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La resistencia como identidad

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La crisis de Ceuta exige autocrítica. Si Sánchez aspira a encabezar en 2027 la respuesta progresista frente a la extrema derecha no puede limitarse al cierre de filas

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La resistencia como identidad

La crisis de Ceuta exige autocrítica. Si Sánchez aspira a encabezar en 2027 la respuesta progresista frente a la extrema derecha no puede limitarse al cierre de filas

Regala esta noticia Añádenos en Google Migrantes en un nuevo asentamiento, en la playa de Benítez. (EP)

Alberto Surio

13/09/2026 a las 00:03h.

Pedro Sánchez afronta el tramo final de la legislatura con una crisis abierta en canal en Ceuta y una evidencia difícil de disimular: el Gobierno ... ha perdido clamorosamente la batalla del relato. La desclasificación de documentación reservada, concebida como una inyección de transparencia, ha aumentado la sensación de desbarajuste y descoordinación. El mensaje de WhatsApp de un agente del CNI al jefe de gabinete del delegado del Gobierno, alertando sobre movimientos en las redes sociales marroquíes previos a la avalancha de julio, quizá no reunía las condiciones de un aviso formal. Pero tampoco puede reducirse a una conversación irrelevante. Cuesta creer que no llegara más arriba y, si realmente no fue así, resulta igual de preocupante. Por acción o por omisión, existe una responsabilidad política en la Delegación del Gobierno.

La crisis ha desembocado, además, en una espiral de violencia alimentada por determinados mensajes políticos, especialmente por algunas voces ultraderechistas. Las imágenes de campamentos incendiados son una vergüenza para Ceuta y para España, por complicada que sea la situación y por desesperada que se encuentre parte de la población. Ningún fallo gubernamental justifica convertir a personas vulnerables en objetivos de la ira colectiva. Tampoco el PP del presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, está actuando con toda la responsabilidad exigible. Su estrategia parece orientada al desgaste de Sánchez en un asunto extremadamente sensible, dejando la lealtad institucional a los pies de los caballos. Fiscalizar al Ejecutivo es una obligación democrática; utilizar un polvorín social como munición electoral es otra cosa.

Fiscalizar al Ejecutivo es una obligación democrática; utilizar un polvorín social como munición electoral es otra cosa

Mientras Ceuta arde, Cataluña ha cambiado de paradigma. De los años convulsos del procés, ya superados, se ha pasado a un postproceso soberanista marcado por otro peligro: el crecimiento de la extrema derecha. Alemania ofrece aquí menos un modelo que una advertencia. Lo sucedido en Sajonia demuestra que el malestar territorial, la desconfianza hacia las instituciones y la sensación de abandono pueden alimentar opciones reaccionarias. Cataluña no está tan alejada de Sajonia como podría parecer: el retroceso del independentismo no garantiza por sí solo el regreso a una política moderada, y el espacio dejado por la movilización soberanista puede ser ocupado por un identitarismo ultranacionaista.

Ceuta y Cataluña son realidades distintas, pero comparten una enseñanza: cuando la política democrática no ofrece respuestas creíbles, el miedo, el agravio y la frustración encuentran rápidamente otros portavoces. Por eso la autocrítica de Sánchez no sería una concesión al adversario, sino una condición para disputarle el terreno. Sánchez parece temer que reconocer equivocaciones equivalga a regalar munición al PP y a Vox. Sucede lo contrario: es el atrincheramiento el que proporciona bazas al adversario. Una posible coincidencia entre las elecciones generales españolas y las presidenciales francesas daría a los comicios un aire de dilema europeo. La apuesta encerraría riesgos, aunque algunos en el bloque de investidura puedan considerarla hábil.

Pero, para presentarse en 2027 como referente progresista frente a la ola reaccionaria, Sánchez necesita llegar con algo más que capacidad de resistencia. Debe demostrar que sabe reaccionar: rectificar, exigir responsabilidades y reconocer los errores de su Gobierno. La independencia frente al adversario pierde valor cuando se convierte en indulgencia con los propios.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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