El reto migratorio trasciende las barreras de nuestro país; también la regularización extraordinaria de inmigrantes que el Gobierno de Pedro Sánchez arrancará a partir de mañana. Así lo viene adviertiendo la Unión Europea y así lo ha empleado ahora la extrema derecha francesa para hacer campaña contra este fenómeno en su propio país: "Podrán circular libremente por Francia e incluso instalarse aquí, atraídos por la generosidad de nuestro sistema social abierto sin condiciones".
Así lo expresó en la red social X el presidente de la formación de extrema derecha Agrupación Nacional (RN), Jordan Bardella, que calificó la decisión del Ejecutivo español de "inaceptable" y "cínica", toda vez que subrayó al Gobierno de Sánchez como "uno de los más permisivos de Europa".
En primera instancia, según Bardella, la decisión "debe conducir a suspender Shengen". El acuerdo de Shengen es el tratado que permite la libre circulación de las personas en todo el territorio europeo, suprimiendo los controles fronterizos internos entre los países miembros. Además, el líder derechista frances propone que a largo plazo se "reserve la libre circulación a los ciudadanos europeos de forma exclusiva".
"La decisión tendrá consecuencias para Francia, que dispone del sistema social más atractivo dado que no prioriza a los nacionales en materia de empleo, vivienda y prestaciones sociales no contributivas", ahondó en su cuenta de X la líder de la formación Marine Le Pen. La dirigente de RN recalcó que su país "ya se ve abrumado por el peso de una inmigración ininterrumpida" y que, por tanto, "debe protegerse de cara a las olas migratorias que no han hecho más que comenzar".
En su publicación de X, Le Pen se suma a la demanda de Bardella, asegurando que "es urgente restringir la libre circulación del espacio Schengen únicamente a los nacionales de los países miembros".
Una sugerencia que resuena en Europa
La valoración de restringir la libre circulación resuena con fuerza en la Unión Europea. En declaraciones a EL MUNDO, el Comisario de Asuntos de Interior y Migraciones, Magnus Brunner, ya venía avisando que "la decisión de regularizar la situación de nacionales de terceros países que se encuentran en situación irregular en un espacio sin fronteras interiores puede tener un impacto en otros Estados miembros".
En esta línea, Brunner ha afirmado hoy que "la seguridad no puede separarse del espacio Espacio Schengen". "El espacio Schengen es el corazón de la libertad europea: donde personas, bienes y servicios circulan sin controles en las fronteras internas", ha recordado en el foro WakeUp! de El Español.
"Esta libre circulación solo es posible porque mantenemos un control sólido en nuestras fronteras exteriores, una responsabilidad compartida por todos los Estados miembros.Lo que ocurre en una capital, en un puerto o en un puesto fronterizo, en España por ejemplo, acaba repercutiendo en todo el espacio Schengen. Sin una gestión eficaz de las llegadas irregulares, la confianza se erosiona, las fronteras internas corren el riesgo de restablecerse y todo el sistema Schengen se pone en peligro", ha señalado.