Por primera vez desde su creación en 2024, la presidenta de México participa en la Cumbre en Defensa de la Democracia, que se celebra este sábado en Barcelona. A su llegada, Claudia Sehinbaum ha dado a entender que se abre una nueva etapa de relaciones con España tras el choque desatado durante el mandato de su predecesor -Andrés Manuel López Obrador- por la exigencia de petición de disculpas por los abusos cometidos durante la conquista de hace 500 años.
"No hay crisis diplomática, nunca ha habido. Lo que es muy importante es que se reconozca la fuerza de los pueblos originarios para nuestra patria", ha zanjado la mandataria latinoamericana antes de su encuentro con Pedro Sánchez y otra veintena de líderes de izquierdas, que se reúnen en la cuarta edición de este foro para tejer alianzas frente a la ultraderecha.
El acercamiento entre ambas naciones se produce después de que el Rey Felipe VI reconociera hace un mes ante el embajador de México en España, Quirino Ordaz, que "hubo mucho abuso" durante la colonización de América y que "hay cosas que hoy en día no pueden hacernos sentir orgullosos". Previamente, en octubre de 2025, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, había reconocido también públicamente el "dolor e injusticia" sufridos por los nativos en aquel proceso.
A la entrada de la Fira de Barcelona, donde tiene lugar la cumbre, Sehinbaum ha declarado estar muy "contenta" de participar en ella "y defendiendo siempre la democracia con un principio". A lo que ha apostillado: "Como decía Abraham Lincoln la democracia es el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo". Y, cuando le han preguntado por la crisis diplomática con el país anfitrión, la ha negado, pasando así aparentemente la página de una tensión que se había prolongado durante ocho años.
Por su parte, la presidenta de Irlanda, Catherine Connolly, ha asegurado, a su vez, que nunca va a "aceptar la normalización de la guerra" y que siempre que pueda trabajará "duro por la paz". Además, ha pedido una reflexión sobre cómo se ha llegado al punto de que "sea necesaria una conferencia en defensa de la democracia".
El vicecanciller de Austria, Andreas Babler, a su vez, ha destacado la importancia de este encuentro frente a la "escalada militar" y para ahondar en una respuesta común "en contra de las alianzas autoritarias de derechas" a través de la cooperación multilateral. "Este encuentro en España debe ser el inicio porque es muy necesario", ha remarcado.
Asistentes
A la reunión asisten también el primer ministro de Albania, Edi Rama; el vicecanciller de Alemania, Lars Klingbeil; la primera ministra de Barbados, Mia Mottley; el vicepresidente de Botsuana, Ndaba Gaolathe; el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; el presidente de Cabo Verde, José María Neves; el presidente de Colombia, Gustavo Petro; el presidente del Consejo Europeo, António Costa; la vicepresidenta de Ghana, Jane Naana; la primera ministra de Lituania, Inga Ruginiené; el viceprimer ministro de Reino Unido, David Lammy; el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa; el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi; y Guy Ryder, de Naciones Unidas.
A otros niveles están representados también Australia, con la embajadora Rosemary Morris-Castico; Eslovaquia, con el embajador Juraj Tomaga; Guatemala, con el embajador Jorge Skinner-Klée Arenales; Namibia, con la embajadora Sabine Böhlke-Möller; Noruega, con el ministro de Desarrollo, Åsmund Aukrust; y República Dominicana, con el ministro de Juticia, Antoliano Peralta.