A medida que avanza la investigación secreta de la presunta financiación irregular del PSOE aumentan las sospechas de que las distintas causas de corrupción que afectan al Gobierno, al Partido Socialista y al ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero son piezas de un mismo puzle que comienzan a encajar.
En este rompecabezas que el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, la Fiscalía Anticorrupción y la UCO tratan de descifrar hay un elemento especialmente llamativo a los ojos de los investigadores: cómo la influencia del ex presidente Zapatero en Pedro Sánchez vino acompañada de los bandazos en política exterior del Gobierno respecto de Venezuela y la posibilidad real de que la contrapartida oculta fuese la financiación irregular del PSOE.
En la actualidad, el juez Moreno investiga dos vías de presunta financiación opaca en Ferraz, según ha podido constatar EL MUNDO a través de distintas fuentes del caso. Por un lado, el denominado por los investigadores como pitufeo, es decir, las presuntas comisiones ilegales pagadas por constructores que habrían sido camufladas por el Partido Socialista como donaciones y, por otro, la vía de financiación venezolana, a través de los cupos de petróleo.
En este contexto, hay piezas del puzle que comienzan a repetirse en sumarios distintos. Por ejemplo, ocurre con la sociedad Apamate, una de las partes firmantes del contrato ficticio de 15 millones de euros vinculado a la financiación del PSOE y también al ex presidente Zapatero. Esta sociedad, Apamate Corporate and Trust, S.L., estaba controlada por el empresario venezolano Francisco Flores, estrecho amigo del ex líder del PSOE.
Además, Apamate fue cliente de Análisis Relevante, la empresa que la Audiencia Nacional sospecha que fue creada para camuflar las comisiones ilegales que habría cobrado supuestamente el ex presidente Zapatero, derivadas del tráfico de influencias que habría desplegado a nivel internacional.
No en vano, la Udef se incautó de un contrato, fechado el 30 de julio de 2020, que incluía unos honorarios de 120.000 euros y en el que lo más llamativo resultaba que la letra pequeña del mismo era «idéntica» al suscrito entre Análisis Relevante y Plus Ultra. El «alcance de los servicios» incluía la «entrega de un informe mensual sobre las claves relevantes de la situación política, económica y social en el mundo (...), asesoramiento continuado sobre distintos países y organizaciones internacionales, así como sobre sus políticas concretas (...), asesoramiento continuado en materias relacionadas con la preparación de discursos y presentaciones».
Pero las coincidencias no acaban aquí. La sospecha es que la caída en desgracia de Ábalos para Sánchez vino acompañada de un empoderamiento de Zapatero dentro del Gobierno. Hoy este periódico desvela cómo el empresario Víctor de Aldama informaba a la ex vicepresidenta de Venezuela Delcy Rodríguez, en un mensaje fechado en octubre de 2021, de que «la relación de Z con el 1 es mucho mejor que antes», en alusión a Sánchez, al que sus subordinados denominaban como «el uno» o «el one».
Además, el rompecabezas continúa cogiendo forma respecto de otro ex secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, también imputado por corrupción. Según ha podido saber este medio, la documentación de Cerdán que en estos momentos está siendo analizada por la UCO refuerza los indicios sobre el cobro de comisiones irregulares por quien también fuera mano derecha del presidente Pedro Sánchez. Las piezas del puzle apuntan, una vez más, a que parte de esas comisiones habrían acabado en las cuentas de Ferraz.
Y aquí es donde el testimonio del empresario Víctor de Aldama vuelve a ser clave. El conseguidor ha confesado en esta pieza secreta el pago de mordidas en negro por parte de constructores que financiaban al PSOE a cambio de los amaños de adjudicaciones que obtenían en el Ministerio de Transportes.