentes de la Comunidad Valenciana, al 40% de los de Andalucía y al 37% de los de Baleares y Murcia, según los últimos datos del informe PISA.

Esta evaluación ha revelado que España ha obtenido los peores resultados de su historia, especialmente en Lectura, donde los alumnos de ahora llevan más de dos cursos escolares de retraso respecto a los de hace una década. Pero en Matemáticas tampoco van mucho mejor: un curso y medio por detrás. Es la asignatura que más se les resiste a los adolescentes y la que más ha empeorado en los últimos años. Varios factores explican esta caída:

1. LA CULTURA DE LO RÁPIDO

En el examen de Matemáticas de la Selectividad de Cataluña del pasado curso, los alumnos sacaron la nota más baja en una década: un 4,18, casi dos puntos por debajo del 5,91 de 2025. La propia Generalitat ha admitido que tal vez el examen fuera demasiado extenso.

Algo parecido ocurrió el curso anterior en la prueba de Matemáticas de la PAU de la Comunidad de Madrid, que provocó las quejas de más de 12.000 estudiantes. Fuentes de la organización madrileña revelan que la dificultad del ejercicio radicaba en que el enunciado era más largo que otras veces. PISA también ha advertido de que cada vez la lectura se hace de forma más fragmentada y selectiva. Hay un problema de impaciencia.

Tania Alonso, profesora del Departamento de Estudios Educativos de la Universidad Complutense de Madrid, relaciona la caída de Matemáticas con «el momento histórico contemporáneo»: «Ésta es la asignatura que más frustración, atención, tiempo, esfuerzo, calma y disciplina requiere, porque obliga a los alumnos a desplegar una serie de virtudes intelectuales que no son las que ahora el sistema educativo más premia y son las que hacen más falta. Sea por el sistema educativo, por las pantallas, por la hiperparentalidad o por esta cultura de lo inmediato, lo útil y lo rápido, lo cierto es que los adolescentes no están muy entrenados en estas habilidades atencionales. Las Matemáticas funcionan mal como conocimiento: es una asignatura que deja al descubierto el perfil del estudiante medio y que desvela muchos problemas de la educación y de la sociedad actuales».

Alonso pone como ejemplo el nuevo fenómeno social de manifestarse cuando en pruebas selectivas hay muchos ceros. Ha ocurrido con los suspensos en Selectividad y con las oposiciones a maestro. «Todos hemos sacado ceros alguna vez, pero nos entrenaban para la frustración», apunta.

2. BRILLANTES DESMOTIVADOS

España se caracteriza por tener muy pocos alumnos excelentes en competencia matemática (un 4%, frente al 8% del promedio de la OCDE). La horquilla autonómica es muy dispar, y varía entre el 5% de Castilla y León, Asturias o Madrid y el y 2% de Canarias, la Comunidad Valenciana o Andalucía. En las últimas dos décadas ese porcentaje ha ido a peor (era del 8% en 2003), en sintonía con otros países.

El problema de estos pocos alumnos brillantes es que un 20% de ellos no disfruta de la asignatura, según un estudio realizado a 20.000 alumnos de Primaria con la herramienta de evaluación Monk. Esa desmotivación, además, aumenta con la edad: a los nueve años afecta sólo al 10%, pero a los 12 años se extiende hasta el 25%. No hay nada que haga pensar que los alumnos españoles sean menos listos, pero nunca hemos ganado una medalla de oro en las Olimpiadas de Matemáticas.

«Los buenos estudiantes se aburren porque, si no les ponen estímulos e incentivos, pierden el interés», expresa Antonio Cabrales, catedrático de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid, que ve que las Matemáticas se siguen enseñando de forma muy mecánica. «La tecnología podría ayudar, porque con la IA el profesor puede poner ejercicios de distinto nivel para cada alumno. Hay que buscar la forma de ofrecer más desafíos».

3. CADA VEZ MÁS REZAGADOS

Mientras los alumnos excelentes se quedan por el camino, cada vez hay más estudiantes que no alcanzan los mínimos funcionales. Desde hace una década el porcentaje no para de crecer. Si los alumnos de bajo rendimiento representaban el 22% en 2015, en 2025 llega al 34%. Ismael Sanz, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos, lo atribuye a los cambios realizados por el Gobierno desde 2020 que han permitido pasar de curso y obtener el título de la ESO sin límite de suspensos.

«Antes había estudiantes que tenían que ponerse las pilas para aprobar porque, si no, no pasaban de curso, porque no se podía suspender a la vez Matemáticas y Lengua. Ahora la exigencia ha bajado y esos alumnos rezagados ya no se esfuerzan tanto. Los que antes sacaban un 5 o un 6 ahora se han dejado caer y se han ido más hacia el fondo», sostiene el también director de Educación del think tank Funcas.

4. EL MIEDO DE LOS MAESTROS

La figura más importante para que un alumno enganche con las Matemáticas es su profesor. Pero la mayoría de maestros de Primaria tienen miedo a la asignatura. De hecho, suelen venir del Bachillerato de letras, donde han tocado muy por encima la materia. José María Marbán, profesor de Didáctica de las Matemáticas de la Universidad de Valladolid, explica que, en todos los estudios que ha realizado, ha visto que buena parte de los alumnos del grado de Magisterio «llegan con problemas de ansiedad matemática, autoconcepto bajo y rechazo hacia la asignatura».

En su universidad, alrededor del 60% de los estudiantes de Magisterio admite que preferiría no impartir la asignatura de Matemáticas en su entorno profesional.

5. FALTA DE FORMACIÓN

Marbán echa en falta, además, más competencias matemáticas en la formación inicial de los maestros, pues «tiene una presencia muy por debajo de lo que debería, aunque los fundamentos pedagógicos están bien consolidados».

Existe otro problema: «Cuando los estudiantes de Magisterio llegan a tercer o cuarto curso, se empiezan a especializar en Lengua Extranjera, Educación Física, Educación Especial o Audición y Lenguaje, pero son pocos los que eligen ser maestros generalistas de Lengua y Matemáticas: en mi universidad son ocho o nueve de un total de 180 alumnos. Como no suele haber capacidad para absorber a tantos especialistas, muchos de ellos terminan asumiendo la docencia de Matemáticas y Lengua». Sin la debida preparación.

6. FUGA DEL INSTITUTO

«La formación matemática es más sólida en los profesores de Secundaria», prosigue este miembro de la Sociedad Española de Investigación en Educación Matemática, «pero en sus titulaciones de origen no han recibido una formación pedagógica adecuada, más allá de la impartida en el máster, y tienen más debilidad para desenvolverse en el aula».

Por otro lado, hay pocos graduados en la carrera de Matemáticas que estén dando clase de esta asignatura en la ESO y en el Bachillerato, porque tienen mejores ofertas laborales en la empresa privada. Los sustituyen arquitectos, ingenieros, economistas o químicos, que no tienen tanto dominio de los conceptos como los matemáticos. Para algunos de ellos, la docencia no era su primera opción profesional.

7. MÁS ANSIEDAD EN ALUMNAS

Los alumnos sienten más ansiedad hacia las Matemáticas que hacia otras asignaturas. Esta situación se produce mucho más en las chicas que en los chicos. La economista Lucía Cobreros, directora de Educación del think tank EsadeEcPol, explica que, «incluso a igualdad de rendimiento, una chica tiende a considerarse menos competente en Matemáticas que un chico».

«Los estudios apuntan a que las expectativas y los estereotipos sociales de las familias, los docentes y los compañeros pueden estar transmitiendo de forma muy sutil la idea de que las Matemáticas exigen un nivel de brillantez que es innato o más propio de los chicos».

La evidencia sugiere que, a mayor ansiedad, peores resultados académicos. También el nivel de ansiedad matemática en las maestras es significativamente mayor que en los maestros, así que el efecto contagio está servido.

¿Qué pasó con el plan de refuerzo de Pedro Sánchez?

Pedro Sánchez anunció en 2024 un plan de refuerzo para las Matemáticas y la Lectura dotado con más de 500 millones de euros. ¿Qué pasó con él? Fuentes del Ministerio de Educación responden que se ha transferido ese dinero a las CCAA a través de dos programas de cooperación territorial. Para Matemáticas se han repartido 60 millones en 2024, 120 en 2025 y 120 en 2026, mientras que hay previstos otros 120 para 2027. Para Comprensión Lectora hay, en total, 210 millones. Además, se han organizado dos congresos para docentes de todas las CCAA. El Gobierno ha culpado a algunas regiones de no aceptar el dinero. No se han evaluado los efectos de este plan estatal ni las CCAA han han dado cuenta de él.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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