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Ciencia

La homeopatía no sirve como tratamiento médico, concluye un enorme estudio español

La homeopatía no sirve como tratamiento médico, concluye un enorme estudio español
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La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios asegura que la homeopatía representa un riesgo para la salud al usarse como sustituto de tratamientos científicamente validados.
Fernanda GonzálezSalud22 de abril de 2026práctica alternativa presentan limitaciones metodológicas importantes, como tamaños de muestra reducidos, periodos de seguimiento insuficientes y sesgos en los procesos de aleatorización. De acuerdo con el Ministerio de Sanidad español, “a medida que aumenta la calidad y el rigor de los ensayos clínicos, el supuesto efecto de la homeopatía disminuye hasta desaparecer”.

informe de la AEMPS también señala que los principios fundamentales de la homeopatía entran en conflicto con las leyes de la física y la farmacología modernas. Esta práctica se basa en el llamado principio de similitud, que sostiene que “lo semejante se cura con lo semejante”. En términos prácticos, esto implica que una sustancia capaz de provocar ciertos síntomas en una persona sana podría emplearse, en dosis muy bajas, para tratar a un paciente que presenta esos mismos síntomas. Aunque esta idea tiene antecedentes históricos, el documento enfatiza que no existe evidencia científica que respalde su eficacia terapéutica.

Además, el proceso de elaboración de los productos homeopáticos se caracteriza por diluciones sucesivas y extremas de los compuestos activos, acompañadas de agitaciones vigorosas destinadas a potenciar su supuesto efecto. No obstante, el informe subraya que este planteamiento carece de sustento científico. Por ejemplo, en una dilución 12 CH (que consiste en mezclar una parte de la sustancia original con 100 partes de disolvente en 12 ocasiones consecutivas) resulta prácticamente imposible que permanezca una sola molécula del ingrediente inicial. Esto eliminaría cualquier relación causal entre el preparado y un posible efecto terapéutico.

En este contexto, la ministra de Sanidad, Mónica García, ilustró la magnitud de estas diluciones al señalar que “muchas de estas sustancias están tan diluidas que es literalmente como disolver un sobre de azúcar en el mar Mediterráneo”.

En cuanto a la seguridad, el informe reconoce la existencia de reacciones adversas, algunas de ellas graves, incluidas reacciones alérgicas e intoxicaciones derivadas de errores en la dosificación. Asimismo, se documentan al menos 14 muertes asociadas al uso de estos productos. Sin embargo, la AEMPS destaca que el principal riesgo no radica en los preparados en sí, sino en la decisión de abandonar, sustituir o retrasar tratamientos eficaces y validados científicamente en favor de una terapia considerada erróneamente como inofensiva por su supuesto origen natural.

autoridades sanitarias tienen registrados 976 preparados de este tipo que han acreditado su seguridad. Sin embargo, no existe ningún producto homeopático autorizado con indicación terapéutica, por lo que no pueden promocionarse con fines curativos ni garantizar eficacia frente a enfermedad alguna.

La advertencia de la AEMPS se alinea con una tendencia internacional cada vez más marcada. Diversos países han desaconsejado el uso de la homeopatía e incluso han retirado el apoyo financiero público a esta práctica. En Reino Unido, el Comité de Ciencia y Tecnología recomendó suspender su financiación y exigir advertencias claras en el etiquetado sobre la falta de evidencia. Francia adoptó una medida similar en 2021, mientras que en Alemania se prevé la eliminación de su cobertura dentro del seguro médico público.

Por su parte, en Australia, el National Health and Medical Research Council concluyó que la homeopatía no debe emplearse para tratar enfermedades crónicas o graves. En Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos y la Comisión Federal de Comercio clasifican estos productos como “nuevos medicamentos no aprobados”, obligando a incluir advertencias explícitas sobre la ausencia de pruebas científicas que respalden su funcionamiento.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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