Adiós al monopolio de los fabricantes: así podrás tomar el control de la información que generan los aparatos conectados de tu hogar
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Regala esta noticia Añádenos en Google (Adobe Stock) 11/10/2026 Actualizado a las 00:18h.El Internet de las Cosas llegó hace más de un cuarto de siglo para cambiarlo todo. En la actualidad, raro es el gadget o electrodoméstico ... que no esté conectado a la red y recopile datos del uso que le damos. Los relojes inteligentes saben cuánto dormimos y caminamos al cabo del día, los robots aspiradores almacenan mapas completos de nuestras viviendas, los televisores están al tanto de nuestros hábitos de visionado... ¡Hasta los coches registran información sobre trayectos y consumos!
Esto significa que, a partir de ahora, los nuevos productos conectados que se comercialicen en la Unión Europea deben estar diseñados para que quienes los usan puedan acceder de forma sencilla, segura y gratuita a los datos que generan. Pero ¿de qué cosas hablamos? Andrés Chomczyk Penedo, investigador de la Universidad Pontificia Comillas y de la Vrije Universiteit Brussel, explica que, aunque la normativa no recoge una lista de objetos (para evitar que quede desactualizada con el paso del tiempo), sí describe tres factores determinantes para considerar a un dispositivo como 'conectado'. «Tiene que obtener, generar o recopilar datos relativos a su uso o entorno, poder comunicarlos y su función principal no ha de ser el almacenamiento, procesamiento o transmisión de los mismos», precisa el experto. Con esta definición, por tanto, podemos incluir desde un televisor inteligente hasta un vehículo eléctrico.
¿Cómo accedo a mis datos?
Vamos ahora a la parte práctica. Pongamos que queremos acceder al consumo de agua registrado por nuestra lavadora, por ejemplo. ¿Cómo lo haríamos? Según Chomczyk, disponemos de una vía directa y otra indirecta. «El primer supuesto contempla la posibilidad del usuario de tomar contacto con los datos directamente desde el dispositivo o servicio que permite su uso. La segunda situación implica pedirlos a la entidad que controla el acceso, quien debe entregarlos al usuario o a quien este designe para recibirlos», señala. Bastará entonces con acceder a la información proporcionada por el aparato (a través de una aplicación móvil o su propia pantalla, si la hubiese) o enviar una solicitud al fabricante mediante las vías que especifique.
La cifra
70,9
%
de ciudadanos de la Unión Europea entre 16 y 74 años que utiliza algún aparato conectado a internet según el último reporte de Eurostat.
Uno de los beneficios directos de escudriñar la información que recogen nuestros dispositivos atañe al sector de las reparaciones. «El Reglamento de Datos puede servir como puente para facilitar la competencia con el propio fabricante, ya que abre la puerta a que los usuarios soliciten la comunicación de los datos relevantes para reparar un producto», prosigue Chomczyk Penedo. Dicho de otro modo: los servicios técnicos oficiales ya no podrán persuadirnos de no visitar otros centros de reparación aduciendo que solo ellos tienen acceso a la información indispensable para solventar un problema con, pongamos, nuestro teléfono móvil.
¿A quién reclamo?
De lo anterior se colige otro de los objetivos de esta ley: que terceros puedan emplear los datos (con nuestro consentimiento) para crear nuevos productos y servicios. Así, a partir de las cifras sobre calorías, pasos o calidad del sueño recopiladas por una pulsera inteligente, otras compañías podrían desarrollar una aplicación que analice por su cuenta dichos parámetros, ofrecer un servicio de entrenamiento personal o potenciar la actividad de los centros de reparación independientes.
Ahora bien, la Data Act contempla mecanismos para evitar usos indebidos. «Los derechos creados por esta norma no pueden vulnerar secretos comerciales del fabricante. Además, existe la obligación de que quienes reciban estos datos no creen productos o servicios que compitan directamente con aquellos de los que se han extraído», precisa el docente. Hablamos en todo caso de datos anonimizados, ya que todos aquellos de carácter personal (nombres, direcciones, correos electrónicos…) ya están cubiertos por el Reglamento de Protección de Datos.
¿Y qué pasa si algún fabricante se niega a brindarnos la información que le pedimos? En este caso, deberíamos presentar una reclamación. La cuestión es a quién, pues debe tratarse de una autoridad aún por concretar. «Siguiendo las tendencias de otros países, cabría esperar que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sea el organismo de aplicación, ya que colabora con la Comisión Europea en todo lo relativo al Reglamento de Mercados Digitales», apuesta Chomczyk Penedo. Sea como fuere, lo importante es que Apple, Xiaomi, Google y similares dejarán de tener la exclusividad sobre unas estadísticas que, a fin de cuentas, nos pertenecen.
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