La lectura solo funciona como actividad lúdica si se disfruta con ella. Si eso no se da, creo que no hay solución
Regala esta noticia Añádenos en Google Una persona leyendo un libro. (Archivo)Juan Bas
24/09/2026 a las 00:04h.En una vieja viñeta de humor gráfico de Chumy Chúmez se ve a una muchedumbre cabreada que marcha tras una pancarta en la que pone: « ... No sabemos leer». Y detrás, un hombrecillo con cara triste que enarbola él solo otra pancarta en la que ha escrito: «Yo, sí. Pero solo leo chorradas».
Pero hay que conseguir que al menos sepan leer con atención un texto de una longitud mayor que lo mínimo. Estas breves columnas de opinión tienen 470 palabras. Si es cierta tanta dispersión, que no sean capaces de comprender el conjunto porque la parte final es como si no la hubieran leído, resulta catastrófico. A mejorar esta capacidad sí se puede entrenar, así como a leer, a enseñar a leer comprendiendo, porque lo que se ha revelado es casi analfabetismo funcional. Sin embargo, que aminoren la adicción al bombardeo constante de la pantalla del móvil, probablemente el mayor factor de alienación, parece todavía más difícil que insuflar amor por la lectura. El retrato arroja el balance de la ignorancia y de su perversión: la jactancia de ser ignorante, el prestigio de no saber nada; a lo que va unido el desdén por el esfuerzo y no ya la incapacidad de ejercitar un pensamiento crítico, sino el mero pensamiento, que será tan pobre como lo sea el lenguaje mental.
Ignorancia de jóvenes y estupidez de adultos son los raíles bien engrasados por la incultura y la falta de criterio por los que avanza la manipulación, el desdén por el valor de las libertades, la eficacia de las mentiras y la escalada de los extremismos más ofuscados.
Menos mal que los ejemplos de cultura de los próceres no faltan. En un reciente telediario, el ministro Albares soltó un 'preveer' que dio gloria oírlo. Lo que demuestra que no ha visto escrito en ningún lado que es «prever» o, peor aún, no se ha fijado.
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