Ante el rápido deterioro de su órbita, la NASA decidió intentar una maniobra de rescate casi de película. El plan era sencillo en concepto, pero asombrosamente complejo en ejecución. Una misión robótica alcanzaría al Swift, lo capturaría con unos brazos mecánicos y utilizaría sus propios propulsores para elevar al observatorio hasta una órbita más segura, donde podría continuar trabajando. Para hacerlo, la NASA recurrió a la empresa Katalyst Space Technologies y su nave LINK.
LINK fue lanzada al espacio el 3 de julio de 2026. Sin embargo, durante su puesta en servicio comenzaron los problemas. La nave sufrió fallas en su sistema de control de actitud, encargado de mantenerla correctamente orientada y estable en el espacio. Durante semanas, los ingenieros trabajaron para recuperar el control.
decidió cancelar el rescate. A través de un comunicado, Jared Isaacman, administrador de la agencia, explicó que la decisión se debe a problemas con el control de la nave espacial. LINK ya no capturará a Swift ni elevará su órbita. La nave continuará aproximándose al observatorio para realizar demostraciones de encuentro, navegación y operaciones de proximidad. La agencia espera aprovechar el intento para obtener información que pueda aplicarse en futuras misiones destinadas a reparar, trasladar o prolongar la vida de satélites en órbita.La agencia había advertido desde el principio que se trataba de una misión de alto riesgo. Swift nunca fue construido para ser capturado o reparado en órbita, mientras que LINK fue desarrollado y lanzado a contrarreloj ante el rápido descenso del observatorio.
“La NASA debería estar dispuesta a moverse rápidamente y asumir riesgos inteligentes cuando el retorno potencial valga la pena, y eso es exactamente lo que hicimos con esta misión”, señaló Isaacman.
Sin una intervención que eleve su órbita, Swift continuará perdiendo altitud hasta alcanzar las capas más densas de la atmósfera. Durante la reentrada, una gran parte del observatorio será destruida por el intenso calentamiento y las fuerzas aerodinámicas. Todavía es demasiado pronto para determinar exactamente cuándo y dónde ocurrirá.
Por ahora, la NASA estima que Swift probablemente reingresará en la atmósfera antes de que concluya el año.
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