Por supuesto, de esta forma se perderían muchos balones en el espacio, así que quizá no sea muy práctico jugar allí. Volvamos a la Tierra, pero para simplificar, supondremos primero que no hay atmósfera. ¡Vuelvan a ponerse los trajes espaciales!
Fútbol en una Tierra sin aire
Ahora entra en juego una nueva interacción: la fuerza gravitatoria del planeta. Podemos calcular esta fuerza descendente como Fg = m × g, donde m es la masa del balón y g es la aceleración gravitatoria en la Tierra (9.8 newtons por kilogramo). Por cierto, Fg es lo que la gente llama el “peso” de un objeto.
Lo que diferencia a esta fuerza es que sigue presente después de que se haya lanzado el balón. El balón se mueve con cierta velocidad, y la fuerza gravitatoria altera continuamente su movimiento. La tasa de cambio de la velocidad se denomina aceleración (a).
Necesitamos una cosa más: ¿qué tal la segunda ley de Newton? Esta dice que la aceleración depende de la fuerza resultante (Fnet) y de la masa (m) de un objeto. Normalmente se escribe como Fnet = m × a, pero podemos reescribirla así: a =Fnet/m. Si combinamos esto con nuestra fuerza gravitatoria, obtenemos algo bastante interesante:
experimento súper divertido que puedes hacer tú mismo. Toma dos vasos de papel y pega los fondos con cinta adhesiva (en otras palabras, con los extremos abiertos apuntando hacia fuera). A continuación, une tres o cuatro gomas elásticas para formar una cadena y envuélvela alrededor del centro. Usa el extremo de la cadena como un tirachinas para lanzar el artilugio hacia delante. Con efecto retroceso, puedes ver cómo se curva hacia arriba:la doblas como Beckham, o la golpeas con fuerza como Messi. ¡Olé, olé, olé!Artículo originalmente publicado enWIRED. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.