Miguel Ángel Reviejo a la entrada del pueblo, después de ayudar a luchar desde el sábado contra el fuego. E.E. Sotillo de La Adrada
Reportajes La lucha heroica contra el fuego de Miguel Ángel y un centenar de vecinos del pueblo de Ayuso: "Lo hemos librado de las llamas"Los vecinos junto con la UME y los bomberos vivieron una situación "crítica porque empezó a quemarse la carretera, si hubiese cruzado hubiese sido una catástrofe".
Siguen luchando contra el fuego en brigadas para "evitar que se reproduzca".
Ayudan a salvar el pueblo con "cisternas de ganaderos, perimetrando o cortando ramas", aunque la virulencia del fuego ha sido extrema.
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Iranzu G. Vergara Publicada 28 julio 2026 02:47hMiguel Ángel Reviejo junto con alrededor de 70 vecinos de Sotillo de La Adrada (Ávila) regresaron al pueblo después de ser evacuados para ayudar a luchar contra el incendio que acechaba el pueblo con una virulencia extrema.
Había orden de desalojo, pero también el pueblo es su hogar donde están sus recuerdos, su vida y sus casas. No podían dejarlo a su suerte.
Sotillo de la Adrada por la noche en un momento crítico por la fuerza del fuego.
Desde ese momento, los que pudieron no dudaron ni un segundo en ponerse a ayudar junto a la UME -Unidad Militar de Emergencia- y a los bomberos para tratar de frenar el fuego.
"Tienen que mandar medios, estamos todos los vecinos desesperados, el fuego lo está devorando y seguimos sin ayuda", este era el mensaje de Reviejo a EL ESPAÑOL pasadas las diez de la noche del sábado.
Así desde el sábado continúan luchando contra el fuego con todo lo que podían, "sin dormir durante más de 24 horas" porque el incendio no da tregua.
Sotillo de la Adrada rodeado por las llamas de fuego del incendio de la Sierra Oeste. E.E.
Atrapados en la carretera
Hay zonas que "se han ido apagando solas", cuenta Reviejo a EL ESPAÑOL, otras han necesitado la ayuda de bomberos y UME.
Pero el dicho popular de "el pueblo salva al pueblo" también se está cumpliendo en este caso en Sotillo.
Los vecinos están haciendo lo que pueden "cortando ramas, echando agua con cisternas de los ganaderos, perimetrando y ayudando a cortar el fuego".
La suerte es que en la ladera de la montaña, hay tramos por los que el fuego no ha pasado, ya que fue muy rápido y se dirigió hacia Santa María y Casillas.
KESPVID260727_1003744335918"Hemos librado el pueblo con la ayuda de la UME que empezaron a perimetrarlo todo", relata Reviejo a EL ESPAÑOL.
Por eso, cuando el fuego se empezó a acercar a la carretera y vivieron una situación muy crítica y "angustiosa".
Así han vivido "una noche muy dura" porque tuvieron "una gran batalla contra el fuego".
Las pavesas -partículas que se mueven en los incendios por el aire- empezaron a saltar, "se empezó a quemar el carril contrario" y muchas de las personas que estaban ayudando "se quedaron atrapados en la carretera".
Un momento difícil para todo el pueblo, pero no dudaron ni un segundo en "bajar todos a la carretera a ayudar", asegura este vecino.
En mitad de la voracidad del fuego que se abalanzaba sobre ellos, el trabajo de los bomberos y la UME fue crucial para impedir que cruzase y fuese a más.
El problema estaba en que "si cruzaba el fuego al otro lado iba a ser una catástrofe" porque los vecinos tienen guardado el ganado en la carretera hacia abajo, porque "la gente que ha visto peligro, lo ha movido a otras fincas o a distancia del pueblo", explica.
Además, en esa zona al otro lado de la carretera están "los pajares, hay butano, el polígono industrial, fincas privadas de difícil acceso y un convento".
Por eso era algo "crítico" que no cruzase la carretera, algo que consiguieron impedir.
"Angustia e impotencia"
El fuego no da tregua, los días pasan y el cansancio acumulado empieza a sentirse en los vecinos de todos los pueblos afectados por el fuego, como es Sotillo de la Adrada.
Pero no van a abandonar el lugar en ningún momento.
Se organizan en cuadrillas y se coordinan para ir "a las partes donde los bomberos o la UME han ido apagando el fuego" para tratar de evitar que se reavive, explica este vecino a EL ESPAÑOL.
Vecinos de Sotillo de la Adrada tratando de apagar el fuego en el monte.
Las jornadas son largas, duras y un trabajo incansable de días a sus espaldas.
Por eso, agradecen que no les ha faltado de nada en ningún momento desde que están en el pueblo donde "todo está cerrado, no hay tiendas, no hay panadería, no hay nada porque la gente no está".
Algún vecino -no saben quién es- se está encargando de "salir a por comida" y llevar al ayuntamiento que lo tienen como punto de referencia "bocadillos, agua y bebida" para que los vecinos que están luchando contra las llamas puedan reponer fuerzas antes de continuar con el trabajo.
Un oasis en mitad de todo el drama y el cruento panorama al que se enfrentan minuto a minuto en el pueblo.
Así entre todos unen fuerzas, todas las que pueden, para salir adelante y continuar día tras día aunque el cansancio vaya haciendo mella entre ellos.
Un desastre y una angustia que esperan tenga un final pronto, pero reconocen que "todo depende del aire que haga y de que vaya hacia una zona o hacia otra". Según hacia dónde se dirija el incendio y el pronóstico de aire que haya, ellos se mueven hacia una zona u otra.
Sin embargo, a pesar de su lucha y de todo el esfuerzo mantienen la humildad que a la gente de esta localidad -como de muchas otras- le caracteriza: "Somos una pieza muy pequeña en esta situación tan compleja", reconoce y agradece la gran labor de todos los servicios de emergencias trabajando junto a ellos.
Más prevención
Lo que piden los vecinos de este pueblo es "que haya más prevención con brigadas de gente del pueblo, o que estén más repartidas", relatan a EL ESPAÑOL.
Al final, no es fácil "prever este tipo de incendios y limpiar los montes enteros es algo inasumible", reconocen porque "no hay personal ni medios para limpiar 30.000 hectáreas de monte".
Por eso, son conscientes de que es algo "que las administraciones no pueden asumir" y Reviejo afirma que "no se pueden exigir cosas imposibles".
Sin embargo, sí que remarca la importancia de perimetrar carreteras, pueblos, o destinar más brigadistas para estas labores. Aunque asegura que "toda la gente, las cuadrillas que van al monte hacen todo lo que pueden y está en su mano para tener los montes limpios".
Ahora lo que les queda es esperar a que la dirección del viento cambie, los trabajos de extinción empiecen a ser efectivos y a mantener controlado el fuego y poco a poco, puedan volver a sus casas y a su pueblo que ha sido asolado por el fuego.
Aunque todavía hay trabajo por hacer y los vecinos de Sotillo de la Adrada no van a descansar y van a seguir saliendo al monte o a las inmediaciones del pueblo mientras los focos que lo rodean continúen activos.
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