Hablar de guerra tecnológica y comercial nos lleva a posar la mirada sobre Estados Unidos y China. Son los que dos que protagonizan el gran conflicto entre vetos y una carrera por la independencia tecnológica. Pero entre Países Bajos y China hay una montada de mírame y no me toques. En el ojo del huracán está Nexperia, una empresa china de semiconductores, pero con sede en Países Bajos. Tras una ruptura pública y una guerra civil entre las dos sedes, Nexperia China acaba de amenazar con algo muy gordo: son capaces de fabricar obleas de 12 pulgadas… y la unidad en Europa no.
Y es algo que suma a esa soberanía tecnológica que persigue China.
Resumen del salseo. Antes de entrar en materia, conviene hacer un repaso porque la historia ha pasado de 0 a 100 en muy pocos meses. Nexperia es un fabricante que se originó a partir de la escisión de la empresa neerlandesa NXP Semiconductors. Son, como su nombre indica, una empresa de semiconductores, el material con el que se crean los chips que llevan todos nuestros dispositivos. China lleva años , incluso antes del veto de Trump, queriendo consolidar su industria de semiconductores, y compró Nexperia en 2017 por 2.750 millones de dólares.
La sede estaba en Países Bajos, pero el propietario era un consorcio chino respaldado por el gobierno del país. En octubre de 2025, llegó la sorpresa: Países Bajos confiscó Nexperia por sorpresa, permitiendo al país el control total de sus operaciones. ¿Objetivo? Proteger los chips de Europa. ¿Consecuencia? Movimiento muy arriesgado en unas relaciones con China que ya estaban deterioradas.
El siguiente movimiento fue la ruptura de la parte china de Nexperia con la europea, la paralización del envío de chips que amenazó durante un tiempo la producción automovilística mundial y unas comunicaciones totalmente rotas entre ambas partes. No es que la empresa se dividiera en dos entes separados: es que era un cuerpo con dos cerebros. Y no se hablaban.
En Xataka
El problema no es que Europa haya "expropiado" Nexperia a una empresa China: es que aprobó su venta hace apenas un año
Ojito que la lío. Con esto dicho, volvemos al presente. Aunque las relaciones seguían muy tensas, parecían haberse aliviado un poco hasta que, hace unos días, el Ministerio de Comercio de China advirtió que las tensiones entre Nexperia Países Bajos y Nexperia China volvían a florecer. Parece ser que la parte neerlandesa había desactivado las cuentas profesionales de todos sus empleados en China (hablamos de sistemas clave de trabajo como Office 365 y similares) y China dijo “¿sí? Pues no te envío materiales para fabricar obleas”.
Desde China, esta acción se catalogó como algo imperdonable al “interrumpir de forma grave la producción y operaciones normales de la empresa”. Y llegó la amenaza: “si surge una nueva crisis en la producción y cadenas de suministro globales de semiconductores, la culpa será de Países Bajos”. Esto es algo que afectaría, sobre todo, a la industria automotriz, y bastante tenemos ya con la crisis de la RAM.
Poco después, el 6 de marzo, Nexperia China informó que muchas operaciones ya se habían reanudado y Nexperia Países Bajos, sin negar la acción, cuestionó si realmente había sido tan grave para la parte china como lo estaban pintando.
Las obleas de 12 pulgadas. La parte neerlandesa estaba muy bien posicionada en fabricación de obleas y las suministraba a Nexperia China antes de que dejaran de hablarse. Desde entonces, la parte china ha conseguido proveedores y ha mejorado su tecnología por su cuenta. Y no les está yendo mal.
En un comunicado publicado por Nexperia China, la empresa afirmó haber arrancado con la producción a pequeña escala de obleas de 12 pulgadas. En ellas, “imprime” los mismos componentes que también se fabrican en la parte neerlandesa, pero con un matiz: las obleas chinas son más grandes.
Cuanto mayor es la oblea, más se puede “imprimir” en ella y más fácil es desarrollar una producción a gran escala. Esto implica más chips a menores precios debido a la economía de escala. Según la parte china, Nexperia Países Bajos no puede fabricar obleas de 12 pulgadas en las instalaciones europeas, por lo que ahora son ellos los que tienen la ventaja.
Una oblea
Y en detalle. Cuanto más grande la oblea, más se puede "imprimir" y más chips pueden salir de una misma oblea
Suministro local. Esto tiene dos implicaciones. Por un lado, lo que comentamos: economía de escala y la capacidad para que los fabricantes de automóviles compren a China en lugar de a Países Bajos. Por otro, la demostración de que se las pueden apañar por su cuenta con otros proveedores.
Ahora bien, se estima que la planta de Shanghái tiene una capacidad de producción de 30.000 obleas al mes frente a las 83.000 de Nexperia en Hamburgo, pero claro, si han dado con la clave para producir obleas más grandes, al final menos obleas pueden rendir más. Y más allá de todo, es una demostración de hasta qué punto las dos partes van por caminos separado y, en recientes comunicaciones, ninguna tiene intención de arreglar las cosas.
Y, al final, es un ejmeplo más de algo más grande: actualmente es imposible separar tecnología global de geopolítica.
Imágenes | Steve Jurvetson, John McMaster
En Xataka | España se juega su futuro en la industria de los semiconductores a una sola carta: los chips de galio
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La noticia
La guerra civil en Nexperia firma un nuevo capítulo: la parte china tiene un arma imposible para la europea
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alejandro Alcolea
.
La guerra civil en Nexperia firma un nuevo capítulo: la parte china tiene un arma imposible para la europea
Nexperia China afirma que tienen la capacidad para fabricar obleas de semiconductores de 12 pulgadas... y la Nexperia Europa no
Esto puede inclinar la balanza a favor de la industria China (y de su objetivo de independencia tecnológica)
Hablar de guerra tecnológica y comercial nos lleva a posar la mirada sobre Estados Unidos y China. Son los que dos que protagonizan el gran conflicto entre vetos y una carrera por la independencia tecnológica. Pero entre Países Bajos y China hay una montada de mírame y no me toques. En el ojo del huracán está Nexperia, una empresa china de semiconductores, pero con sede en Países Bajos. Tras una ruptura pública y una guerra civil entre las dos sedes, Nexperia China acaba de amenazar con algo muy gordo: son capaces de fabricar obleas de 12 pulgadas… y la unidad en Europa no.
Y es algo que suma a esa soberanía tecnológica que persigue China.
Resumen del salseo. Antes de entrar en materia, conviene hacer un repaso porque la historia ha pasado de 0 a 100 en muy pocos meses. Nexperia es un fabricante que se originó a partir de la escisión de la empresa neerlandesa NXP Semiconductors. Son, como su nombre indica, una empresa de semiconductores, el material con el que se crean los chips que llevan todos nuestros dispositivos. China lleva años , incluso antes del veto de Trump, queriendo consolidar su industria de semiconductores, y compró Nexperia en 2017 por 2.750 millones de dólares.
La sede estaba en Países Bajos, pero el propietario era un consorcio chino respaldado por el gobierno del país. En octubre de 2025, llegó la sorpresa: Países Bajos confiscó Nexperia por sorpresa, permitiendo al país el control total de sus operaciones. ¿Objetivo? Proteger los chips de Europa. ¿Consecuencia? Movimiento muy arriesgado en unas relaciones con China que ya estaban deterioradas.
Ojito que la lío. Con esto dicho, volvemos al presente. Aunque las relaciones seguían muy tensas, parecían haberse aliviado un poco hasta que, hace unos días, el Ministerio de Comercio de China advirtió que las tensiones entre Nexperia Países Bajos y Nexperia China volvían a florecer. Parece ser que la parte neerlandesa había desactivado las cuentas profesionales de todos sus empleados en China (hablamos de sistemas clave de trabajo como Office 365 y similares) y China dijo “¿sí? Pues no te envío materiales para fabricar obleas”.
Desde China, esta acción se catalogó como algo imperdonable al “interrumpir de forma grave la producción y operaciones normales de la empresa”. Y llegó la amenaza: “si surge una nueva crisis en la producción y cadenas de suministro globales de semiconductores, la culpa será de Países Bajos”. Esto es algo que afectaría, sobre todo, a la industria automotriz, y bastante tenemos ya con la crisis de la RAM.
Poco después, el 6 de marzo, Nexperia China informó que muchas operaciones ya se habían reanudado y Nexperia Países Bajos, sin negar la acción, cuestionó si realmente había sido tan grave para la parte china como lo estaban pintando.
Las obleas de 12 pulgadas. La parte neerlandesa estaba muy bien posicionada en fabricación de obleas y las suministraba a Nexperia China antes de que dejaran de hablarse. Desde entonces, la parte china ha conseguido proveedores y ha mejorado su tecnología por su cuenta. Y no les está yendo mal.
En un comunicado publicado por Nexperia China, la empresa afirmó haber arrancado con la producción a pequeña escala de obleas de 12 pulgadas. En ellas, “imprime” los mismos componentes que también se fabrican en la parte neerlandesa, pero con un matiz: las obleas chinas son más grandes.
Cuanto mayor es la oblea, más se puede “imprimir” en ella y más fácil es desarrollar una producción a gran escala. Esto implica más chips a menores precios debido a la economía de escala. Según la parte china, Nexperia Países Bajos no puede fabricar obleas de 12 pulgadas en las instalaciones europeas, por lo que ahora son ellos los que tienen la ventaja.
Una oblea Y en detalle. Cuanto más grande la oblea, más se puede "imprimir" y más chips pueden salir de una misma oblea
Suministro local. Esto tiene dos implicaciones. Por un lado, lo que comentamos: economía de escala y la capacidad para que los fabricantes de automóviles compren a China en lugar de a Países Bajos. Por otro, la demostración de que se las pueden apañar por su cuenta con otros proveedores.
Ahora bien, se estima que la planta de Shanghái tiene una capacidad de producción de 30.000 obleas al mes frente a las 83.000 de Nexperia en Hamburgo, pero claro, si han dado con la clave para producir obleas más grandes, al final menos obleas pueden rendir más. Y más allá de todo, es una demostración de hasta qué punto las dos partes van por caminos separado y, en recientes comunicaciones, ninguna tiene intención de arreglar las cosas.
Y, al final, es un ejmeplo más de algo más grande: actualmente es imposible separar tecnología global de geopolítica.