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La presión de Trump aviva las tensiones políticas en Groenlandia: "Dinamarca no nos protege. EEUU, sí"

La presión de Trump aviva las tensiones políticas en Groenlandia: "Dinamarca no nos protege. EEUU, sí"
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El líder de la oposición en Groenlandia ya habla a las claras sobre sus preferencias: entre depender de Copenhague y depender de Washington, prefiere lo segundo. El 25% de la población le dio su voto en mayo de 2025. Más información: Trump obliga a Dinamarca a sentarse a la mesa para hablar del futuro de Groenlandia: "Hay varias maneras de resolverlo"

Las tropas danesas practican la búsqueda de amenazas potenciales durante un ejercicio militar en Kangerlussuaq, Groenlandia, el 17 de septiembre de 2025. Reuters

Europa La presión de Trump aviva las tensiones políticas en Groenlandia: "Dinamarca no nos protege. EEUU, sí"

El líder de la oposición en Groenlandia ya habla a las claras sobre sus preferencias: entre depender de Copenhague y depender de Washington, prefiere lo segundo. El 25% de la población le dio su voto en mayo de 2025.

Más información:Trump obliga a Dinamarca a sentarse a la mesa para hablar del futuro de Groenlandia: "Hay varias maneras de resolverlo"

Publicada 9 enero 2026 02:54h

Las claves nuevo Generado con IA

El liderazgo de Pele Broberg y el partido Naleraq ha impulsado el sentimiento independentista en Groenlandia, alcanzando un 56% de apoyo en los últimos sondeos.

Donald Trump ha reavivado el debate sobre la independencia de Groenlandia y considera prioritaria su adquisición para la seguridad nacional de Estados Unidos.

Estados Unidos plantea incentivos económicos directos a los groenlandeses para favorecer la anexión, llegando a ofrecer entre 10.000 y 100.000 dólares por persona.

A pesar de su amplia autonomía, Groenlandia depende de Dinamarca en asuntos de seguridad y política exterior, y la defensa de la isla recae principalmente en Estados Unidos.

Generar división en una pequeña comunidad es relativamente fácil, sobre todo si la comunidad en cuestión presenta núcleos de población tan alejados entre sí como sucede en Groenlandia.

En 2021, en medio de las disputas internas del partido hegemónico, el Siumut, Hans Enoksen consiguió que su partido autonomista, el Naleraq, sumara 3.252 votos en las elecciones (el 12,26% del total) y fuera tenido en cuenta para el siguiente Gobierno, en el que uno de sus hombres fuertes, Pele Broberg, ocuparía la cartera de Asuntos Exteriores.

Broberg era un tipo problemático, pero de enorme carisma. Al poco de jurar el cargo, empezó sus andanadas contra los daneses: desde la propia administración, acusó a la metrópoli de no defender sus intereses y propuso un referéndum de autodeterminación en el que, a ser posible, solo pudieran votar los inuit, la tribu nativa de Groenlandia, que representa aproximadamente el 90% del total de la población de la isla.

La medida fue muy criticada desde la oposición y desde el Gobierno, al considerar no solo que se pretendía poner en cuestión la unidad con Dinamarca, sino dividir a los ciudadanos en distintos grupos con distintos derechos.

A las pocas semanas, Broberg cesó en su cargo y se le ofreció el Ministerio de Comercio, donde duró unos meses más, justo hasta que Hans Enoksen anunció que dejaba la presidencia de Naleraq para darle paso.

Pele Broberg, líder del partido político groenlandés Naleraq. Tom Little Reuters

Negociaciones unilaterales

El sentimiento independentista siempre ha existido en Groenlandia, pero sin estridencias. Ahora bien, todo cambió en noviembre de 2024, cuando Donald Trump estableció la adquisición de la isla como una de las prioridades de su política de seguridad nacional.

Aunque solo el 5% de los groenlandeses es partidario de una unión política con Estados Unidos, Trump pretendía al menos reavivar el debate sobre la independencia, que sí contaba con aproximadamente un 50% de apoyo.

El éxito de Broberg y el Naleraq en las elecciones de marzo de 2025 sirvió de acicate para la presión estadounidense. Del 12,26%, el partido independentista pasó al 24,77% y quedó a dos escaños de lograr el triunfo.

Como medida de presión, se negó a formar parte de la coalición de gobierno al considerar que este no tenía el referéndum de autodeterminación como una de sus prioridades. Desde entonces, la tendencia a favor de la independencia de Dinamarca no ha hecho sino subir, alcanzando el 56% en los últimos sondeos.

En ese contexto, Broberg ha vuelto a la carga con unas explosivas declaraciones: "No hay nada que nos puedan hacer los estadounidenses que no nos hayan hecho ya los daneses", declaró el líder de la oposición a la publicación Euractiv.

Broberg recalcó la necesidad de emprender negociaciones, tal y como anunció este miércoles el secretario de Estado, Marco Rubio, pero, en su opinión, dichas negociaciones no deberían ser con Copenhague, sino únicamente con el Gobierno de Nuuk.

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La base de Pituffik

El problema, claro está, es que el Gobierno de Jens-Frederik Nielsen no puede arrogarse sin más esa competencia.

Groenlandia tiene una amplísima autonomía, pero las cuestiones de seguridad y de política exterior están en manos del Gobierno danés.

No sólo eso, sino que además Nielsen y sus socios están rotundamente en contra de cualquier negociación con Estados Unidos que involucre la anexión de la isla. Podrían plantearse un referéndum de independencia si de verdad llevara a la misma, pero cambiar un protectorado por otro…

Broberg no es de la misma opinión. Por supuesto, él preferiría una Groenlandia libre y autónoma, pero no ve diferencia alguna entre depender de Copenhague y depender de Washington. De hecho, va más allá: "Dinamarca no nos protege, quien nos protege es Estados Unidos", afirma, preguntado por el aumento de operaciones militares y comerciales rusas y chinas en el Ártico.

Desde la amenaza de ocupación nazi en 1941, Estados Unidos ha tenido un papel activo en la defensa de la seguridad de Groenlandia, con la construcción de distintas bases aéreas.

En la actualidad, sólo una está activa, la de Pituffik, desde la que se monitorizan los cielos para responder inmediatamente a un posible ataque con misiles nucleares desde el este de Rusia, China o Corea del Norte.

En caso de que la isla corriera peligro en algún momento, es obvio que su defensa no dependería de las tropas danesas, sino de las estadounidenses ya desplegadas.

Lo extraño de la insistencia de Trump no es que sea falsa la importancia de Groenlandia en la defensa de Estados Unidos, sino que, en la práctica, esa defensa ya depende de él.

El vicepresidente de EEUU, JD Vance, durante su visita a Groenlandia el pasado marzo Reuters

Fijar un precio

Aunque la Casa Blanca se niega a descartar la opción militar y el propio vicepresidente, J.D. Vance, incidió en ello este jueves, lo cierto es que, pasado el pánico del lunes y el martes, todo apunta a que la idea vuelve a ser comprarle la isla a Dinamarca.

Es algo que ya intentó Harry Truman después de la Segunda Guerra Mundial y que dejó caer el propio Trump durante su primer mandato. Para ello, Washington espera que todas estas amenazas y disensiones internas ayuden a que el Gobierno danés deje de resistirse a la venta… y que el precio sea más económico.

En ese sentido, la agencia Reuters publicó este jueves que la Administración Trump estaría planteándose pagar directamente a los groenlandeses una cantidad de dinero entre 10.000 y 100.000 dólares por persona para "ganarse" su simpatía y "convencerlos" de que apoyen la anexión con Estados Unidos.

Hasta qué punto esa opción puede ser contraproducente por lo que tiene de humillante, está por ver. Al fin y al cabo, el PIB per cápita de Groenlandia es superior al de Francia, Reino Unido, Japón o España, por poner algunos ejemplos. No están precisamente en un estado de necesidad.

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Más seguro —aunque más largo en el tiempo— sería invertir ese dinero en hacer crecer la semilla de la discordia, esperar a que los independentistas gobiernen la isla, fuercen ellos mismos un referéndum y, a continuación, negociar con ese nuevo gobierno algún tipo de asociación como la de Puerto Rico.

Ahora bien, ahí hablamos de años y Trump no es el hombre más paciente del mundo. Los minerales de tierras raras están ahí esperando y son demasiado tentadores como para andarse con planes a medio plazo.

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