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La fiesta en El Palmar, un pueblo que siempre cree en Carlos Alcaraz

La fiesta en El Palmar, un pueblo que siempre cree en Carlos Alcaraz
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El Palmar volvió a reunirse para estar al lado de su chico, ese que se ha convertido en el tenista más joven en ganar los cuatro Grand Slam

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Vecinos de El Palmar siguen el partido contra Novak Djokovic en Australia, este domingo. Javier Carrión / AGM La fiesta en El Palmar, un pueblo que siempre cree en Carlos Alcaraz

El Palmar volvió a reunirse para estar al lado de su chico, ese que se ha convertido en el tenista más joven en ganar los cuatro Grand Slam

Jesús Fernández

Domingo, 1 de febrero 2026, 13:50

... apoyar a su chico. Aquel que hasta hace muy poquito era un vecino más. Hoy es su referente, un ídolo al que nunca van a dejar solo. El US Open de 2022 empezó una tradición, que solo en Wimbledon 2025 ha fallado. 6 de 7 finales de Grand Slams ganadas. Con ese bagaje saltaba a la Rod Laver Arena Carlos Alcaraz, a la misma vez que sus paisanos estallaban en un aplauso brutal. El primer punto del partido ya lo habían metido ellos.

Churros y chocolate

El cambio horario hace cambiar el decorado en el Espacio Joven de El Palmar. En Roland Garros, las mangas de camisa y los helados protagonizan una tarde de julio que suele ser calurosa, mientras que en septiembre, Alcaraz reúne a sus vecinos por la noche al aire libre con sus cervezas, refrescos y pasteles de carne. En este primer día de febrero, la tónica no cambiaba, pero tocaba madrugar y desayunar en comunión. Chocolate, café, bizcocho o churros eran los preferidos de los fieles seguidores de Alcaraz. Para Benjamín Alcaraz Alcaraz, un pariente lejano del número 1 del tenis, lo de esta mañana es de todo menos madrugar. «Me levanto todos los días a las seis de la mañana», dice un vecino orgulloso de su paisano. Carlitos también ha obligado a Ceferino Alonso a que levantarse temprano se volviese una costumbre, pero «esto merece la pena por estar al lado de Carlos, que para nosotros es un orgullo tener a este vecino. Llevamos todo el Open de Australia madrugando para esto todavía mucho más».

La digestión pesada de esos alimentos se transfirió al ritmo de Carlos, que empezó algo peor que Nole, mucho más metido en el partido. Al de Belgrado le salía todo y los intentos de meterse en el partido de un murciano combativo quedaban siempre en vano. 6-2 a favor del serbio en la primera manga.

El ambiente en El Palmar seguía en la misma constante. Un set en contra no les preocupaba en absoluto. Sabían que Carlos estaba bien situado y que conseguiría cambiar la dinámica positiva de su rival.

Los alaridos cuando rompió el servicio de Novak en el segundo set se pudieron escuchar en Melbourne, más aún cuando confirmó la rotura. El segundo parcial se lo apuntaba Carlos, que nivelaba la balanza para hacerse con su primer Open de Australia. Los misiles desde fondo de pista del tenista de Belgrado ya no eran tan precisos, el murciano había conseguido llevárselo a su terreno. Se podía observar a un Alcaraz vivo y muy rápido de piernas, que dominaba cada vez más. Gestos a la oreja y miradas felinas a la cámara que hacían levantarse a los asistentes a un Espacio Joven lleno hasta la bandera.

El duelo se iba al tercer set, donde las buenas sensaciones seguían reafirmando el favoritismo de Carlos. No era porque Nole no estuviese a la altura, sino porque el de El Palmar era un ciclón incontrolable. Cuando Djokovic metía una bola imposible, Carlitos respondía con un golpe maestro, a la altura de unos elegidos.

A gritos de «Carlos, Carlos» arrancó el cuarto y definitivo set. Una madre llegaba con su hijo y le decía, mirando a la pantalla: «A ese tenemos que animar. Ese, ese es Carlitos». Un afán por el paisano que no entiende de edades.

Djokovic lo ha luchado hasta el final, podía haber sido su 25.º Grand Slam, seguramente se lo hubiera merecido. La mala suerte del serbio es que se ha cruzado con su bestia negra, a la que nunca le ha ganado la final de un grande. Carlos Alcaraz ha hecho historia y se ha convertido en el tenista más joven de la historia en ganar todos y cada uno de ellos. Los trofeos de Roland Garros, Wimbledon, US Open y Open de Australia ya lucen en su vitrina, algo que solo siete tenistas más han conseguido. El chico de El Palmar de 22 años ya come en la mesa de Fred Perry, Donald Budge, Roy Emerson, Rod Laver, Andre Agassi, Roger Federer, Rafa Nadal y Novak Djokovic. Casi nada para Carlos, que parece no tener techo.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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