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La nao Isabela, una venta de esclavos disfrazada y un clérigo ambiguo: la llegada de Squanto a Málaga

La nao Isabela, una venta de esclavos disfrazada y un clérigo ambiguo: la llegada de Squanto a Málaga
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El Archivo Provincial atesora la extraña transacción que permitió a Hunt ganar 400 reales por cada uno de los 25 'indios' que secuestró

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Investigación La nao Isabela, una venta de esclavos disfrazada y un clérigo ambiguo: la llegada de Squanto a Málaga

El Archivo Provincial atesora la extraña transacción que permitió a Hunt ganar 400 reales por cada uno de los 25 'indios' que secuestró

Nuria Triguero

Sábado, 4 de abril 2026, 23:39

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Newfoundland

1605. Raptado en Patuxet (Massachusetts), lo trasladan a Londres.

 

1614. Ese año lo trasladan de vuelta a Patuxet, vuelve a ser capturado y llevado a Málaga para venderlo como esclavo. Vive en Málaga 4 años, tras ser liberado.

 

1618. Viaja a Londres, intenta regresar a Patuxet vía Newfoundland (Isla de Terranova, Canadá), pero es capturado de nuevo enviado de vuelta a Londres.

 

1619. Finalmente, consigue regresar a Patuxet.

Newfoundland

1605. Raptado en Patuxet (Massachusetts), lo trasladan a Londres.

 

1614. Ese año lo trasladan de vuelta a Patuxet, vuelve a ser capturado y llevado a Málaga para venderlo como esclavo. Vive en Málaga 4 años, tras ser liberado.

 

1618. Viaja a Londres, intenta regresar a Patuxet vía Newfoundland (Isla de Terranova, Canadá), pero es capturado de nuevo enviado de vuelta a Londres.

 

1619. Finalmente, consigue regresar a Patuxet.

Newfoundland

1605. Raptado en Patuxet (Massachusetts), lo trasladan a Londres.

 

1614. Ese año lo trasladan de vuelta a Patuxet, vuelve a ser capturado y llevado a Málaga para venderlo como esclavo. Vive en Málaga 4 años, tras ser liberado.

 

1618. Viaja a Londres, intenta regresar a Patuxet vía Newfoundland (Isla de Terranova, Canadá), pero es capturado de nuevo enviado de vuelta a Londres.

 

1619. Finalmente, consigue regresar a Patuxet.

El licenciado Reales dio a Hunt 400 reales por cada uno de los secuestrados. ¿Cómo se justificó, si se suponía que no era una venta de esclavos? Pues la escritura refiere que ese pago es para compensar los gastos que le habían ocasionado los «salvajes» al capitán inglés durante su cautiverio. Una cínica explicación que queda al descubierto cuando, años después, el propio Squanto reveló su historia: Thomas Hunt los engañó para que subieran al barco y los secuestró, intentó venderlos sin éxito en Gibraltar y al fin lo hizo en Málaga, poniéndolos en manos «de unos frailes», según él refirió.

«Nunca pensó Hunt que le costaría tanto venderlos como esclavos, ignorando las leyes que se apoyaban en el testamento de Isabel la Católica sobre el trato que se debería dar a los moradores del nuevo mundo descubierto, así como las que respetaban la orden del papa Pablo III que en 1537 había proclamado que los indios eran verdaderos hombres y no deberían ser privados de su libertad y reducidos a nuestro servicio como animales brutos. Cuando se encontró de frente con el problema y con las autoridades que le impedían culminar su negocio, concertó con Juan Bautista Reales la venta encubierta, dándolos en administración, sin esclavitud, por un tiempo de ocho años y que luego fueran libres», explica la investigadora.

No fueron ocho años, sino dos, según Ruiz García, los que pasó en Málaga Squanto. Dejó la ciudad cuando consiguió embarcar, «de forma aún no muy clara», en un navío inglés que le llevó hasta Londres, donde estuvo empleado en los astilleros de Jonh Slaney durante cuatro años. Una vez aprendió inglés, éste lo envió a la colonia de Terranova a trabajar como intérprete y asesor. Y mientras estaba allí, Squanto contactó con el capitán de un barco llamado Thomas Dermer, que había trabajado con el Capitán John Smith, el amigo de Pocahontas. Dermer le pidió ayudar para mediar con los nativos de las tribus Patuxet y Nauset, que estaban furiosos con los ingleses precisamente por las tropelías del capitán Hunt. Ambos se embarcaron en una travesía de mil kilómetros para descubrir que todos los miembros de su tribu habían muerto por la peste.

Squanto se instaló entonces con la Confederación Wampanoag y ejerció de intérprete en la histórica reunión entre su jefe Massasoit y los colonos ingleses que llegaron a Plymouth (Massachussets) en 1620 a bordo del Mayflower. La relación pacífica que allí se estableció permitió sobrevivir y prosperar a los Padres Peregrinos. Y Squanto pronto se convertiría en un miembro integral de la colonia de Plymouth, traduciendo y negociando entre sus gobernadores y los líderes tribales. También enseñó a los inmigrantes cómo utilizar mejor los recursos naturales: por ejemplo, a atrapar anguilas y a plantar maíz utilizando pescado como fertilizante.

A finales de noviembre de aquel año de 1621, los Padres Peregrinos agradecieron a Dios la buena cosecha conseguida con la intercesión de Squanto, y lo festejaron a lo grande entre indios y colonos, naciendo así el primer Día de Acción de Gracias. El protagonista de esta historia murió al año siguiente, en 1622, de una enfermedad.

La historiadora también investigó a Juan Bautista Reales, el protagonista malagueño de aquella venta que no fue venta. «Ejercía un tráfico continuo en el puerto de la ciudad, dando fianzas u obligándose a múltiples contratos, con armadores de barcos y negociantes. Tenía fincas en Churriana, Campanillas, Benalmádena y el Arreijanal, donde tenía un ingenio de azúcar a medias y en sociedad con otro propietario, Francisco Solimán, casa y almacenes en Málaga, un secadero en los Percheles y una casa principal en la calle Ancha de los Percheles, hoy calle Ancha del Carmen», narra Purificación García en su artículo, basándose en el inventario de bienes que se realizó tras su muerte por sus herederos. Entre ellos, por cierto, había tres hijos ilegítimos de dos madres diferentes. El clérigo consiguió permiso de la Corona para legarles su fortuna. ¿Qué hizo con los 25 nativos americanos que recibió del capitán Hunt: los liberó como buen cristiano o los explotó para sus negocios? Eso todavía es una incógnita.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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