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Dos policías nacionales trasladan a Alberto S. al juzgado el pasado viernes. Edu Botella (EP) La mujer secuestrada en Murcia asegura que su captor la sedaba y maquillaba para ocultar las palizasLa víctima del presunto rapto por sometimiento explica a su entorno que los vídeos difundidos por la defensa fueron grabados tras administrarle ansiolíticos para disimular los golpes
Raúl Hernández
Jueves, 19 de febrero 2026, 13:34
Salma aparece junto a Alberto S., alias El Coletas ... , en comidas familiares e incluso dándose un beso ha sido utilizada por la defensa para sostener que no existió detención ilegal. Sin embargo, la mujer ha ofrecido una explicación distinta a su entorno. LA VERDAD Juan, el amigo que la recibió el día que logró escapar, Salma le confesó por teléfono que las pocas veces que El Coletas la sacaba de la vivienda del carril de las Palomas, en la pedanía murciana de San José de la Vega, la sedaba previamente con ansiolíticos, concretamente trankimazin o diazepam, y la maquillaba para ocultar las marcas de los golpes en el rostro. «Iba sedada, no se enteraba de nada. Hacía el papel que él quería», afirma Juan.La víctima se encuentra actualmente en un centro de acogida bajo protección y continúa en tratamiento médico y psiquiátrico. Según su entorno, sigue acudiendo a un centro hospitalario para curas y revisiones. «Está muy aturdida todavía, pero me dijo que la están tratando muy bien», explica Juan, que mantiene el contacto con ella a través de llamadas supervisadas.
El testimonio busca dar respuesta a las imágenes difundidas por la defensa -a las que LA VERDAD tuvo acceso varios días, pero no va a difundir- en las que ambos aparecen en restaurantes y celebraciones. Para la investigación, esas salidas puntuales no desvirtúan el contexto de coacción. «Estaba sometida bajo amenazas, palizas continuas y coacciones», subrayan fuentes cercanas al caso.
El origen de las lesiones
Salma presenta la pérdida total de visión en el ojo izquierdo, un hundimiento en el lado derecho del cráneo, tres puñaladas cicatrizadas en el abdomen, fracturas en muñecas, costillas y un codo, ausencia de piezas dentales y marcas de perdigones. Cuando escapó, llegó acompañada por Juan a un centro de salud con la cabeza abierta y el cuerpo cubierto de hematomas. La médica activó el protocolo y avisó a la Policía Nacional. El forense deberá determinar el origen de esas heridas.
Mientras tanto, el procedimiento continúa en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Murcia, que deberá esclarecer si se trató de una relación consentida, como mantiene el acusado, o de un rapto por sometimiento prolongado bajo amenazas y violencia continuada.
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