Yoti, la empresa que desarrolla la tecnología que hace análisis facial, asegura que ha corregido algunas de estas fallas. “También ofrecemos nuestra propia tecnología anti-suplantación de identidad, MyFace, para garantizar que una persona real complete la verificación de edad y que un menor no utilice una foto, un video o una máscara de una persona mayor”, indicó la empresa en un comunicado. No obstante, la responsabilidad de que esta tecnología sea utilizada recae en las plataformas.
Ese es el otro problema que evita que la ley australiana tenga éxito. Las redes sociales no parecen estar cumpliendo con su parte. "En ninguna app me pidieron que verificara mi edad", dijo Amelie, de 16 años, en otro testimonio recogido por la ABC. Cuando la prohibición entró en vigor, 4.7 millones de usuarios menores de edad vieron sus cuentas bloqueadas o desactivadas. Desde entonces, muchos han logrado crear perfiles nuevos y sin pasar por un proceso de verificación de edad.
“Somos plenamente conscientes de ello, y por eso dije, antes del 10 de diciembre, cuando entró en vigor la prohibición, que nunca esperamos la perfección. Ni mucho menos”, dijo Anika Wells, ministra de Comunicaciones del gobierno australiano. “Esto siempre iba a tener un aspecto desordenado; es un ejemplo a nivel mundial”.
Aunque las empresas detrás de estas plataformas se han comprometido a respetar la prohibición, las autoridades australianas dudan de sus pronunciamientos. "Big tech quiere que esto fracase, ¿sabes?", dijo la ministra Wells. "Big tech quiere asegurarse de que esto parezca un desastre y que la gente hable de que no funciona, para poder darse por vencidas y decirles a todos los demás países que están observando que no se molesten." La comisionada de eSafety ya está investigando a cinco plataformas.
en plataformas de videojuegos y mensajería, limitando el contacto con desconocidos. Las autoridades sostienen que estas medidas buscan proteger la salud mental y el bienestar de los jóvenes frente a contenidos nocivos y dinámicas que fomentan la adicción digital.Aunque el gobierno asegura que nueve de cada diez padres de familia aprueban estas medidas, estas no han dejado de generar un intenso debate en el Reino Unido. Sus defensores consideran que la iniciativa es necesaria para hacer frente a los efectos negativos de las redes sociales, mientras que sus críticos cuestionan su eficacia y advierten sobre problemas de privacidad y de aplicación práctica. También existe preocupación por la experiencia de Australia, donde muchos menores han conseguido eludir las restricciones mediante cuentas falsas o redes privadas virtuales (VPN), lo que ha llevado a algunos expertos y políticos a proponer regulaciones más estrictas de las plataformas en lugar de una prohibición general.