La energía solar, prometida como la fuente de electricidad más barata y abundante de la historia, se ha topado con un obstáculo geológico y financiero de proporciones críticas. La industria fotovoltaica está sufriendo lo que el Financial Times ha bautizado como un Silver Squeeze (estrangulamiento de la plata), una presión asfixiante derivada de la subida vertiginosa del precio de este metal. Los fabricantes, que llevan años luchando contra márgenes exiguos, ahora "sienten el calor" de una materia prima que se ha vuelto impagable, obligándoles a una carrera tecnológica frenética para eliminarla de sus productos.
No se trata de un simple repunte del mercado. Lo que estamos presenciando es una "tormenta perfecta" donde la escasez física real amenaza con frenar la transición energética. Según Bloomberg, el repunte de la plata ha golpeado a unos fabricantes de paneles solares que ya venían lastrados por pérdidas tras años de competencia brutal. Tras cinco años seguidos de déficit, la plata ha dejado de ser solo un activo refugio para convertirse en el cuello de botella de la economía verde.
Las cifras son mareantes. Según el Financial Times, el precio de la plata ha subido un 300% en el último año, rompiendo la barrera psicológica de los 100 dólares y situándose actualmente en 112 dólares la onza. Este incremento se alimenta de tres fuegos: el miedo geopolítico ante una posible intervención militar de EEUU, la voracidad de la industria y la entrada masiva de inversores minoristas, para quienes la plata es "el oro de los pobres". Este apetito especulativo ha disparado los precios un 60% solo desde principios de 2026.
La magnitud del encarecimiento es tal que desde portales de inversión como Investing News han reportado precios récord de 93,77 dólares a mediados de enero, pero la realidad del mercado ha superado las previsiones en apenas semanas. Pero hay actores geopolíticos moviendo los hilos detrás de este escenario. China, el mayor refinador global, ha impuesto controles estrictos a la exportación para 2026-2027, blindando sus recursos estratégicos para su propia industria de energías renovables e Inteligencia Artificial. A esto se suma que India y Rusia están comprando plata física de forma agresiva, drenando los inventarios de Londres y Asia y provocando una escasez real en los mercados occidentales.
En Xataka
La tormenta perfecta de la plata: la IA la ha puesto más cara que nunca y nos estamos quedando sin ella
Sangría financiera y amenaza existencial
El impacto en la estructura de costes de un panel solar ha sido devastador. Según datos de BloombergNEF, la plata ha pasado de representar el 3,4% del coste de un módulo en 2023, al 14% el año pasado, hasta alcanzar un insostenible 29% en la actualidad. La plata ha destronado al polisilicio y se ha convertido en el componente más caro de la fabricación.
Para los gigantes del sector, esto llueve sobre mojado. Los titanes como JinkoSolar, Longi y Trina Solar están publicando pérdidas trimestrales consecutivas en medio de una "guerra de precios viciosa". Las fábricas operan apenas al 50% de su capacidad y, en muchos casos, venden los módulos por debajo del coste de producción. Jenny Chase, analista citada por el Financial Times, resume la situación sin paños calientes: "Es muy doloroso para los fabricantes de módulos solares, que ya lo están pasando fatal y se espera que reporten pérdidas para 2025".
El problema es que las empresas tienen las manos atadas para repercutir estos costes. Como explican en PV Magazine, debido al exceso de capacidad y la débil demanda, es "casi imposible" trasladar todo el aumento del precio de la plata al cliente final. Aunque los fabricantes chinos han intentado subir los precios recientemente entre un 1,4% y un 3,8%, estas alzas son minúsculas comparadas con el encarecimiento del 180% o 300% de la materia prima. La consecuencia a largo plazo es lo que los expertos llaman "destrucción de demanda". Si los precios se mantienen en estos niveles, el uso de plata en la industria fotovoltaica podría caer un 20% este año, no solo por eficiencia, sino porque la industria simplemente no puede pagarla.
La gran sustitución
Ante la asfixia financiera, la industria ha acelerado lo que denominan "thrifting" (austeridad o ahorro de material), una carrera contrarreloj para sustituir la plata por metales más baratos. El candidato favorito es el cobre. Según Investing News, el cobre cotiza un 22.000% más barato que la plata y es mucho más abundante, lo que lo convierte en la gran esperanza para salvar los márgenes de beneficio.
Ante la asfixia, la industria ha acelerado el thrifting (ahorro de material) para sustituir la plata por cobre, que cotiza un 22.000% más barato. Los grandes fabricantes chinos ya han movido ficha. Longi Green Energy comenzará la producción en masa de celdas utilizando metales base (como cobre y aluminio) en el segundo trimestre de este año. Trina Solar está desarrollando contactos de cobre para reducir su dependencia, y Aiko Solar ya ha comenzado a producir celdas completamente libres de plata. La industria china, que es más intensiva en el uso de plata que la europea, lidera esta transición forzosa.
Sin embargo, el cambio no es sencillo. Como advierten en PV Magazine advierte que no todas las tecnologías solares se adaptan igual: mientras que las celdas de heterounión (HJT) y de contacto trasero (BC) facilitan el uso de cobre, la tecnología dominante actual (TOPCon) requiere procesos de alta temperatura que hacen al cobre vulnerable a la oxidación.
Aquí radica el mayor riesgo de esta huida hacia adelante. El cobre se oxida y se degrada más rápido que la plata. Bloomberg alerta sobre el peligro de lanzar al mercado paneles con cobre sin las suficientes pruebas de longevidad. Los clientes exigen garantías de 20 años; si los nuevos paneles fallan a los 10 años por corrosión del cobre, los fabricantes podrían enfrentarse a pasivos masivos que los llevarían a la quiebra. Como señala un experto en metales preciosos: "Ir demasiado lejos y demasiado rápido puede ser arriesgado".
Un futuro de escasez y reciclaje
La presión sobre la plata no viene solo del sol. En este punto introducimos en la ecuación la Inteligencia Artificial. Los centros de datos necesarios para la IA consumen cantidades ingentes de energía, lo que dispara la demanda de instalaciones solares y, por ende, de plata. Es un círculo vicioso donde la tecnología devora recursos físicos. Además, el vehículo eléctrico (VE) entra como otro gran depredador: un coche eléctrico consume hasta 50 gramos de plata, casi el doble que uno de combustión. Se estima que la demanda del sector automotriz podría triplicarse para 2030.
En este contexto de escasez, algunas empresas están tomando medidas desesperadas. El Financial Times revela que Samsung Construction and Trading se ha saltado a los intermediarios y ha firmado un acuerdo directo de dos años con una minera para asegurar su suministro. Mientras tanto, mineras como Sierra Madre Gold & Silver intentan reactivar viejos yacimientos en México, pero la puesta en marcha de nueva producción es lenta y costosa.
Una luz de esperanza reside en el reciclaje. Investigadores italianos han desarrollado una tecnología capaz de recuperar el 99% de la plata de los paneles solares desechados mediante un proceso electroquímico. Dado que la minería a cielo abierto tiene un alto impacto ambiental y social, y que la materia prima es cada vez más escasa, la "minería urbana" de paneles viejos se perfila como una necesidad absoluta.
En definitiva, la industria solar se encuentra en una encrucijada histórica. Se espera que el sector reduzca su consumo de plata en un 17% este año debido a la sustitución forzosa y la caída en la demanda de instalaciones, según datos recogidos por Bloomberg. Pero la pregunta de fondo persiste: ¿afectará esto a la calidad y durabilidad de la energía renovable?
Más allá de los balances corporativos, en un mundo que avanza hacia la electrificación total, la plata se ha convertido en un cuello de botella geológico sin sustitutos directos perfectos y sin reservas estratégicas globales. La cuestión ya no es cuánto subirá el precio, sino si habrá suficiente material físico para construir el futuro verde que se ha prometido. Entonces, si los fabricantes chinos logran dominar la tecnología de paneles "sin plata" y consolidan su monopolio, podrían ejercer una presión política sobre Occidente similar a la de la OPEP. La dependencia energética podría simplemente estar cambiando de dueño, pasando del petróleo a los metales críticos y la tecnología fotovoltaica.
Imagen | Freepik y Unsplash
Xataka | Si queremos reciclar paneles solares tenemos que recuperar sus metales. Y ya sabemos cómo lograrlo con el 99% de la plata
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La noticia
La plata está completamente fuera de control, así que la industria de los paneles solares ha decidido algo: independizarse
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por
Alba Otero
.
La plata está completamente fuera de control, así que la industria de los paneles solares ha decidido algo: independizarse
Más cara que el oro y sin stock: la plata rompe la barrera de los 100 dólares y desata el pánico industrial
El gran dilema del cobre: la industria solar se arriesga a paneles menos duraderos para salvar sus márgenes
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No se trata de un simple repunte del mercado. Lo que estamos presenciando es una "tormenta perfecta" donde la escasez física real amenaza con frenar la transición energética. Según Bloomberg, el repunte de la plata ha golpeado a unos fabricantes de paneles solares que ya venían lastrados por pérdidas tras años de competencia brutal. Tras cinco años seguidos de déficit, la plata ha dejado de ser solo un activo refugio para convertirse en el cuello de botella de la economía verde.
Las cifras son mareantes. Según el Financial Times, el precio de la plata ha subido un 300% en el último año, rompiendo la barrera psicológica de los 100 dólares y situándose actualmente en 112 dólares la onza. Este incremento se alimenta de tres fuegos: el miedo geopolítico ante una posible intervención militar de EEUU, la voracidad de la industria y la entrada masiva de inversores minoristas, para quienes la plata es "el oro de los pobres". Este apetito especulativo ha disparado los precios un 60% solo desde principios de 2026.
La magnitud del encarecimiento es tal que desde portales de inversión como Investing Newshan reportado precios récord de 93,77 dólares a mediados de enero, pero la realidad del mercado ha superado las previsiones en apenas semanas. Pero hay actores geopolíticos moviendo los hilos detrás de este escenario. China, el mayor refinador global, ha impuesto controles estrictos a la exportación para 2026-2027, blindando sus recursos estratégicos para su propia industria de energías renovables e Inteligencia Artificial. A esto se suma que India y Rusia están comprando plata física de forma agresiva, drenando los inventarios de Londres y Asia y provocando una escasez real en los mercados occidentales.
El impacto en la estructura de costes de un panel solar ha sido devastador. Según datos de BloombergNEF, la plata ha pasado de representar el 3,4% del coste de un módulo en 2023, al 14% el año pasado, hasta alcanzar un insostenible 29% en la actualidad. La plata ha destronado al polisilicio y se ha convertido en el componente más caro de la fabricación.
Para los gigantes del sector, esto llueve sobre mojado. Los titanes como JinkoSolar, Longi y Trina Solar están publicando pérdidas trimestrales consecutivas en medio de una "guerra de precios viciosa". Las fábricas operan apenas al 50% de su capacidad y, en muchos casos, venden los módulos por debajo del coste de producción. Jenny Chase, analista citada por el Financial Times, resume la situación sin paños calientes: "Es muy doloroso para los fabricantes de módulos solares, que ya lo están pasando fatal y se espera que reporten pérdidas para 2025".
El problema es que las empresas tienen las manos atadas para repercutir estos costes. Como explican en PV Magazine, debido al exceso de capacidad y la débil demanda, es "casi imposible" trasladar todo el aumento del precio de la plata al cliente final. Aunque los fabricantes chinos han intentado subir los precios recientemente entre un 1,4% y un 3,8%, estas alzas son minúsculas comparadas con el encarecimiento del 180% o 300% de la materia prima. La consecuencia a largo plazo es lo que los expertos llaman "destrucción de demanda". Si los precios se mantienen en estos niveles, el uso de plata en la industria fotovoltaica podría caer un 20% este año, no solo por eficiencia, sino porque la industria simplemente no puede pagarla.
La gran sustitución
Ante la asfixia financiera, la industria ha acelerado lo que denominan "thrifting" (austeridad o ahorro de material), una carrera contrarreloj para sustituir la plata por metales más baratos. El candidato favorito es el cobre. Según InvestingNews, el cobre cotiza un 22.000% más barato que la plata y es mucho más abundante, lo que lo convierte en la gran esperanza para salvar los márgenes de beneficio.
Ante la asfixia, la industria ha acelerado el thrifting (ahorro de material) para sustituir la plata por cobre, que cotiza un 22.000% más barato. Los grandes fabricantes chinos ya han movido ficha. Longi Green Energy comenzará la producción en masa de celdas utilizando metales base (como cobre y aluminio) en el segundo trimestre de este año. Trina Solar está desarrollando contactos de cobre para reducir su dependencia, y Aiko Solar ya ha comenzado a producir celdas completamente libres de plata. La industria china, que es más intensiva en el uso de plata que la europea, lidera esta transición forzosa.
Sin embargo, el cambio no es sencillo. Como advierten en PV Magazine advierte que no todas las tecnologías solares se adaptan igual: mientras que las celdas de heterounión (HJT) y de contacto trasero (BC) facilitan el uso de cobre, la tecnología dominante actual (TOPCon) requiere procesos de alta temperatura que hacen al cobre vulnerable a la oxidación.
Aquí radica el mayor riesgo de esta huida hacia adelante. El cobre se oxida y se degrada más rápido que la plata. Bloombergalerta sobre el peligro de lanzar al mercado paneles con cobre sin las suficientes pruebas de longevidad. Los clientes exigen garantías de 20 años; si los nuevos paneles fallan a los 10 años por corrosión del cobre, los fabricantes podrían enfrentarse a pasivos masivos que los llevarían a la quiebra. Como señala un experto en metales preciosos: "Ir demasiado lejos y demasiado rápido puede ser arriesgado".
Un futuro de escasez y reciclaje
La presión sobre la plata no viene solo del sol. En este punto introducimos en la ecuación la Inteligencia Artificial. Los centros de datos necesarios para la IA consumen cantidades ingentes de energía, lo que dispara la demanda de instalaciones solares y, por ende, de plata. Es un círculo vicioso donde la tecnología devora recursos físicos. Además, el vehículo eléctrico (VE) entra como otro gran depredador: un coche eléctrico consume hasta 50 gramos de plata, casi el doble que uno de combustión. Se estima que la demanda del sector automotriz podría triplicarse para 2030.
En este contexto de escasez, algunas empresas están tomando medidas desesperadas. El Financial Timesrevela que Samsung Construction and Trading se ha saltado a los intermediarios y ha firmado un acuerdo directo de dos años con una minera para asegurar su suministro. Mientras tanto, mineras como Sierra Madre Gold & Silver intentan reactivar viejos yacimientos en México, pero la puesta en marcha de nueva producción es lenta y costosa.
Una luz de esperanza reside en el reciclaje. Investigadores italianos han desarrollado una tecnología capaz de recuperar el 99% de la plata de los paneles solares desechados mediante un proceso electroquímico. Dado que la minería a cielo abierto tiene un alto impacto ambiental y social, y que la materia prima es cada vez más escasa, la "minería urbana" de paneles viejos se perfila como una necesidad absoluta.
En definitiva, la industria solar se encuentra en una encrucijada histórica. Se espera que el sector reduzca su consumo de plata en un 17% este año debido a la sustitución forzosa y la caída en la demanda de instalaciones, según datos recogidos por Bloomberg. Pero la pregunta de fondo persiste: ¿afectará esto a la calidad y durabilidad de la energía renovable?
Más allá de los balances corporativos, en un mundo que avanza hacia la electrificación total, la plata se ha convertido en un cuello de botella geológico sin sustitutos directos perfectos y sin reservas estratégicas globales. La cuestión ya no es cuánto subirá el precio, sino si habrá suficiente material físico para construir el futuro verde que se ha prometido. Entonces, si los fabricantes chinos logran dominar la tecnología de paneles "sin plata" y consolidan su monopolio, podrían ejercer una presión política sobre Occidente similar a la de la OPEP. La dependencia energética podría simplemente estar cambiando de dueño, pasando del petróleo a los metales críticos y la tecnología fotovoltaica.