Después de meses de conflicto existe hoy una posibilidad razonable de abrir una etapa diferente
Regala esta noticia Añádenos en Google Una de las concentraciones de los trabajadores de Airbus. (EP)Mariano Hoya Callosa
Secretario general UGT-FICA
22/09/2026 a las 00:10h.Airbus no es una empresa cualquiera. Es una pieza esencial de la industria europea y uno de los principales activos tecnológicos y estratégicos de España. ... Más de 14.000 empleos directos cualificados, una red de más de 1.150 proveedores y 780 pymes, cerca de 550 millones de euros anuales destinados a I+D+i y alrededor del 60% de nuestras exportaciones aeroespaciales y de defensa dan una idea de su dimensión. Pero su importancia va más allá de las cifras. Programas como el A400M, el C295 o el futuro FCAS sitúan a Airbus en el centro de una cuestión cada vez más determinante: la autonomía industrial y tecnológica de España y de Europa.
La huelga sostenida por la plantilla desde el pasado mes de julio debe entenderse también desde esa perspectiva. Ha sido un conflicto prolongado y difícil, pero desarrollado por trabajadores y trabajadoras conscientes de la importancia de la compañía y de su propia responsabilidad dentro de ella. El seguimiento de las movilizaciones ha mostrado un grado de unidad que no puede ignorarse y ha servido para recordar algo elemental: la competitividad de una empresa intensiva en conocimiento depende también de su capacidad para reconocer, cuidar y retener a quienes poseen ese conocimiento.
Después de meses de conflicto existe hoy una posibilidad razonable de abrir una etapa diferente. La mediación del Ministerio de Industria ha permitido alcanzar un documento que contiene avances significativos: incrementos salariales vinculados al IPC, una recuperación adicional acumulada del 7,95% durante cuatro años y el reconocimiento del teletrabajo con una referencia expresa a los dos días semanales que estuvieron en el origen del conflicto. Se incorporan además la retirada del recurso judicial relacionado con el abono de la incapacidad temporal y la devolución de las cantidades descontadas, junto con compromisos sobre vacaciones, comedor, transporte y carga de trabajo.
La propuesta que se debe someter a refrendo es fruto directo de estos meses de movilización y negociación y debe valorarse por los avances que incorpora y por la oportunidad que abre para superar el conflicto y construir unas relaciones laborales diferentes. Una salida digna es precisamente aquella que transforma el esfuerzo colectivo en mejoras concretas y permite iniciar una nueva etapa sobre bases más sólidas, asentada en el respeto, el diálogo y la confianza. Esa posibilidad está hoy sobre la mesa. Ahora corresponde a la plantilla, con plena libertad y responsabilidad, valorarla y decidir sobre su futuro. La decisión les pertenece exclusivamente.
Quienes han sostenido la movilización, asumido sus costes y hecho posible con su firmeza que la negociación avanzara deben poder decidir sobre su resultado. Hacerlo mediante un referéndum claro, con todas las garantías y con pleno conocimiento del contenido sometido a votación. Sin tutelas, sin interferencias y sin convertir controversias jurídicas en obstáculos que terminen desplazando la voluntad de quienes son los verdaderos protagonistas del conflicto.
Decidir libremente significa también decidir responsablemente. Valorar lo conseguido, lo que queda por conseguir y el escenario que se abre a partir de ahora. El documento alcanzado ofrece una oportunidad para cerrar dignamente esta etapa y, sobre todo, para comenzar otra. Airbus debe corresponder a ese esfuerzo reforzando su apuesta por España, con inversiones, empleo y carga de trabajo para sus centros de Getafe, Illescas, Sevilla, Cádiz y Albacete.
Hay mucho más en juego que el desenlace de un conflicto laboral. Está en juego cómo quiere Airbus relacionarse con su plantilla y qué posición ocuparán sus centros españoles en los grandes programas industriales y tecnológicos de los próximos años.
La plantilla ha demostrado durante estos meses firmeza, unidad y responsabilidad. Ahora ha llegado su hora: la de apoyar una propuesta que recoge avances importantes, ofrece una salida digna al conflicto y permite mirar hacia adelante. Y hacerlo libremente, con la responsabilidad que siempre ha demostrado. Porque quienes han hecho posible la Airbus de hoy deben tener también la última palabra sobre la Airbus del futuro.
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